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Información local

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Población: Martorell

Superficie: 12.900 km2

Altitud: 58 m

Habitantes: 26.254 habitantes (abril de 2006)

Página web del Ayuntamiento de Martorell: www.martorell.cat/

Situación geográfica: Martorell es en la comarca del Baix Llobregat, en el cruce que forman la depresión prelitoral y el valle del río Llobregat. Al norte, por encima de la colonia de Can Bros, limita con el término municipal de Abrera; levante, el curso del río Llobregat hace la divisoria con el de Castellbisbal; río abajo, pasado el Congost, limita con el de San Andrés de la Barca, y al oeste, con el de Castellví de Rosanes al sur del Anoia y con el de Sant Esteve Sesrovires al norte de este río.

Clima: Es el propio del área mediterránea. La temperatura tiene un valor medio anual de unos 16 grados, con variaciones entre los 7 y los 26 grados, aunque puntualmente se puede llegar hasta los 0 y los 35 en casos extremos. Como curiosidad, el mes de julio de 1982 se llegó a los 48,8 grados, y fue uno de los meses más calurosos del siglo XX. Las precipitaciones anuales están entre los 600 y 700 mm, lo que justifica que el área se considere climáticamente seca.

Los vientos se adaptan a la geografía atravesando los puntos de apertura de las cordilleras. La brisa marina es un viento de la costa que actúa en las horas de sol, que sigue el curso del río Llobregat y llega hasta Montserrat. Por la noche, los terrales soplan en sentido inverso. Hay que señalar el importante grado de humedad relativa que se logra en las áreas bajas del municipio en época invernal o fría.

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Historia

PREHISTORIA

Los restos más antiguos de poblamiento encontradas en Martorell corresponden al Neolítico y la Edad del Bronce. Las zonas donde fueron localizadas estos hallazgos fueron el cerro de la Baldanya, al Pla y al torrente del Peregrí.

Los restos más destacados corresponden una tumba colectiva situada justo entre los barrios del Plan y del Cami Fondo, en el espacio de la antigua tejería Bonastre. La zona que actualmente ocupan las edificaciones entre la rambla de las Bòbiles y la avenida del Cami Fondo estuvo explotada durante años para extraer allí arcillas que se utilizaban en el tejar situadas en este mismo lugar. Como consecuencia de las actividades extractivas de arcilla, en 1962 se descubrió en este terrenos un conjunto funerario subterráneo formado por un pozo vertical de acceso, sellado con guijarros y una losa, y una cámara en forma de cúpula, todo excavado en el sol natural. El conjunto no fue nunca estudiado de manera sistemática, ya que la actividad de las máquinas dañó considerablemente el conjunto. De todos modos, fue posible recuperar varias piezas de cerámica, algunas pequeñas piezas de sílex y varias restos antropológicos que podrían corresponder a un total de hasta diez individuos. La tipología de las piezas cerámicas permitió a los arqueólogos datar esta tumba como perteneciente a las últimas fases del mundo neolítico. Tanto los restos antropológicos como las cerámicas se conservan en el Museo Municipal Vicenç Ros.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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ÉPOCA IBÉRICA Y ROMANIZACIÓN

La etapa histórica comprendida entre el Neolítico y el proceso de romanización nos es bastante desconocida en el caso de Martorell. La cultura ibérica fue el resultado de la mezcla cultural de grupos procedentes del norte de Europa, de los que ya habitaban aquí, y de la llegada por mar de fenicios y griegos.

Los únicos restos localizadas en Martorell correspondientes a este período aparecieron en el yacimiento arqueológico de la estación de Martorell-Enlace. La llegada de los romanos, el 218 aC, fue cambiando gradualmente la vida de la zona del Baix Llobregat, y se entró en un lento proceso de romanización que hizo que los habitantes poco a poco cambiaran sus costumbres y tradiciones por los que aportaban los romanos durante la colonización. La presencia de los romanos en Martorell data del siglo II aC, cuando fundaron una gran vil • la, situada en la estación de Martorell-Enlace. El asentamiento romano fue favorecido por el paso del río Llobregat a través del Congost, un punto estratégico dentro de las comunicaciones romanas; podemos hablar pues de una romanización intensa del territorio. Contrariamente a otras zonas cercanas, no se conoce ningún asentamiento ibérico en los cerros que rodean Martorell.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003.

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ÉPOCA ROMANA

Los restos romanos más antiguos que conocemos en Martorell pertenecen a la vila romana de Martorell - Enlace, llamada así porque los restos fueron encontradas en los terrenos de esta estación de ferrocarril. Esta vila hay que enmarcarla en época republicana (siglo II - I aC), y fue abandonada en época imperial, por lo que fue un asentamiento sin una continuidad posterior. Las condiciones en que se tuvo que hacer la excavación arqueológica y el mal estado de conservación del conjunto dificultaron mucho la interpretación de los restos; sin embargo podemos saber que era una vila de grandes dimensiones y alejada del camino principal que conducía en Tarragona. En la vila había una zona residencial y otra zona rústica, es decir, dedicada a la explotación agrícola (mayoritariamente aceite y vino), también había unas termas que eran provistas con el agua del manantial que hoy alimenta la fuente del Mamut, muy cercana, la cual era canalizada con tubos de plomo. Posteriormente existió en Martorell, en tiempos del emperador Augusto (siglo I aC), un puente de piedra que cruzaba el río Llobregat, el llamado posteriormente Puente del Diablo, y una mansio ad Fines. El Congost de Martorell era un lugar ideal para construir un puente y hacer pasar la Vía Augusta; tanto la que unía los Pirineos con Tarragona (la antigua vía Heraclea de época republicana), como la que creó Augusto para unir la nueva ciudad de Barcino (Barcelona) con la rama de la vía proveniente del Vallès. Alrededor de la iglesia paleocristiana de Santa Margarita fue encontrado un miliario datable del 350 dC, que sin duda estaría emplazado en algún punto de la Vía Augusta cercano a Martorell. El puente romano que cruzaba el Llobregat tenía un perfil casi plano, con tres arcos, y un arco honorífico a la entrada que marcaría el límite entre dos demarcaciones territoriales. Una mansion o statio era un enclave dentro de la red territorial romana; en nuestro caso, la mansion ad Fines se encontraba emplazada en el trazado de la Vía Augusta, que unía Roma con Gadex (Cádiz). Estos enclaves se construían con fines estratégicos, con el fin de ejercer un férreo control del territorio, y disponían de hospedería, de caballos, tenían actividad comercial, ...

El nombre ad Fines significa "cercano al límite", es decir, que este enclave (concretamente el arco honorífico del puente romano) estaba separando dos ciudades o territorios; muy probablemente los de Barcino y Tarraco. La mansio ad Fines sale mencionada en fuentes itinerante antiguas, en los Vasos Apol.linars, en el Itinerario Antonino, entre otros. No podemos precisar con exactitud dónde estaba situado este núcleo, pero varios autores creen que estaba en el lugar donde posteriormente se construyó la iglesia paleocristiana de Santa Margarita y otros donde está el Puente del Diablo. Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en el Puente de Diablo descartan la segunda hipótesis, pues no se encontraron restos de este enclave. La mansion evolucionó y seguramente desde el siglo XI se transformó o bien surgió en sus inmediaciones el foro Martorellium documentado ya en 1032; y en este intervalo de tiempo el yacimiento de Santa Margarita es el único lugar de Martorell que prueba una continuidad en el poblamiento. Otros restos atribuibles a esta época serían: cerámica romana hallada en la sierra de las Torretas y la base de las torres de Griminella y del Clos.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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ANTIGÜEDAD TARDÍA

La cristianización del territorio del Baix Llobregat se debió producir durante el Bajo Imperio romano. El único vestigio que nos ha llegado de esta época hasta nuestros días en Martorell es la basílica de Sta. Margarita, que fue construida en el siglo VI. Los restos de la primera iglesia identificada en Santa Margarita describen un edificio con un aula rectangular, con la entrada al lado de mediodía, y con una cabecera tripartita formada por dos cámaras laterales rectangulares y uno central con planta de herradura. En el conjunto han sido identificadas, dentro de lo que tenemos que considerar la época paleocristiana, un total de tres fases, la primera de las cuales presenta un regañadientes. En un segundo momento el conjunto es ampliado con la construcción de un vestíbulo, con funciones funerarias, que se construye junto a mediodía de la iglesia. El estudio permite identificar la realización de numerosas transformaciones en la disposición interna del edificio. Simultáneamente con la construcción de la iglesia o inmediatamente después, el espacio alrededor de la iglesia, e incluido en el interior de la cámara norte de la cabecera, se forma una densa necrópolis. Aunque las tumbas presentan una tipología diversa, mayoritariamente corresponden a enterramientos con cubierta de tegula a doble vertiente. Por sus características constructivas y disposición en el espacio, hay que pensar en una diferenciación social, además de la cronológica, en la distribución de los enterramientos.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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BAJA EDAD MEDIA

Martorell formaba parte de la Baronía de Castellvell de Rosanes, a manos de la familia Castellvell desde el siglo X. La última señora de la familia fue Guilleuma de Castellvell, que a 1208 concedió franquicias a todos aquellos que fueran a vivir entre el río Anoia y el Puente de San Bartolomé (Puente del Diablo). La concesión de estas franquicias terminó de perfilar la estructura urbana de Martorell: durante el siglo XIII la ciudad creció más allá del Portal de las Horas, hasta el torrente de Badal o de la Mina, en la Cambreta. Al 1228 la Baronía pasa a manos de la familia Montcada; el primer Moncada fue el hijo de Guilleuma de Castellvell, Guillem de Montcada y Castellvell y vizconde de Bearn. Al 1.309 la Baronía cambió de nuevo de manos, los nuevos señores son la familia Foix, que tienen el dominio hasta el 1396. Mateo de Foix, el último señor de la Baronía de Castellvell había contraído matrimonio con Juana de Aragón, hija del rey Juan I. A la muerte de Juan I, en 1396, Mateo de Foix pretendió ocupar la corona; entonces Martorell y el Castellvell de Rosanes fueron ocupados por las fuerzas de la ciudad de Barcelona y la Baronía pasó a los dominios reales de Martín El Humano. La Baronía estuvo en manos de la Corona durante mucho tiempo, hasta finales del siglo XV; en este periodo se concedió a la villa el privilegio de celebrar una segunda feria en abril (1422). Entre 1461 y 1466 se produjeron en Cataluña una guerra civil que enfrentó al rey Juan II y la Generalidad de Cataluña. El 1474 el rey Juan II decidió vender la Baronía a la familia Requesens, concretamente a uno de sus miembros: el Gobernador General de Cataluña y fiel partidario del rey, Luis de Requesens y Soler. La venta indignó la población de Martorell, ya que no respetaba los derechos adquiridos tiempo atrás por los martorellenses. Así se inició un pleito larguísimo que enfrentó la villa con los Requesens. En los siglos XIV y XV Martorell agranda de nuevo; por ejemplo se edifica la Calle Nueva (actual Pere Puig) en el emplazamiento donde ya estaba el hospital de San Juan.

La villa quedó perfilada de la siguiente manera: había una sola calle dividida en cuatro tramos; la calle Anoia (actual calle Santacana desde el río hasta el callejón de San Antonio), la plaza del Pozo (actual plaza de la Villa, desde el callejón de San Antonio hasta la plaza de las Horas), la calle de la Fuente (actual calle Josep Anselm Clavé, desde la plaza de las Horas hasta la Cambreta), y la calle Nueva (actual calle de Pere Puig, desde la plaza de las Hermanas Maestre hasta delante de la plaza de la Cruz). Toda la ciudad estaba rodeada por murallas desde la alta edad media, y había varios portales para acceder a su interior. La muralla seguía el trazado de la actual calle del Muro, bajaba por la Cambreta hasta llegar al Portal de la Fuente. Después, probablemente en el siglo XV, se alargó por detrás de la calle Nueva hasta cerrar el Portal de Subirats, ante la actual plaza de la Cruz. Esta muralla era conocida popularmente como Muro, y este topónimo ha quedado fijado en el nombre de la actual calle. En el interior de la muralla quedaban dos fosos, el Valle y el Revall, que debían estar situados en lo que hoy son las calles Llosellas (antes calle del Valle) y Revall. A la entrada ya la salida de la calle estaban las puertas principales de la muralla, llamadas: Portal del Anoia (siglo XIV), en la parte occidental, y Portal de Subirats o de la Cruz (siglo XV), en la parte oriental. El nombre de Subirats es probablemente una derivación de soberano, que significa superior. Existían además otras puertas, como el Portal de las Horas (siglos XI-XII), que daba paso al foso del Revall, el Portalet de las Horas, el Portal de la Fuente (siglos XIII-XIV) y el Portalet de Mercadal ( siglo XII). La comunicación del Valle y el Revall con las murallas se hacía con una pasos estrechos que coinciden con el emplazamiento de los actuales callejones de la Independencia, Agua, San Antonio, Libertad, Flores, Cambreta y Bailon.

Algunos vestigios que nos quedan de esta época son: la obra gótica del Puente del Diablo (1289, a cargo de Bernat Sellès. El Puente del Diablo era llamado en esta época Puente de San Bartolomé, por la proximidad de la ermita de San Bartolomé), la capilla del hospital de San Juan (siglos XIII-XIV) y la casa Gausa (siglo XV, que a pesar ampliamente reformada, es hoy día la casa más antigua de Martorell). En cambio, han desaparecido de otros como: la ermita de San Bartolomé (siglo XIII. Ahora sólo quedan los cimientos de la planta de la iglesia, que fue destruida en instalar en ella el matadero municipal en 1870 ), el edificio del hospital de San Juan o la capilla del Pontarró (del siglo XIV, que estaba situada frente al emplazamiento del colegio Montserrat, en el bario de Can Carreras.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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ALTA EDAD MEDIA

Durante la alta edad media Martorell formaba parte de la que posteriormente sería la baronía de Castellvell de Rosanes. Esta baronía tenía sus orígenes en el siglo X y comprendía los actuales términos municipales de Castellví de Rosanes, Martorell, Sant Andreu de la Barca, Sant Esteve Sesrovires, Abrera y Castellbisbal. Los Castellvell fueron los señores de la baronía hasta el 1228, año en que pasó a la familia de los Montcada. El núcleo de la baronía era el Castellvell de Rosanes, que actualmente llamamos Castillo de Santiago (Castellví de Rosanes), y otros puntos principales eran el Castillo de Rosanes y la villa de Martorell. El nombre de Martorell tiene un origen altomedieval; aparece citado por primera vez en un documento del año 1032, en el que se hace referencia a una primitiva iglesia situada "prope foro Martorelium" (junto al mercado de Martoreell) y en un mercado. Se trata de un documento judicial, donde se habla de un pleito entre Guitart, abad del Monasterio de Sant Cugat del Vallès, y Mir Geribert, príncipe de Olèrdola. El origen medieval de la villa hay que buscarlo, pues, en el entorno de un mercado surgido en el cruce de caminos entre el Llobregat y Anoia, alrededor del Puente del Diablo (llamado a partir del siglo XIII puente de San Bartolomé). Como ya hemos mencionado antes, la baronía estuvo en manos de la familia Castellvell desde el siglo X hasta el siglo XIII; y sabemos por la documentación que a mediados del siglo XI ya ejercían su dominio en Martorell, como lo muestra la fundación del monasterio de Sant Genís de Rocafort el 1042. La alta edad media fue una época de intensos enfrentamientos entre los condes catalanes y los sarracenos por el dominio del territorio. Martorell no fue una excepción, pues se encontraba emplazado en una posición estratégica, y en el siglo XII el conde Ramon Berenguer III derrotó los almorávides a su paso por el desfiladero. La estructura urbana de la ciudad en estos primeros siglos de la Edad Media estuvo condicionada por esta posición estratégica: Martorell fue construida de manera escalonada sobre la falda de la sierra de las Torretas, al pie del camino del Mercadal, entre el Anoia y el torrente Hondo, en la entrada del desfiladero. El núcleo inicial se extendía entre el faldón del torrente de Rosanes en la Anoia, cerca del vado del camino, y la actual calle de San Antonio, aproximadamente. Posteriormente se prolongó hasta la actual Plaza de las Horas.

La ciudad estaba rodeada por murallas; el testimonio más antiguo que se conoce fue encontrado en la calle Revall núm. 65 el año 1969. Se trata de un tramo de muralla del siglo XI. Las murallas tenían portales para acceder al interior de la villa, los más antiguos de los conocidos son el Portal de las Horas, que estaba adosado a una torre, y el Portal del Mercadal o de Anoia. El Portal de las Horas fue destruido en 1925 por decisión del Ayuntamiento, ya que era demasiado estrecho para dejar paso al tránsito de los coches. Actualmente casi no hay restos visibles de la muralla que rodeaba Martorell en la época altomedieval. Algunos vestigios que nos quedan de esta época son: el castillo de Rosanes (siglo XI); el castillo de Rocafort (siglo XII); obra altomedieval del Puente del Diablo (entre finales del siglo XI y principios del XII se recogieron limosnas para las obras en el Puente del Diablo, que se había derrumbado en el siglo XI como consecuencia de una riada); el monasterio de Sant Genís de Rocafort (siglo XI); la iglesia románica de Santa Margarita (encima de la basílica paleocristiana se construyó una iglesia románica, en el siglo XII, que dependía del monasterio de Sant Genís). En cambio han desaparecido de otras como la obra románica de la iglesia de Sta. María y cementerio medieval de la plaza de la Iglesia (siglo XI-XII. Ambos fueron destruidos en el siglo XVI cuando se levantó la nueva iglesia parroquial renacentista. Unas excavaciones arqueológicas realizadas en la zona en 1986 pusieron al descubierto dos tumbas y cerámica de época medieval.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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ÉPOCA MODERNA

Desde 1474 la antigua Baronía de Castellvell había pasado a manos de la familia Requesens por voluntad de la Casa Real. La ciudad de Martorell se opuso firmemente e inició un largo pleito contra los Requesens. Los procuradores de la familia, los Calders, vivían en la Torre de Santa Lucía. Los Requesens vivían en Barcelona, ​​en el Palau Menor, pero también hicieron algunas estancias; incluso hicieron estancias puntuales del emperador Carlos V y el rey Felipe II. Al morir Lluís de Requesens y Soler, en 1509, la cuestión de la Baronía estalló de nuevo, manteniéndose la polémica hasta mediados de siglo. Al 1549 la Baronía pasó al hijo de Estefania de Requesens, Luis de Requesens, quien sería héroe de la batalla de Lepanto. Al 1572, Luis de Requesens consiguió del Papa Pío V la gracia del jubileo perpetuo a la cofradía del Rosario. Unos años después, en 1579, Jaume Santacana dirigió las obras de la nueva iglesia parroquial, de estilo renacentista. Las obras se terminaron en 1592. En el interior de la iglesia fueron colocados nuevos retablos, entre los que cabe destacar los de Agustí Pujol, padre e hijo. A mediados del siglo XVI, la población de Martorell contaba con 118 fuegos (casas). Pero llegó una gran oleada inmigratoria procedente del sur de Francia, que constituyeron incluso la Cofradía de los Extranjeros en 1577. A finales de siglo se produjo un nuevo crecimiento de la ciudad, se levantan nuevas casas en la Calle Nou. El hijo de Mència de Requesens-Zúñiga, Luís Fajardo y de Requesens-Zúñiga, se convirtió en Marqués de los Vélez, dueño del marquesado de Martorell. En estos primeros años del siglo XVII Martorell era ya un núcleo rural muy importante; contaba con una iglesia importante, con molinos de harina, una fábrica de papel y un mercado semanal. Cabe destacar también el nacimiento del compositor Joan Cererols al 1618. Entre los años 1640 al 1652 estalló la Guerra de los Segadores, una revuelta social y nacional contra el régimen señorial feudal y contra la monarquía absoluta y centralista. Pedro Fajardo de Requesens-Zúñiga, lugarteniente de Cataluña y jefe del ejército castellano de Felipe IV, además de Marqués de los Vélez, sitió y destruyó la ciudad al 1641. Las murallas fueron en gran parte destruidas en este momento, y en el siglo XVIII fueron desapareciendo.

Una vez acabada la guerra, una epidemia de peste asoló la villa. En 1686 se estableció en la villa una comunidad de capuchinos; inicialmente se instalaron en una casa de la Plaza de la Villa, pero un año después iniciaron las obras del convento; el antiguo convento se conserva parcialmente en las instalaciones del Museo Municipal Vicenç Ros. A principios del siglo XVIII se produjo la Guerra de Sucesión, que enfrentaba a los dos candidatos a la sucesión del rey Carlos II: Carlos de Austria y Felipe de Borbón. Durante este conflicto, un grupo de martorellenses encabezados por Salvador Ferrer ofrecieron una heroica resistencia al Castellvell de Rosanes frente las tropas franco del Duque de Populi, en 1714. La resistencia pero no duró demasiado y las tropas de Felipe V hicieron volar la torre de homenaje del antiguo castillo como símbolo de su victoria. Tras la derrota, Martorell fue convertido en un centro de concentración y intendencia del ejército; el 1723 el Ayuntamiento acordó la construcción de un cuartel de caballería para alojar la tropa y ahorrar los problemas y abusos que se ocasionaban a la población cuando alojaban los soldados en su casa. A finales de siglo, entre el 1783 y 1784, Martorell sufrió de nuevo los efectos de una gran epidemia. Después de la guerra, Martorell inició su proceso de industrialización. Tuvo una gran tradición la confección de encaje de bolillos. Además, por primera vez, durante el siglo XVIII la ciudad crece en otras direcciones, la Calle de los Capuchinos es un ejemplo o el barrio de Can Carreras, al otro lado del río Anoia.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

A principios del siglo XIX se produjo la invasión de las tropas de Napoleón; entraron en Martorell en 1814 y fueron derrotadas. Esta fue una victoria muy importante y la villa recibió el título de "muy noble y muy leal". Poco tiempo después, en 1817, se abrió la primera fábrica de hilado de algodón; y al 1818 Salvador Roca puso en marcha en Can Bros un molino de harina, una molina de cortar madera y un molino para fabricar papel de estraza. El 1819 Miguel Elías abre una fragua de cobre, un molino papelero y un molino de harina. Por lo tanto, en el siglo XIX Martorell era ya una de las poblaciones fabriles importantes de Cataluña, con una pujante industria textil y papelera. Entre 1820 y 1823 hubo muchos conflictos civiles en la ciudad y en medio de estos disturbios la comunidad de los capuchinos se ve obligada a huir; poco después el convento fue saqueado, se quemaron algunos cuadros y también parte de la biblioteca. En aquella época también fue destruida la capilla de San Bartolomé. Unos años más tarde, en 1842, el antiguo convento fue reconvertido por iniciativa del Ayuntamiento en escuela y hospital. El siglo XIX también estuvo marcado por las guerras carlistas, que provocaron varios muertos en la villa. En estos años se hicieron populares dos hermanos martorellenses, activistas republicanos, cuyas acciones tuvieron un gran eco: el Chico y el Chico de la Barraqueta. El primero intervino en el movimiento de los Madrugadores (1848) y fue asesinado a la Fuente de Clusa; el segundo fue elegido Diputado en 1872. A mediados de siglo (1856) llegó el ferrocarril, que hacía el recorrido Barcelona-Martorell, y en poco tiempo la línea fue ampliada hasta Tarragona. Otro hecho significativo a nivel urbanístico fue la construcción, en 1863, de un nuevo tramo de la carretera que unía Barcelona con Madrid y que permitía el paso por Martorell pero sin necesidad de recorrer las calles estrechas de la ciudad, pues la nueva variante seguía el trazado de la Calle Muro, es decir, de la antigua muralla. Otros hechos relevantes de finales del siglo XIX fueron: en 1875 Francesc Santacana y Capmany fundó el museo del Enrajolada, en 1881 se construyó la primera alcantarilla en un tramo de la calle Nueva, la plaga de la filoxera de 1887 arruinó muchas familias de Martorell, en 1893 se creó la línea del Ferrocarril Central Catalán que unía Martorell con Igualada y se inauguró un nuevo puente en el Llobregat; el Puente de Hierro de la Maquinista Terrestre y Marítima, que sustituyó a la función que hasta ese momento hacía el Puente del Diablo.

Con el nuevo siglo llegó a Martorell la electricidad (1906) y el Servicio Municipal de Aguas (1915), también se amplió la red de cloacas (1924) para combatir el tifus, ya que Martorell era el lugar de toda la provincia con más casos de muertes por esta enfermedad, se fundaron centros de carácter cultural como la Sociedad "el Progreso" (1908) y el Círculo Democrático Recreativo (1917) y en 1930 Francesc Santacana impulsó la construcción de la piscina y nace el Club Natación Martorell. La villa se iba transformando y no siempre se respetaron los vestigios de la historia pasada; el derribo del Portal de las Horas en 1925 por parte del Ayuntamiento es un claro ejemplo. La Guerra Civil (1936-1939) ocasionó gravísimos daños a la población: en 1936 fue incendiada y destruida la iglesia parroquial y se perdieron valiosas obras de arte, el 23 de enero de 1939 la villa sufrió un severo bombardeo y el Puente del Diablo, los del ferrocarril y el de Anoia fueron volados por los propios republicanos en un acto desesperado para evitar el avance de las tropas franquistas. Durante la posguerra se iniciaron las obras de reconstrucción de la iglesia parroquial (1941-1944), se produjo un relanzamiento de las ferias con venta de ganado, y se creó el Museo Municipal Vicenç Ros (1945), por iniciativa Vicenç Ros, en el antiguo convento de los capuchinos. Como en todas partes, la posguerra fue una época muy dura para la población. A los sesenta Martorell experimentó un importante crecimiento industrial y deja de ser una población agrícola. Las industrias se concentraron en la orilla del Llobregat; hay que destacar sobre todo dos: el complejo químico Solvay y la empresa automovilística Seat. Fueron unos años en los que se produjo una fuerte inmigración. Entre finales de la década de 1950 y la década de 1960 se construyeron en Martorell unos 1.500 viviendas nuevas que fueron perfilando los barrios del Plan, Buenos Aires y el Camí Fondo. El aumento de la población era constante, así pues se pasa de 8.000 habitantes en el 1960 a 13.000 habitantes en 1970.

En 1962 fue reconstruido el Puente del Diablo, y también se produjo un hecho trágico, la riada de este mismo año, que derrocó varias casas de la calle Pere Puig. Entre las riadas modernas que provocaron daños importantes cabe destacar la de 1971, donde el río alcanzó los niveles más altos conocidos modernamente. Después de un cierto estancamiento, la década de 1990 Martorell ha iniciado una fase de expansión urbana que la ha llevado ya casi en la raya de los 25.000 habitantes. Seat, que se había instalado en Martorell a los inicios de los años 1960, amplió sus instalaciones en 1990. Esta ampliación ha propiciado un desplazamiento importante de población de los alrededores de Barcelona hacia la zona alta del Baix Llobregat, lo que ha conllevado el empleo creciente del barrio del Camí Fondo y la creación de los barrios más extensos del Torrent de Llops y de las Bòbiles. El casco antiguo de Martorell, la Villa, no ha seguido hasta ahora un camino paralelo y ha experimentado un proceso notable de reducción y envejecimiento de la población.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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Símbolos de Martorell

EL ESCUDO

Escudo embaldosado: de sinople (verde), un mar en forma de pie ondulado de plata, cargado de dos fajas onduladas de azur sosteniendo una torre de oro abierta acompañada de una mano de oro a la diestra y de un martillo también de oro, puesto en palo, a la siniestra. Por timbre una corona de marqués.

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LA BANDERA

La bandera de Martorell es de proporciones dos veces de alto por tres de ancho. Está dividida en tres franjas verticales iguales, y de derecha a izquierda son de color verde, blanco y azul. Sobre la primera franja, en la parte superior y centrada, una torre abierta amarilla, de altura de 1/3 y separada de la parte superior para 1/9.

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El puente del Diablo

Situación y entorno geográfico del monumento

El puente del Diablo, se encuentra a caballo entre los municipios de Martorell (Barcelona) y Castellbisbal (Barcelona), es uno de los monumentos romanos y medievales más emblemáticos de Cataluña, a pesar de las diversas fases de destrucción y reconstrucción que ha sufrido el largo del tiempo. El puente cruza el río Llobregat justo por encima del desfiladero de Martorell, al este del casco antiguo de esta población, y a unos quinientos metros aguas abajo de la confluencia del río Anoia. Sus coordenadas geográficas son 1º 56 '19 "E 41º 28' 34" N, según el Mapa Comarcal del Baix Llobregat del Instituto Cartográfico de Cataluña escala 1: 50.000 (edición 1996). El desfiladero de Martorell es el punto de contacto entre la Depresión Prelitoral y la Cordillera Litoral. Confluyen los ríos Anoia y Llobregat, que se unen en una falla en dirección norte-sur, que separa la sierra del Ataix, en el macizo de Garraf-Ordal, de la sierra de las Cruces, una estribación de la sierra de Collserola. Al desfiladero hay afloramientos de pizarras, filitas y pelitas paleozoicas, los periodos Cámbrico y Ordovícico, materiales en los que se apoya el puente. Las areniscas y conglomerados rojos del Triásico y del Mioceno, empleados para construir el puente, se localizan a ambos lados del río Anoia, a una distancia relativamente pequeña. Aguas abajo del desfiladero de Martorell se extiende la llanura aluvial, de gravas arenas y limos holocenos, sin solución de continuidad con el delta del Llobregat. Este río tiene un caudal importante, de 21,54 m3 / sg de media, pero muy irregular, ya que está sometido a variaciones estacionales y anuales (de los 59 m3 / sg el 1971-72 los 6 m3 / sg del 1985-86) . Sigue un régimen pluvio-nival atenuado, con máximo de 30 m3 / sg en mayo, y periodos de agua abundante de marzo a junio y de septiembre a noviembre. Presenta avenidas esporádicas muy importantes, con un máximo de 3.080 m3 / sg, grabado en el mismo puente del Diablo el 20 de septiembre de 1971. El puente del Diablo se encuentra en un punto particularmente estratégico de las comunicaciones en Cataluña, lo que queda patente en la concentración de infraestructuras modernas.

Descripción del puente

El puente del Diablo es una gran estructura de más de 120 m de largo y de 10 a 3,90 de ancho, con un núcleo de mortero de cal revestido de gres rojo. El estribo oeste tiene seis metros de ancho y una longitud indeterminada. En la base, cerca del río, presenta marcas de las legiones IV Macedònica, VI Víctrix y X Gemina. La parte más cercana al pueblo es revestida con un paramento de imitación hecho en 1965, cuando quedó a la vista el relleno de mortero y el pavimento original. El arco menor, ligeramente apuntado, con una luz de 16,4 m, incluye un arco de descarga de aguas de medio punto, de 1,2 m de luz. La anchura del puente en este tramo es de 4,7 m. Se apoya en el pilar central, de 6 m de largo, con avantbec agudo y rerabec obtuso. La parte inferior de este pilar podría ser romana. El arco central es el arco gótico con más luz de Cataluña: 36,4 m. El original tenía 21 m de altura. Fue volado en 1939 y reconstruido en 1960-61. En el centro tiene un templete destinado a dar peso a la clave, función que originalmente hacían dos muros paralelos sencillos. El pilar este, de planta rectangular de 5 x 4 m, descansa directamente sobre el extremo del estribo romano. En el lado norte de este estribo se ha encontrado un muro de ala en grada. Entre este pilar y el estribo este propiamente dicho hay un arco elevado, de medio punto, de 5,5 m de luz. Tras esta apertura, el estribo tiene una longitud de 10,7 m, e incluye un arco Escarza tapiado en el lado norte, mientras que en la cara sur es revestido por un paramento de sillar pequeño que se fecha en el siglo XVIII. La anchura de este tramo es de 5,6 m. Al final del estribo encontramos el arco de triunfo, sobre un basamento de 9 m de ancho y unos 10,6 m de longitud, revestido en opus quadratum. Durante la excavación, se encontraron cinco hileras de sillares de este revestimiento, que no eran visibles desde la edad media. El puente termina en una plataforma de acceso, que reposa sobre muros de contención de diferentes épocas. En ella confluían los dos trazados de la vía Augusta, el del Vallès y la variante marítima que pasaba por Blanda, Iluro, Baetulo y Barcino. Buena parte de esta plataforma se encuentra bajo una carretera moderna, y para acceder a él se utiliza una escala construida entre 1932 y 1933.

La investigación arqueológica sobre el puente del Diablo Identificado desde siempre como monumento antiguo, el puente del Diablo ha sido representado en grabados desde el siglo XVII. Sin embargo, ha sido muy poco estudiado desde el punto de vista arqueológico. En los dos últimos siglos, la mayoría de autores se han limitado a repetir las interpretaciones de Alexandre de Laborde, considerándolo un paralelo del puente con dos arcos de triunfo de Saint Chamas. En 1908, Josep Puig i Cadafalch recogió la idea del doble arco de triunfo, atribuyéndoles un significado territorial. Supuso que el puente romano tenía dos arcos desiguales, de luz similar a la de las góticas. Veinte años después (1928), el arco romano fue consolidado por la Diputación de Barcelona. Al año siguiente, Bonaventura Pedemonte hizo una completa investigación documental, reuniendo referencias de época medieval. El 3 de junio de 1931, el puente era declarado Monumento Nacional. En 1933, la Generalidad de Cataluña, bajo la dirección del arquitecto Jeroni Martorell, sufragó obras consistentes en retirar las barandillas y el terraplén que ocultaban buena parte del arco de triunfo y sobrecargaban el puente. Bajo el terraplén apareció el enlosado original, que se adosa a la base del arco de triunfo. El 24 de enero de 1939 fue volado el arco central, en un intento inútil de dificultar el avance de las tropas franquistas. La restauración del arco, con una altura equivocada, la hizo la Diputación de Barcelona, ​​bajo la dirección de Camil Pallàs, entre el 20 de abril y el 3 de julio de 1962. En 1965 se derribaron las casas que se adosaban al estribo oeste, con la intención de ajardinar el sector. Quedaron a la vista, en sección, el pavimento y el relleno de mortero de cal originales, aunque después se revistieron con una imitación del opus quadratum. Fue entonces cuando se descubrieron las marcas de las legiones. Estas actuaciones arquitectónicas de los años sesenta no incluyeron ningún tipo de documentación arqueológica. Afortunadamente, se conservan fotografías gracias a la acción voluntaria de Jaume Amat, un martorellense que trabajó.

En 1984, Mayer, Rodà y Fabre dataron la obra romana entre el 16-13 y el 8 aC, interpretando el sentido de las inscripciones. En 1992, Montserrat Pagès atribuye al románico el sillería del estribo oeste y el arco de descarga. No es hasta 1994 que se plantea una visión arqueológica del puente, cuando Montserrat Farreny, Alfred Mauri y Miquel Vives proponen una división estratigráfica de los paramentos a partir de un alzado elaborado por el Laboratorio de fotogrametría de la UAB. En 1995, Vittorio Galiazzo, en su extensa obra sobre los puentes del mundo romano, afirma que el puente del Diablo tendría tres arcadas iguales de 16 m de luz, con dos pilares de 5 m con ventanas. Desgraciadamente, las medidas de la obra conservada que utiliza como base son manifiestamente erróneas.

Fuente: Publicado en "Tribuna de Arqueología 1997-1998", Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña, Barcelona, ​​2000, p.39-53. Publicado en Internet, noviembre de 2000: http://sapiens.ya.com/madoz10/Artdiab6.html

LAS LEYENDAS ENTORNO AL PUENTE DEL DIABLO

Entorno al Puente del Diablo se mezclan la tradición, la historia y la leyenda. Al contrario de lo que se puede pensar, no hay una sola leyenda del Puente del Diablo. Se han encontrado un total de seis recogidas en varias publicaciones y que hacen referencia tanto a la tradición oral como la reelaboración literaria a partir de las versiones populares.

La vieja, el gato y el puente del Diablo

Érase una vez en el otro lado del río Llobregat, cuando el agua enfila el desfiladero, vivía una anciana cargada de años y de experiencia la suerte de la que era hacer Tintina por encima de un puente de madera, destartalado y estrecho para buscar agua a la fuente del Eudore. Y esto cada día. El puente de madera, muy sencillo, desapareció engullido por una crecida del río una tarde de otoño que la tierra y el cielo parecían darse la vuelta llevados por todo lo que acarrear una buena tormenta. Pobre mujer, que hacía de días que se mojaba en atravesar el río a gual- y que nadie se decida a hacer un puente nuevo, ni que sea uno sencillo- lo repetía cada vez. Al cabo de unos días, mientras embelesada escuchaba el sonido del agua que brotaba de la fuente, no paró mención en quien la miraba. - Y del puente abuela, que se ha hecho? - la interrumpió la voz de un caballero muy bien vestido. La mujer, al terminar la melodía del cántaro que se llena, se volvió con calma, y ​​dolida le contó las peripecias que debía correr para cruzar el río y el riesgo de enfermar de tanta humedad. - ¿Qué le parece si yo os construya este puente que tan desea? - Que con poco os lo podría pagar, el agradecimiento sin embargo, no me faltaría. - No se preocupe por el pago -el demonio que se había disfrazado de caballero, hacía feria sin ir a mercado- que mañana, cuando ya sea listo, me llevaré el alma del primero que pasará, y vos ... Este "y vos" iba por los años de la abuela, pero, justo por eso, de experiencia tenía un montón, un bastante, incluso, un abundante.

El caballero infernal no paró en toda la noche y el dia siguiente, poco antes de la hora que la abuela tenía que remojar terminó un puente lleno de osadía. - Buenos días abuela, le esperaba. Qué tenéis que decir de esta fruslería? -No era falsa modestia, más bien estrategia para ganarse la vieja. Él bastante veía que la mujer no se decidía a pasar y que iba removiendo el interior de un saco que llevaba en lugar del cántaro. Qué sorpresa tuvo al ver que la bolsa había salido, enfurecido, un gato todo erizado que una vez hubo pasado el puente, mientras el arañaba, se le tenía que llevar hacia el infierno ya que ésta había sido la condición . El diablo bien rabón, debería maldecir más que suficiente y durante bastante tiempo la astucia de la abuela.

Fuente: Ripoll, G: Historia y Llengeda, 4 (Cómic). Año y lugar de edición desconocidos, aunque hay que suponer que es editado hacia 1955.

El puente del Diablo y la Feria

Hace muchos, muchos años, vivía cerca de Martorell, al otro lado del río, en una casa muy destartalada y medio hundida, una vieja muy vieja, tan vieja que nadie sabía sus años, aunque todo el mundo suponía que tenía más de cien. Esta mujer que a sus años se conservaba muy despierta de inteligencia y ligera de piernas era considerada en la comarca como una maga que tan pronto hacía recetas para curar las bestias o las personas, como daba consejos referentes a las cosechas o en la vida de familia. Pero he aquí, en la víspera de la Feria anual, a la que venían pastores de toda Cataluña con rebaños de todo tipo de ganado, como no cabían todos en la villa, muchos pastores construyeron cercados y corrales a la otra lado del río, cerca de la casa de la vieja, desde donde por un viejo puente de madera pasaban el ganado en la Feria. Pues un año, un día antes de comenzar la Feria de Martorell, estalló una gran tormenta. La pobre vieja que también criaba aves de corral para venderlas en la feria, no paraba de rezar y mirar al cielo pidiendo que el temporal acabara pronto, pero parecía que nadie la escuchara. Las nubes eran cada vez más oscuros, la lluvia era más fuerte y los relámpagos y los truenos más sobrecogedores. A medianoche se oyó, por encima del ruido de la tormenta, una fuerte rumor que fue aumentando hasta dominar todos los otros ruidos. Era el río que, engrosado su caudal hasta límites nunca vistos, lo arrasaba todo a su paso. Cañas, árboles, cabañas se iban inclinando a su paso y desaparecían bajo el agua. Cuando esta llegó a la altura del viejo puente de madera, con un ligero chasquido, se lo llevó sin ningún esfuerzo. La vieja se dio cuenta enseguida de que tanto para ella como para los pastores de aquella parte del río la Feria había terminado antes de empezar y exclamó:

- Diablo, qué mala suerte!

Acababa de pronunciar estas palabras cuando en medio de las llamas del hogar salió el Diablo en persona y le dijo: - Me has llamado? Qué quieres de mí?

La vieja se llevó un gran susto con la aparición. Enseguida, pensando que podría sacar provecho de la visita, contestó:

- Te he llamado para que me ayudes. Quiero que en esa misma noche construyas un puente tanto sólido que el agua no se lo pueda llevar nunca más.

- Y qué me darás a cambio? -replicó el Diablo.

- El alma del primero que pase por el puente -dijo la vieja después de un momento de reflexión.

- Trata hecho -Acabó el Diablo, y desapareció por donde había venido rodeado por una niebla de humo intenso y olor a azufre. Y mientras continuaba lloviendo, una legión de demonios contruir un puente sólido y esbelto, el que ya tenían acabado al despuntar el alba. Al hacerse de día dejó de llover y la gente que se acercó al río ya pudo contemplar el nuevo puente. Se quedaron boquiabiertos y hacían grupos hablando del prodigio cuando se presentó la vieja y les dijo: - ¿De qué te apriete? No se hacía falta un puente? Pues el Diablo nos la ha construido. Y les explicó el trato que había hecho aquella noche. Al escucharlo todo el mundo quedó horrorizado y la gente decía: - Si es así nadie de nosotros pasará el puente.

- ¿Y quién ha dicho que vaya a ser uno de ustedes -dijo la vieja sonriendo maliciosamente. Y abriendo el saco que llevaba dejó escapar un gato que, al verse libre, le faltó tiempo para atravesar el puente corriendo como un relámpago.

- Tratos son tratos -dijo entonces la vieja. - Estamos en paz, Ángel del Mal.

Fuente: Javier de Fontalba: La leyenda del "Puente del Diablo" de Martorell. Rev. Plaza de Cataluña, n. 29 pp 28-30. Barcelona, ​​septiembre de 1965.

El señor del castillo de Santiago y el puente del Diablo

Dice la leyenda que en el castillo de Santiago en la época de esplendor de este Castillo vivía un señor Feudal que tenía atemorizada la región por su carácter despótico y abusivo. Sus vasallos vivían siempre con el alma en vilo y su fama tenía atemorizados todos los que lo conocían. Queriendo mantener su aureola de osadía y aumentar el temor y respeto que se le tenía, decidió ir a la Fiesta Mayor de Gelida y entrar la plaza donde los gelidenses hacían bailes y danzas tradicionales. Se presentó cabalgando n un hermoso caballo y ante el estupor y el pánico de todo el pueblo que allí estaba congregado, raptó la más bella de las chicas presentes y se lo llevó hacia el Castillo de Santiago. El pueblo alborotar y emprendió la persecución del despótico caballero; entonces se desencadenó una tormenta aparatosa, con un aguacero sobrecogedor. El jinete, al verse perseguido, intentó burlar los hombres de Gelida y, dejando el camino de Santiago, se dirigió a Martorell, pero los perseguidores dieron cuenta a continuación de la estratagema y lo persiguieron hasta las casas de la villa. La tormenta crecía por momentos y los perseguidores perseguir ya el raptor. Repentinamente, y antes de entregarse a los hombres de Gelida, el señor de Santiago se decidió a tirarse al Llobregat, que bajaba caudaloso por el efecto de la lluvia. En tirarse al río con la doncella y el caballo, lanzó una imprecación al Diablo, invocando su ayuda y protección. Sin saber cómo, se encontró al otro lado del río y continuó su veloz carrera. Los perseguidores del caballero, en darse cuenta de que había saltado al agua, recularon asombrados, creyendo que la corriente tumultuoso del Llobregat se había llevado el señor de Santiago, su caballo y la doncella raptada. Al hacerse de día, apareció en los ojos de los vecinos de Martorell un magnífico puente de construcción esbelta y atrevida; el Diablo había escuchado la demanda del mal caballero y quiso proteger, en un momento de rayo, bajo las patas de su caballo, construyó el magnífico puente, hoy llamado, por ello, del Diablo.

Fuente: Joan Amades: Castells legendarios de la Cataluña nueva. 19415

Mandoni y el puente del Diablo

Dice la leyenda que el tiempo de la conquista romana, por causa de la brutalidad y las rapiñas de los romanos, las tribus iberas se sublevaron. Los ilergetes (tribu íbera establecida en el entorno de Lleida) dirigidos por el valiente Mandoni, aunque luchaban con fuerza y ​​coraje, no podían contener el empuje arrolladora de las legiones romanas, dotadas del mejor armamento y la mejor organización militar del antigüedad. Resistiendo heroicamente, pero en constante retroceso, un numeroso grupo de ilergetas llegó al Llobregat, en las inmediaciones de Martorell. No había ningún puente y bajaba demasiado agua para pasarlo a vado. Estaban en un callejón sin salida. Al hacerse de noche los jefes de los ilergetes se reunieron a deliberar en la tienda de Mandoni; tenían un ejército todavía numeroso pero cansado y desmoralizado por los meses de combate y las últimas derrotas. Si podían fugarse de las legiones romanas podrían reponerse y, quién sabe qué podría pasar? Podría ser que en una nueva campaña se pudieran vengarse de los romanos. Pero el río, infranqueable, los cerraba el paso. Sólo quedaban dos posibilidades: rendirse o morir luchando. La discusión no fue larga, los ilergetes preferían la muerte a la esclavitud y la rendición suponía que automáticamente serían vendidos como esclavos. Los capitanes fueron a ponerse al frente de sus guerrillas para esperar el amanecer del día fatal. Mandoni quedó solo en la tienda enfrascado en sus tristes pensamientos. De repente se despertó. Un ruido detrás suyo le indicaba que no estaba solo en la tienda. Se volvió y ante sí estaba el Diablo, terrorífico y turbador. - Vengo a salvarte -dijo-. Me conoces?

- Sí -respondió Mandoni-. ¿Qué quieres?

- He dicho que vengo a proponerte la salvación. Tu y la de todo tu ejército. Sólo quiero una cosa.

- Dime enseguida.

- Sólo quiero tu alma. Que cuando te mueras pueda disponer de tu espíritu como yo quiera. A cambio yo os salvaré, a ti y a tus tropas. Mandoni dudó un instante. La proposición era muy dura. Pero, sin embargo, la situación era desesperada.

- De acuerdo. Acepto. ¿Qué puedes hacer?

- Déjalo de mi cuenta -respondió el Diablo y levantando el tapiz de la entrada añadió señalando hacia la noche:

- Ves hacia dónde marca mi dedo? Dentro de un momento ves y llega hasta el río. Cuando estés sabrás lo que tienes que hacer. Y desapareció a continuación, discretamente, tal como había llegado. Mandoni al verse solo se pasó la mano por los ojos. Lo habría soñado? Sería una alucinación debida al hambre y el cansancio? Finalmente se decidió, y bajó hasta el río, en la dirección que había dicho el Diablo. Y se la va sorpresa fue inmensa, terrible. Allí mismo sobre el río había un puente. Un puente real, tangible! Un puente que era la salvación del ejército y, a la vez, el testimonio de su perdición. Rápidamente se puso en movimiento. Los capitanes ordenaron a los centinelas que despertaran los grupos de hombres cansados ​​que dormían en la orilla del río y antes de que se hiciera de día ya habían pasado todos al otro lado, en dirección a su territorio. Gracias al puente del Diablo, Mandoni y sus guerreros como batir todavía dos años contra Roma, y ​​ganaron muchas batallas. La potencia económica y militar romana, sin embargo, era demasiado fuerte para ellos. Al final fueron vencidos y Mandoni hecho prisionero. Conducido en Tarragona fue condenado a muerte boca abajo en la cruz.

Fuente: Santos Díaz Santillana. Leyendas españolas, pp. 11-16 Ed. Ayax. Barcelona, ​​1951.

El puente del diablo de Martorell y el menhir de Palausolità

En una casa muy importante de Martorell había una criada a la que casi todo el día hacían ir a buscar agua a la fuente. Esta se encontraba al otro lado del Llobregat, por cuando que la pobre sirvienta tenía que atravesar el río por una palanca muy estrecha. A menudo el río bajaba lleno, el agua se llevaba la palanca y aquella chica tenía que pasar a pie con gran peligro de la vida. La pobre bastante exclamaba a la señora, pero ésta, no dejaba pasar ni un solo día sin hacerla ir a la fuente. Un día de una gran riada, mientras la pobre criada pasaba el río, juró y perjuró y ofreció cualquier cosa a quien la sacara de aquel cruel martirio. Al llegar a la acera encontró un hombre pequeñito, el cual le dijo: "si quieres te haré un puente para que puedas ir a la fuente con toda la seguridad y tranquilamente. Te lo haré esta noche, por lo que mañana por la mañana ya podrás pasar. Solo te exijo que, al morir, me des el alma ". La pobre sirvienta, en un gesto de desesperación, aceptó, pues ya estaba cansada de aquel martirio. Enseguida que el sol se puso, el demonio inició la tarea, puesto que solo puede trabajar de noche. Se fue al Montseny y de un estirón arrancó unas grandes piedras que, a toda prisa llevó a Martorell, y hizo el puente con gran deleite, porque el trabajo era largo y el tiempo corto. La criada fue a dormir con cierto pesar, pero no creía posible que el demonio pudiera hacer aquel prodigio en una sola noche. Pasada la medianoche no pudo dormir de inquietud, y al comenzar la madrugada se levantó, sacó la cabeza por la ventana y vio, sorprendida y horrorizada, que el puente ya estaba casi listo. Entonces, asustada, explicó a la dueña lo que le pasaba. Esta le dijo: "No te asustes que lo arreglaré".

La dueña fue al gallinero y tiró un cubo de agua a un gallo, el cual se asustó y mientras se secaba, se puso a cantar. Todos los demás gallos de los alrededores le contestaron y, de este modo, el canto fue corriendo muchas horas lejos. Llegó a Palausolità en el preciso momento en que el demonio pasaba cargado con la última piedra para dejar el puente listo. Cuando el demonio oyó el canto del gallo creyó que ya era el anuncio del amanecer, y que a pesar de haberse apresurado tanto, todavía no había tenido tiempo de terminar su obra, perdiendo así la jugada y el alma de la criada. Rabioso tiró la piedra en el suelo, la cual quedó hundida hasta la mitad. El pueblo cree que el Puente del Diablo no está terminado porque falta la piedra del menhir de Palausolità.

Fuente: Joan Amades: Tradiciones penedesencas. Boletín del CEC, Vol. XLII, núm. 446, pp. 220-221. Barcelona, ​​1932.

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El puente y el viejo usurero

Antiguamente existía en la entrada del puente, situado en el mismo lugar donde hoy en día está el Puente del Diablo, un hostal, llamado "Hostal de la Liebre". En el hostal se reunía una gran multitud, que los hosteleros Bernat y Coloma atendían amablemente. Un día del mes de septiembre se celebraba en una villa cercana a Martorell una feria muy interesante. En la víspera numerosos forasteros entraban y salían del hostal, a pesar de que el día había empezado lluvioso. Caía el agua a torrentes. Entre aquellos forasteros llegó al hostal, acompañado de algunos mozos, con sus caballos y algunos rebaños, un anciano de aspecto malo. Y a pesar de haberle ofrecido alojamiento, lo rechazó y prefirió quedarse sentado al lado de hogar, que estaba encendido, sin duda para ahorrarse el pago de la cama. Zacarías, que así se llamaba, era un rico marchante de rebaños cuyo mundo decía que tenía mucho dinero y una gran avaricia. Para vender en la feria llevaba numerosas y vistosas mulas, magníficos toros y muchos corderos y ovejas, todo de la mejor calidad. Era tan fuerte el temporal, que Zacarías llegó a preocuparse por la suerte que le esperaba al día siguiente. Tanto diluviaba que la corriente del río llegó a cubrir el puente, que en aquella época era más bajo, hasta llevárselo, dejando únicamente en pie el arco de triunfo y los jefes-puentes. Todos los que estaban hospedados en el Hostal de la Liebre quedaron aislados, ya que era imposible bordear el río ni traspasarlo, debido al enorme caudal de agua que llevaba. Desesperado Zacarías, pensando que no podría vender sus rebaños, tanto imploraba el Diablo porque se lo llevara, como le pedía auxilio. En esta situación le pareció escuchar una voz misteriosa, que no sabía de dónde venía, porque se encontraba solo en el cuarto, acompañado sólo de un gato de gran tamaño, propiedad de la hostelera, acurrucado sobre la mesa. Por segunda vez escuchó Zacarías la extraña voz, a la que pidió que se mostrara aunque fuera el propio Diablo, todo rogándole que le construyera un puente para poder llevar sus rebaños a la feria, si es que tenía bastante poder para hacerlo.

En ese momento se le apareció en medio de la llama del hogar la misteriosa figura de un hombre alto, cubierto con una capa negra, y largas piernas, enfundadas en bragas rojas, y cubierta la cabeza con un sombrero rojo, del que se escapaban unos cabellos rizados entre los que destacaban dos plumas de cuervo como si fueran cuernos. Zacarías quedó boquiabierto ante aquel fantasma, que dirigiéndose al viejo avaro se comprometió a construir el puente, a condición de que su obra fuera premiada con alguna recompensa. Zacarías le ofreció el alma del primero que traspasara el puente y todo su capital. El fantasma aceptó el ofrecimiento y desapareció entre las llamas del hogar diciéndole:

- Abre la puerta y mira.

Rápido como un rayo, Zacarías lo hizo, y observó como la misteriosa figura se acercaba al río con los brazos alzados y la capa colgando por todo dos lados, semejante a un murciélago, hizo salir de sus tumbas ellos soldados de las tropas de Aníbal, que estaban sepultados bajo las aguas del Llobregat, para que se pusieran a trabajar inmediatamente en el puente. De repente, dejó de llover y apareció sobre las aguas una gran cantidad de fuegos que, transformándose en figuras extrañas, resultaron ser un ejército de esqueletos, cuyas cabezas estaban cubiertos por cascos y los cuerpos para corazas de color amarillento. Sin nada de ruido, sacaron del fondo de las aguas piedras gigantescas que colocaron por ensalmo. Una vez terminado de construir el puente, se escuchó el canto del gallo anunciando el nuevo día, y el fantasma satisfecho de su obra se dirigió al viejo marchando y le dijo:

- Mi promesa está cumplida. Este puente durará toda la eternidad. Ahora tú cumple la tuya.

Cuando el Diablo desapareció, Zacarías llamó a sus criados y los otros huéspedes para comunicarles el mágico evento. Como todos se negaron pasar el puente, incluso sus criados, se echó encima del gato y cogiéndolo por el pescuezo, tras sostener una lucha encarnizada con la hostelera, se dirigió hacia el puente; dándole un empujón, el pobre gato cruzó el puente de manera fulminante. Y Zacarías, sin perder ni un instante, dijo al Diablo:

- Aquí tienes el alma del gato, lo primero que ha traspasado el puente. Y en cuanto al segundo ofrecimiento, te doy todo el dinero que llevo. Y tiró un par de míseras monedas.

Y escuchó la voz del Diablo diciendo: - Me han engañado, infame!

Satisfecho Zacarías por su diabólica camelo, animó al resto de la gente a traspasar el puente, y los llegó a convencer.

Personajes ilustres

JAUME AMAT Y BARGUÉS

(Martorell, 1924 hasta 2003) Artista.

Jaume Amat ha destacado como artista en diversas facetas, desde la pintura y la escultura, el dibujo y el esgrafiado. Formado junto a Ferran Serra en esta última técnica, ha mantenido viva la tradición del esgrafiado en Martorell y ha decorado un gran número de fachadas, tanto en Martorell como en otros lugares. Paralelamente durante muchos años ha ejercido una intensa labor pedagógica en la enseñanza del dibujo y la pintura, al tiempo que ha sido un gran divulgador de la historia de Martorell, tanto en sus dibujos, como con las explicaciones directas a escolar y alumnos suyos. Fue promotor de la formación del Centro de Estudios martorellense, entidad de la que fue presidente desde su fundación en 1972. Siempre preocupado por la conservación y la divulgación del patrimonio, ha realizado numerosos dibujos reconstruyendo posibles aspectos de diversos lugares de Martorell en épocas pasadas y ha intervenido de manera directa en todas las obras que han afectado de alguna manera nuestro patrimonio arquitectónico y en las excavaciones arqueológicas realizadas en Martorell. Hay que añadir a estas facetas la de incansable viajero a pie. En varias ocasiones ha hecho el Camino de Santiago, y en dos el camino desde Montserrat a Roma, siempre acompañado de sus libros de viaje, en los que se deja constancia de su paso por los diversos lugares y que recogen interesante escritos y dibujos hechos durante el viaje. Para más información puede acceder a la página web del Centro de Estudios martorellense: https://sites.google.com/a/intranetcem.net/jaume-amat-bargues/home Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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JOSEP ANTON BUJONS Y MARQUÉS

(Martorell, desde 1856 hasta 1924) Farmacéutico, alcalde y diputado provincial.

Era hijo del también farmacéutico José Bujons y Palau. Se formó en la facultad de farmacia de Barcelona, ​​y una vez obtuvo el título, sucedió a su padre al frente de la farmacia que la familia tenía en la Plaza de la Villa desde 1842. Bujons se dedicó también a la política cuando su trabajo como farmacéutico se lo permitía. En 1885 fue elegido como primer teniente de alcalde y 1887 se convirtió en alcalde de la villa. Una de sus máximas preocupaciones en su etapa de alcalde fue el fomento de la escolarización y la introducción de mejoras en las escuelas. Estuvo vinculado al Ayuntamiento muchos años y el último cargo que ocupó fue de Juez Municipal, hasta 1917. Bujons era un firme defensor de la república, y en 1886 fue elegido presidente del comité local del Partido Republicano Democrático Progresista. Estaba muy vinculado también a la sociedad recreativa Centro de Martorell, de ideología republicana. En medio también presidió la sociedad Casino Familiar. Además, Bujons fue elegido diputado provincial en 1894 por el distrito electoral Vilanova y la Geltrú - Sant Feliu de Llobregat, y ejerció el cargo hasta 1898. Entre otras aficiones tenía el teatro, durante 28 años dirigió el Centro de Martorell; la lectura y la escritura. El Centro de Estudios martorellense custodia y vela actualmente por la conservación de biblioteca y archivo de la farmacia Bujons, donde, entre otros documentos, encontramos manuscritos y notas de Josep Anton Bujons de un gran interés.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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JOAN CEREROLS Y FORNELLS

(Martorell, 1618 - Montserrat, 1680) Compositor.

Bautizado con el nombre de Pedro, ingresó en la escolanía de Montserrat donde tuvo como maestro de música a Juan Marcos. Monje del monasterio desde 1636, ocupó el cargo de maestro de música de la escolanía y maestro de capilla durante más de 30 años. Durante algunos periodos residió en Madrid. Fue conocido por su habilidad como instrumentista, ya que tocaba el órgano y el arpa, entre otros instrumentos. Persona de una amplia cultura humanista, desarrolló una notable labor pedagógica y destacó especialmente en la composición musical. Compuso numerosas obras de carácter religioso, muchas de tipo vocal, tanto en latín como en castellano: misas, vísperas, completas, antífonas, motetes, letanías, etc. Su música es considerada internacionalmente y contiene paralelismos con la de otros compositores contemporáneos, como Tomás Luís de Vitoria. Es considerado como uno de los compositores más conocidos y destacados de la escuela de Montserrat. Su música ha sido interpretada y grabada por la Escolanía de Montserrat en varias ocaciones. También lo ha sido para otros intérpretes como La Capilla Real, bajo la dirección del prestigioso músico Jordi Savall.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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ISIDRO CLOPAS Y BATLLE

(Martorell, 1913 -2001) Historiador.

Fue cronista del pueblo desde el año 1945. Ese mismo año fue nombrado conservador del Museo Municipal, fundado por Vicente Ros, entonces alcalde de la ciudad. En 1967 fue nombrado conservador del Museo del Enrajolada. Colabora en los boletines del Instituto Municipal de Historia de Barcelona y también fue Delegado Comarcal de la Comisaría Provincial de Excavaciones Arqueológicas. En Martorell realizó varias excavaciones. Es autor de gran número de obras, entre las que podemos destacar: Resumen histórico de Martorell (1945) El invicto conde de Llobregat (Premio Sant Jordi, 1961) Notas históricas de la iglesia Parroquial de Martorell (1960) Historia y leyendas del Puente del Diablo de Martorell (1963) Luis de Requesens (1971) José Palet Bartolomé (1979) Evocación histórica de las fiestas de San Antonio Abad en Martorell (1984) Historial de la Fotografía y el Cine en Martorell (1990) También publicó numerosos artículos de contenido histórico en publicaciones locales como el "Semanario Martorell", "Vida Parroquial" y "SUELO", y las Notas Históricas de Corbera de Llobregat, de donde era originaria su familia materna. Fue correspondiente a la Real Academia Hispano Americana de Cádiz desde 1967 y académico de la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona, ​​desde 1972.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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JOSEP PALET I BARTOMEU

(Martorell, 1877 - Milán, 1946) Tenor.

Comenzó trabajando en una pastelería de Martorell, pero enseguida descubrió su afición al canto. Tomó algunas lecciones con el maestro Paredes y seguidamente un primo suyo lo presentó al industrial Ramon Batlló; éste, una vez comprobadas las aptitudes de Palet, pasó a convertirse en su protector. Siguió sus estudios con Juan Goula, ya los 23 años debutó en el Liceo de Barcelona con la ópera La Favorita, obteniendo un gran éxito. A Partir de este momento Josep Palet fue enlazando triunfos allí donde actuaba. En los próximos años recorrió los teatros de Europa y América. Fue aplaudido en teatros como el Teatro Real de Madrid, donde cantó varias temporadas, en Lisboa, en Italia, donde recorrió sus centros operísticos más importantes. A uno de estos centros vivió durante muchos años, nos referimos a la ciudad de Milán. Allí debutó en 1911 en la Scala, lo que significó su consagración definitiva. El mismo 1911 Palet se casó con Luisa Eivigio. De Italia marchó hacia América: Estados Unidos, Canadá, Cuba, México, Chile, Venezuela, etc ... y más adelante en Egipto. Palet no se olvidó de Barcelona ni de Martorell; en la ciudad condal hizo varias actuaciones en el teatro del Liceo y en Martorell hizo algunas actuaciones: la primeros, fue en 1915, con motivo de unas fiestas benéficas. En el huerto de los Conventos, que el denominaron para la ocasión Teatro Naturaleza, se montó un escenario provisto de espectaculares decorados, hechos expresamente para escenógrafos del Liceo. Así, los días 14 y 15 de agosto de ese años, coincidiendo también con la Fiesta Mayor de la Villa, Palet interpretó la ópera Aida, de Verdi, y la popular Marina, de Vives. Las otras actuaciones fueron en el Círculo Republicano Federal, entre los años 1930 y 1932. A partir del 1936, Palet se retiró a la ciudad de Milán, donde alcanzó un gran renombre. Murió repentinamente mientras viajaba en tranvía, en 1946. La clave del éxito de Palet fue la de poseer una voz que modulaba a voluntad. Su dicción era muy buena, ya fuera en los tonos altos y agudos, como en los tonos bajos y cadenciosos; esta virtud le daba un carácter personalísimo y una gran naturalidad interpretativa. En 1946, Martorell le dedicó un gran homenaje, donde fue proclamado "Hijo Predilecto de la Villa". Fue en este acto cuando se colocó una placa conmemorativa en su casa natal, situada en la calle Santacana, núm. 18.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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FRANCESC PUJOLS I MORGADES

(Barcelona, ​​1882 - Martorell, 1962) Escritor, filósofo y crítico de arte.

De joven se aficionó a la escritura, y sus obras no pasaron desapercibidas; 1904 publicó el Libro de las poesías de Francesc Pujols con prólogo del gran poeta Joan Maragall. En 1908 fue designado secretario de la agrupación Las Artes y los Artistas, cargo que le despertó su interés por la crítica de arte, en la que se acabó dedicando. Escribió en numerosas publicaciones, por ejemplo El Pueblo Catalán, Las Noticias, La Publicidad, Picarol, Papitu ... Fue miembro de la Junta de Museos de Barcelona y secretario del Ateneo Barcelonés. De entre sus obras hay algunas que tratan temas filosóficos como: Concepto general de la ciencia catalana (1918) Sistema de Francesc Pujols (1930), este último dedicado a la metafísica, cuestión que le preocupaba mucho. En 1922 irrumpió en el campo teatral escribiendo El libro de Job, y el año siguiente repitió con la obra Medea. En 1926 se retiró a la Torre de las Horas, de Martorell. Durante esta época escribió mucho, por ejemplo su obra más divulgada fue escrita entonces, se trata del ensayo titulado La Visión artística y religiosa de Gaudí. Pujols fue uno de los mejores críticos de arte de su tiempo, lo que le permitió presentir la trascendencia y genialidad de la obra gaudiniana. Cuando estalló la Guerra Civil, Colinas recorrió campamentos y cuarteles dando conferencias a la tropa sobre los más diversos temas culturales. Una vez terminado el conflicto, se exilió en Francia, hasta el año 1942, en que regresó a Martorell. Salvador Dalí admiró mucho a Francesc Pujols, incluso, en 1975, hizo colocar un monumento a su memoria ante su museo de Figueres; Dalí llamaba a Pujols el "Pensador de la Torre de las Horas". Después de su muerte, en 1962, Pujols dejó una abundante obra inédita que todavía no ha salido toda la luz. Actualmente la Fundación Francesc Pujols, con sede en la Torre de las Horas, es la depositaria de su legado.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

VICENÇ ROS Y BATLLEVELL

(Martorell, 1883 a 1970) Industrial, político y coleccionista.

Vicenç Ros fue un hombre adinerado y muy influyente en Martorell. Como industrial instaló un molino de harina en 1911 en el cruce de la carretera de Piera con la Nacional II (Actual calle Montserrat), el cual funcionó hasta 1931. En 1926 Ros edificó otra harinera , más moderna. También abrió una fábrica de sulfato en 1917. Como político, fue dos veces alcalde de Martorell, entre los años 1924-1930 y 1940 a 1951. Su primera gestión fue supone una transformación urbanística importante en la villa y mejoras higiénicas; se crea la primera infraestructura sanitaria de Martorell, se construye y se amplían las instalaciones del servicio de aguas, se establece un servicio de limpieza pública y la municipalización del cementerio parroquial. Vicente Ros fue el alcalde responsable de la desaparición de algunas estructuras antiguas de la ciudad; los porches de la Plaza de la Villa y una nueva alineación de las fachadas al 1925, así como la supresión de la Vuelta de las Horas y las del Hospital en 1926, además cubrió el Torrent de Rosanes de la N-II hasta la Anoia. En el aspecto cultural condicionó tres aulas de la escuela Los Conventos y las proveyó de material pedagógico y organizó una serie de excursiones culturales para los alumnos. Además, fue el creador de la Consejería de Cultura en el Ayuntamiento de Martorell. Uno de los momentos más difíciles de su primer mandato fue la promulgación en 1926 de una ley que abolía el mercado dominical en Martorell, finalmente pero los martorellenses consiguieron que el vicepresidente del Gobierno Central lo desestimara.

Su segundo mandato como alcalde coincidió con los primeros años de la postguerrra; fue el segundo alcalde franquista de Martorell. Ros impulsó una serie de obras de infraestructura como por ejemplo la urbanización de la plaza Cardenal Gomá actual plaza del portal de Barcelona), la confección del plano general de la Villa (1943), compra de terrenos para la formación de la plaza de la Mina ... Alcanzó importantes subvenciones para la reconstrucción de la parroquia de Sta. Maria (1941), impulsó la reapertura de la central de Telégrafos en 1943 (cerrada desde 1938), la recuperación de las Ferias de primavera (1946), y sobre todo hay que destacar la creación del Museo Municipal de Martorell. En 1945, el museo abrió sus puertas con una colección de cerámica catalana de los siglos XV al XVIII que pertenecía a Vicente Ros. En 1951, cuando terminó su gestión como alcalde de la ciudad, el Gobierno lo homenajeó, pero al mismo tiempo, muchos sectores de Martorell le acusaban de caciquismo y de obstrucción al desarrollo industrial y urbanístico de Martorell. El Museo Municipal tomó el nombre de Vicente Ros en 1956 por decisión del Ayuntamiento, ya que él fue su creador y él había cedido las colecciones de cerámica.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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FRANCESC SANTACANA i CAMPANY

(Martorell, 1810 - Martorell, 1896) Artista y museólogo.

La familia Santacana tenía su casa en la calle Anoia; se trataba de un centro de cuatro plantas con jardín, e incluso disponía de capilla particular, un surtidor y una glorieta con lavadero. Movido por un idealismo romántico, Francesc Santacana comenzó a recopilar en su casa restos arquitectónicos y escultóricos de palacios y edificios religiosos antiguos que las autoridades iban derribando, sobre todo en la ciudad de Barcelona. También reunió una colección de pintura donde se incluían obras de Pau Rigalt, Lluís Rigalt, Marià Fortuny, Damià Campeny, entre otros. Él mismo era un notable miniaturista y sus pinturas también formaban parte de la exposición. Estuvo muy vinculado a las entidades excursionistas predecesoras del Centro Excursionista de Cataluña, que en aquellas fechas orientaban su interés tanto hacia el excursionismo como el descubrimiento del país y su historia. Parece que realizó excavaciones arqueológicas, entendidas como búsqueda de objetos antiguos, que era el concepto vigente en la época, en la iglesia de Santa Margarita y quizás en otros lugares. El museo que creó era muy novedoso para la época y tuvo gran afluencia de público, sobre todo viajeros y excursionistas. Hoy es conocido como El Enrajolada. Casa-Museo Santacana.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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CAMÍ FONDO

Este barrio toma su nombre del que recibía el trazado del antiguo camino real que, proviniendo del Pontarró, iba hacia Igualada por Piera y Capellades. Este camino, documentado de fuerza antiguo, seguía paralelo a lo que hoy es la avenida del Camí Fondo, hacia el Pou del Merli. Las modificaciones de la carretera de Piera tras los cambios de trazado de la N-II llevaron a abrir el trazado que desde Can Carreras lleva al Pou del Merli y a abandonar el camino histórico, en 1865. Toda esta área era explotada básicamente como viña y subsistió como tal hasta comienzos de los años 1970. Ya entonces se empezó a aplicar un plan urbanístico diseñado anteriormente y que progresivamente iría configurando el barrio. Con todo, el plan urbanístico inicial preveía una novedad importante que situaba a niveles diferentes la circulación peatonal de la rodada. Esta opción se desterró finalmente al considerar que los costes de mantenimiento del ajardinamiento serían insostenibles por el municipio. Sin embargo, esto redundó en el mantenimiento de unas amplias aceras. Mientras el Plan fue diseñado como una zona que combinaba viviendas unifamiliares y bloques, el Camí Fondo se diseñó como una zona más densamente poblada, sobre la base de la construcción de bloques aislados, con espacios abiertos amplios entre ellos. Cuando se redactó el plan urbanísticos, no estaba prevista la comunicación con el barrio de Buenos Aires ya que ambos eran separados por el desmonte del tren; una profunda zanja que no sería cubierta hasta bastantes años después y que daría origen al actual paseo de Cataluña.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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Barrios de Martorell

LA VILA

El núcleo alto medieval

La estructura urbana de Martorell en los primeros siglos de la Edad Media estuvo condicionada por su posición estratégica: Martorell fue construido de manera escalonada sobre la falda de la sierra de las Torretas, al pie del camino del Mercadal, entre el Anoia y el torrente Hondo, en la entrada del desfiladero. El núcleo inicial se extendía desde el torrente de Rosanes, en la Anoia, cerca del vado del camino, y la actual calle de San Antonio, para alargar posteriormente hasta el Portal de las Horas. El espacio que hoy forma la plaza de la Villa fue muy posiblemente el área donde se intensificó la actividad mercantil. Este hecho explicaría la característica forma de la plaza: propiamente un ensanchamiento del camino. En un segundo momento, seguramente todavía dentro del siglo XI, este espacio fue amurallado, definiendo así un recinto que arqueológicamente ha sido bastante bien identificado. La existencia de Martorell posiblemente se remonta a los inicios del siglo XI. De hecho, la primera mención del nombre en un documento aparece el 1032, haciendo referencia ya a la existencia del mercado, a las horas situado en la actual plaza de la Iglesia. La ciudad estaba rodeada por murallas seguramente desde el primer momento de su fundación; el testimonio más antiguo que se conoce fue encontrado en la calle Revall núm. 65 el1969. Se trata de un tramo de muralla del siglo XI. Las murallas tenían portales para acceder al interior de la ciudad; los más antiguos conocidos son el Portal de las Horas (siglos XI-XII) que estaba adosado a una torre (en el lugar de la actual torre del Campanario de las Horas), y el Portal del Mercadal de Anoia. Esta muralla era reforzada con valles o fosos, por lo que el nombre de la calle del Revall (el valle inferior) aún lo recuerda. También la calle Losetas, antiguamente llamado del Valle, toma el nombre de la referencia al valle superior. En este sector, sin embargo, el valle estaba en la parte inferior, y después de un margen (el Margen gordo) que lo separaba de la muralla. El espacio que se formaba entre el Margen gordo y la muralla era aprovechado para usos diversos y posiblemente para instalar huertos y corrales.

Una expansión lineal

En los siglos XIV y XV Martorell agranda siguiendo el trazado del camino que lleva hacia el Puente del Diablo. Así se formará la calle de la Fuente (la actual calle Anselm Clavé), que recibía su nombre por el hecho de llevar hasta la fuente que había en la actual plaza de las Hermanas Maestre. Esta fuente estaba situada junto a la calle de la Cambreta, nombre que le bien en la calle de la existencia de la fuente, que era cubierta antiguamente con una vuelta y formaba un pequeño cuarto. La presencia de agua en este lugar favorecerá la concentración de la actividad manufacturera, por lo que encontraremos aquí referencia a la presencia de un molino, movido con el agua de una base rellenada con el agua que brotaba al lugar. La formación de la calle de Pere Puig (llamado calle Nueva), resulta bastante explícita en cuanto a la manera alargada como se desarrolla Martorell. Ahora el pueblo se extiende hacia el hospital, que inicialmente se había construido extramuros (la actual capilla de San Juan). De manera progresiva, cada expansión irá acompañada de una ampliación de las murallas, aunque conforme avanza el tiempo, su estructura será más simple. En la zona de la calle Nueva, la muralla inferior prácticamente la formaban los muros de atrás de las casas, y poco más. En el extremo del pueblo encontraremos el portal de la Cruz, nombre que le viene de la existencia de un crucero en el espacio de la plaza que hoy lleva a ese nombre. La ciudad, en la Baja Edad Media, quedó perfilada de la siguiente manera: había una sola calle dividido en cuatro tramos; la calle Anoia (actual calle Santacana desde el río hasta el callejón de San Antonio), la plaza del Pozo (actual plaza de la Villa, desde el callejón de San Antonio hasta la plaza de las Horas), la calle de la Fuente (actual calle Josep Anselm Clavé, desde la plaza de las Horas hasta la Cambreta), y la calle Nueva (actual calle de Pere Puig, desde la plaza de las Hermanas Maestre hasta delante de la plaza de la Cruz). La muralla seguía el trazado de la actual calle del Muro, bajaba por la Cambreta hasta llegar al Portal de la Fuente. Después, probablemente en el siglo XV, se alargó por detrás de la calle Nueva hasta cerrar el Portal de Subirats o de la Cruz, ante la actual plaza de la Cruz. Esta muralla era conocida popularmente como Muro, y este topónimo ha quedado fijado en el nombre de la actual calle. A la entrada ya la salida de la calle estaban las puertas principales de la muralla, llamadas: Portal del Anoia (siglo XIV), en la parte occidental, y Portal de Subirats o de la Cruz (siglo XV), en la parte oriental. El nombre de Subirats es probablemente una derivación de soberano, que significa superior. Existían además otras puertas, como el Portal de las Horas (siglos XI-XII), que daba paso al foso del Revall, el Portalet de las Horas, el Portal de la Fuente (siglos XIII-XIV), el Portalet de Mercadal ( siglo XII) y el Portalet los Frailes. La comunicación del Valle y el Revall con las murallas se hacía con una pasos estrechos que coinciden con el emplazamiento de los actuales callejones de la Independencia, Agua, San Antonio, Libertad, Flores, Cambreta y Bailon. Con el paso del tiempo las murallas se convirtieron obsoletas y fueron engullidas por la construcción de las casas, cuando no derribadas.

La expansión de la Villa

Progresivamente la población de Martorell irá aumentando y se dará paso a la formación de la calle de Arriba; la calle de Capuchinos, en el camino que llevaba hacia el convento, construido hacia finales del siglo XVII e inicios del XVII; a la formación del barrio de la Mina y las primeras casas donde en el siglo XIX se abriría la nueva carretera de Madrid, favoreciendo la formación de la calle del Muro, en 1863. El crecimiento urbano de esta época contribuirá a la construcción de casas en calle de San Francisco y en su entorno, en la calle de San José y, finalmente, a la apertura de la calle de Vistalegre, que hoy forman el barrio de Rosanes. La continuación de este movimiento expansivo fue la pretendida modernización urbana iniciada la década de 1920. Si por un lado es en este momento cuando se construyen algunos edificios singulares en las calles centrales, también lo es que conllevará la destrucción definitiva de los porches de la plaza de la Villa y del Portal de las Horas (en 1925), entre otras estructuras del Martorell medieval. La expansión más moderna la constituirá la construcción de los llamados "pisos Santacana" cercanos a la piscina municipal cubierta. Esta construcción, de primeros de los años 1960, fue ya bastante controvertida por la inundabilidad de los terrenos donde se hizo. Es este hecho el que da al lugar el nombre de "las islas de en Santacana" y que finalmente ha dado el barrio el nombre de "barrio de la Illa"

El retroceso demográfico

Hoy el barrio de la Villa, el núcleo inicial de Martorell, es el área menos poblada. El inicio de este proceso se remonta a mediados de los años 1960, cuando el ensanchamiento de la carretera (la actual calle del Muro) conllevó el derribo y la mutilación de todas las viviendas del lado izquierdo, según se va en dirección a Barcelona. La mayoría de las casas perdieron sus condiciones de habitabilidad, por lo que muchos ocupantes se trasladaron a los nuevos pisos que les facilitaron el barrio de Buenos Aires. La construcción de la autopista A-7 también conllevó graves afectaciones en el barrio, especialmente en el extremo de las calles de Pere Puig, de San José y de Vistalegre y la plaza de la Mina. La expansión creciente de Martorell al otro lado del río y, en especial, en la zona del Plan, más soleada y menos húmeda, posibilitó una oferta inmobiliaria que hundió la Villa en un camino de degradación. Las actuaciones urbanísticas recientes, con la pretensión de favorecer la recuperación demográfica, se han llevado a cabo desde modelos urbanísticos fuerza especulativos, basados ​​en los bloques de viviendas y dejando de lado la tipología urbana propia de la zona. Los últimos intentos para urbanizar las zonas inundables de los huertos de la Anoia, han aumentado el descontento de una parte de la población, que no ve en estas actuaciones una solución a la recuperación del barrio y que contrasta con el esfuerzo de algunos vecinos de conservar y rehabilitar sus viviendas respetando su carácter y tipología originales.

Fuente: Història visual de Martorell. Centre d'Estudis Martorellencs. Martorell. 2003

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LA CARRETERA DE PIERA Y "LOS PISOS ROJOS"

Desde el momento de la apertura de la carretera de Madrid siguiendo el trazado de la actual calle Montserrat y de la creación de la nueva cruce de la carretera de Piera con la N-II frente a los terrenos de la estación de Martorell Central, esta carretera se convertirá en un eje de expansión urbana. En la parte más baja se instalaron actividades como el Sindicato Vitícola y la harinera y la fábrica de sulfato de Vicente Ros, pero más arriba, en la zona ya conocida como el Plan, se iniciará la construcción de viviendas, con especial actividad a principios de la década de 1930. Incluso en este momento, por encargo del ayuntamiento de Martorell el arquitecto Josep Ros diseña un plan urbanístico de expansión de Martorell, el cual seguía un patrón de calles con cuadrícula, siguiendo el modelo del Eixample de Cerdà en Barcelona. Este proyecto solo se desarrolló parcialmente y por ello tenemos algunos cruces de la zona en ángulo recto y con los característicos chaflanes, como es el caso de las calles San Antonio María Claret, Camino Viejo de San Esteban y Ángel Guimerà. El desvío de la carretera N-II de su paso por Can Carreras a partir de 1955, que da lugar a la actual avenida de Pau Claris, puso en evidencia la necesidad de crear de nuevo un nuevo enlace entre la N-II y la carretera de Piera. Aquí tendrá su origen la actual avenida de los Hermanos Martí. Poco después, en 1958, se creará en este nuevo sector urbano un nuevo barrio, que inicialmente se denominó "24 de enero", en conmemoración de la fecha de la entrada de las tropas franquistas en Martorell, pero que nunca se implantó en el habla de los martorellenses. El grupo siempre fueron "los pisos rojos", nombre que tomaron de la tonalidad con la que se pintaron los nuevos edificios. En total se construyeron 200 viviendas, promovidas por "Obra Sindical del Hogar" y que daban cabida a una creciente inmigración proveniente de diversas provincias de la península. Hoy, con el desarrollo urbano reciente, la avenida Hermanos Martí ha convertido en una zona central de la trama urbana de Martorell.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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EL PLA

Con este nombre se conocía en Martorell toda la zona que se extendía desde el Llobregat y Anoia hasta el límite con los términos de Abrera y de Sant Esteve Sesrovires. A pesar de su nombre, el Pla tiene numerosos accidentes naturales: torrente de Lobos, torrente del Pontarró o del Pel.legrí, torrente de Can Soteres, torrente de la Arena, torrente de María o de Can Sunyol, el cerro del Pozo de 'en Merli, el margen grande de las Solanelles y las pequeñas cordilleras de Can Tió y de Can Casas. El Pla también ha sido afectado por construcciones como: el desmonte del ferrocarril que enlaza Martorell con Tarragona (abierto al 1861), la antigua carretera de Piera o Camino Hondo, el Ferrocarril Central Catalán (1893), los Ferrocarriles Catalanes (1912), y el tramo Martorell-Manresa (1924). En la segunda mitad del siglo XIX, como consecuencia de la plaga de la filoxera, las únicas viñedos que fueron replantadas en Martorell fueron precisamente las del Pla. También había huerta y árboles frutales en los bordes del río Llobregat. Buena parte de estos terrenos de cultivo eran propiedad de las masías; una de las más importantes era la Torre de los Crossos (hoy Torre Santa Lucía), documentada del siglo XV. También hay que destacar las masías de Can Tió, Can Serra del Plan, Can Sunyol del Plan y Can Elias, casi todas desaparecidas. Dentro de la estructura urbana del Martorell actual, con el nombre de barrio del Plan se conoce la zona construida a partir de 1956 y desarrollada posteriormente a partir de 1960, año en el que el ayuntamiento aprobó el plan de ordenación del primer sector de este barrio. Las primeras viviendas de la zona corresponden a los años 1930 y fueron construidos en el entorno de la carretera de Piera y de la calle de Àngel Guimerà. Esta expansión se vio parada hasta la construcción de una promoción municipal de viviendas en el extremo de la calle de San Antonio María Claret en 1957. A partir de la aprobación del plan de ordenación, el barrio ha seguido una línea continua de crecimiento.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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CAN CARRERAS

Los antecedentes del barrio de Can carreras hay que buscarlos en el arrabal del Pontarró, que recibía este nombre por su proximidad a la capilla que había situada en un lugar próximo a la actual colegio Montserrat. La primera noticia de la capilla es de 1346, pero su origen es indudablemente anterior. El entorno de la capilla será desde antiguo un importante cruce de caminos, lo que explica tanto la situación de la capilla como del pequeño núcleo de casas. Al Pontarró llegaba el camino proveniente del puente de Anoia y allí el camino se dividía en el camino real que iba hacia Igualada y Lleida, siguiendo el trazado conocido como Camino Hondo, y el camino de Montserrat. En 1863 la apertura del nuevo trazado de la carretera hacia Madrid, que dejó de lado la antigua ruta del Camino Hondo, que llevaba en Igualada por Capellades, en beneficio del camino de Montserrat, para llegar a Igualada por el cuello del Bruc , dibujó lo que sería el eje principal del barrio: la calle Montserrat, que hasta la mitad de los años 1950 fue la carretera N-II. Este cambio de trazado hizo necesario un nuevo enlace con la carretera de Igualada, formándose la larga recta que desde Can Carreras sube hasta el Pou del Merli y que conocemos como carretera de Piera, desplazando así definitivamente la antigua cruce que daba importancia al Pontarró. La prolongación del tren desde Martorell hacia Tarragona en 1865, con la apertura del desmonte y la construcción de la estación en el lugar donde se sitúa hoy la de RENFE, se convertirá en el motor del desarrollo del barrio. A partir de esta fecha se formarán las calles de Comercio, San Juan y San Luis. A estos se añadirá el de Gomis, formando la trama urbana del barrio a un lado de la calle Montserrat. En el lado opuesto encontraremos las calles del Pedró y de Poniente, a los que modernamente se añadirá la plaza del Pedró. En el lugar de la plaza actual estaba la que se denominaba "era del Pedró" y el padrón de Martorell. El padrón era una base de piedra con una cruz, desde donde anualmente se hacía la bendición del término y de las cosechas.

La confluencia de carreteras y ferrocarril en Can Carreras, donde desde 1892 se añadirá la estación de Martorell Central del ferrocarril de Igualada, hará de esta zona la preferida para el establecimiento de las actividades industriales más florecientes del época. Es así como numerosos almacenes de vino se establecerán y se construirán edificios industriales con marcado sabor modernista, de los que aún quedan algunos ejemplares, como el de Cal Baviera, en la calle Gomis. Estas condiciones explican también el motivo por el que una actividad de tanta importancia como la del Sindicato Vitícola también si estableció. Hoy el barrio de Can Carreras ha perdido su actividad industrial y después de un periodo de crisis, durante el cual ha sufrido una bajada demográfica, ahora los antiguos espacios industriales comienzan a ser ocupados por nuevas viviendas. La creación de la nueva estación de los Ferrocarriles de la Generalitat en la antigua estación de Martorell Central y la recuperación de la interconexión con RENFE, debe contribuir a devolver el barrio parte del dinamismo y de la actividad humana que lo habían caracterizado desde de su origen, siempre ligado a las comunicaciones.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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BUENOS AIRES

Este barrio, que oficialmente se denominó "barrio de La Paz", tiene su origen por una parte en la necesidad de dar cabida a una inmigración creciente que aumentaba el número de habitantes de Martorell los años 1960, y por otra dos circunstancias que afectaron profundamente las condiciones de habitabilidad de dos áreas extensas del casco antiguo de la Villa: la riada de 1962 y el ensanchamiento de la calle del Muro para aumentar a cuatro carriles el paso de la NII por dentro de Martorell. Ante esta situación el municipio puso en marcha un Plan de Urgencia: de esta iniciativa nacería el barrio de Buenos Aires. Buenos Aires era el nombre de una magnífica finca de estilo colonial, propiedad de una familia de Martorell que había emigrado a Argentina y que una vez enriquecidos, como otros indianos, regresaron a su lugar de origen. A la entrada de la casa había un cartel hecho con baldosas cerámicas que ponía Buenos Aires, en recuerdo a la estancia de la familia en aquella ciudad. La finca fue totalmente derribada a mediados de la década de los 70 cuando fue construido el Pabellón Deportivo. Las viviendas de Buenos Aires formaban parte las actuaciones de la "Obra Sindical del Hogar"; se trataba de 680 viviendas, que los martorellenses nunca denominaron con el nombre oficial, sino con la referencia a las únicas casas que durante mucho tiempo fueron las que servían de referencia del lugar. A principios de los 70 fueron construidas más viviendas en Buenos Aires, un total de 616, que conformarían la extensión total del barrio. Alrededor del de las viviendas se previó la instalación de una serie de servicios e instalaciones públicas que van desde el Pabellón Deportivo en las instalaciones del Hospital, pasando por los institutos de enseñanza secundaria y la hogar de ancianos, junto con varias escuelas de primaria.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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TORRENT DE LLOPS

Tras la creación de los barrios del Cami Fondo y del Pla, el planeamiento urbanístico de Martorell preveía la expansión entre el barrio del Pla, el Torrent de Llops y la línea que trazaba el acceso de la N-II en la autopista A -7. Fue así como se diseñó un plan urbanístico denominado Pelegri-Juncosa que debía permitir edificar toda esta área. Por varias razones, la actuación restó paralizada Y no será hasta entrados los años 1980 que el Instituto Catalán del Suelo se hará cargo de la gestión urbanística de este sector, replanteando de nuevo la actuación. Es así como se diseñan las dos fases de la urbanización: la que enlaza directamente con el barrio del Pla y la que se sitúa al otro lado del Torrent de Llops. Esta posición central del torrente será la que finalmente dará el nombre definitivo en el barrio, olvidando la inicial de Peregrino-Juncosa. El barrio se desarrollará básicamente desde finales de los años 1980 y en especial durante el 90, coincidiendo con la fase de expansión demográfica de Martorell, derivada en buena parte de la ampliación de la factoría de SEAT en Martorell.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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CAN BROS

Una vez acabada la Guerra del Francés (1808 - 1814), el Capitán General de Cataluña, Francesc X. Castaños, concedió a Salvador Roca y Sunyol el derecho de construir un molino de harina en los terrenos de la actual barriada de Can Bros, que eran propiedad de Vicenta Ros, mujer de Salvador Roca. Así pues, en 1816, se construyó en estos terrenos un núcleo industrial formado por el molino, un aserradero y una fragua, que funcionaban con el agua del Llobregat. El año siguiente, en 1817, fue concedido un permiso a un comerciante de Barcelona, ​​Miquel Elias, para construir un molino papelero y una fragua de cobre a unos terrenos cercanos. Elias se hizo levantar una bella mansión neoclásica junto a sus propiedades. Sabemos por la documentación que en 1859 el molino de harina de Can Bros estaba arrendado por Vicente Ros, originario de Sant Vicenç dels Horts, que era el molinero. Este molino estuvo en activo hasta 1913, movido siempre por el agua del Llobregat, y el último molinero fue Martí Llena. Unos años más tarde, se estableció una fábrica de tejer lana cerca del molino papelero. Este primer núcleo de actividad fabril de Martorell era conocido con el nombre de Can Bros, por la existencia de una antigua masía vecina llamada así. Con el tiempo, la masía tomó el nombre de Can Bros Viejo, para diferenciarla de la colonia industrial. En 1850 funcionaban dos fábricas de hilado y el censo de la población de la colonia era de unos 700 habitantes. Una de las fábricas se llamaba La Igualadina, que se quemó en 1853, y se reconstruyó más tarde. Las casas de los obreros y sus familias estaban situadas en las actuales calles de San Miguel, San Ramón, la Avenida Fontdevila y Torras, y las calles de Elias y Santa Paula. Tanto las calles como las viviendas eran pequeños, y las casas tenían pocas aberturas; lo que nos indica las condiciones de vida y de higiene de la época.

En 1889 los censos indican que la población había disminuido mucho, vivían tan sólo unos 300 vecinos. En 1897 se construyó una iglesia neogótica en la colonia fabril, proyectada por el arquitecto Joaquín Bassegoda i Amigó. El motivo de esta construcción vino dado por la lejanía de la colonia respecto Martorell y la parroquia de Santa María. Se trata de una iglesia de una sola nave y fue sufragada por la viuda de Ramon Catarineu. En 1946 el censo era similar al de 1889; casi todos los trabajadores eran de la fábrica de hilados Fontdevila y Torras, S.A, y algunos otros trabajaban en el campo o eran ferroviarios. La fábrica Fontdevila cerró sus puertas en 1967. La colonia quedó entonces prácticamente abandonada, subsistiendo sólo las viviendas de la calle de Fondevila y Torres, en la entrada de la colonia.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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Las Bóbilas

Este barrio, el de más reciente creación de Martorell, tiene el origen de su nombre en la actividad que había sido lo habitual en buena parte de la superficie que ocupa: la fabricación de materiales cerámicos para la construcción, aprovechando en parte la calidad de las arcillas de la zona. Tejar dejaron de funcionar a principios de los años 1980, evidenciando la desconexión entre los barrios del Camino Hondo y del Torrent de Llops. Por el centro de este espacio ahora libre discurría el trazado de la carretera de Piera. A finales de la década de 1990 del Instituto Catalán sel Suelo, que accede a la propiedad de estos terrenos, se convertirá en el impulsor de la urbanización que había de crear ya un continuo urbano desde el Barrio de Buenos Aires, hasta el límite del Torrent de Llops. Actualmente es todavía la zona urbanizada con más suelo edificable disponible, aunque con un gran ritmo constructivo. Resultado de la urbanización ha sido la conversión de la antigua carretera de Piera en un paseo y la creación de la plaza del Vino, situada ahora en un punto neurálgico de la trama urbana del Martorell crecido al otro lado de la Anoia.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

LAS ZONAS INDUSTRIALES

La industria ha sido muy importante en la historia de la villa desde la antigüedad. En la Edad Media ya había fraguas y molinos de harina, en el siglo XVII se creó una fábrica papelera proveedora de la Real Fábrica de papel sellado, en el siglo XVIII fue muy importante la confección de encajes (una industria fundamentada en gran parte en el trabajo de las mujeres) ya principios del siglo XIX abrió las puertas la colonia fabril de Can Bros, dedicada a la industria textil. A inicios del siglo XX la industria textil continuaba con fuerza. Las fábricas El Vapor, el Molino Harinero, fábricas de confección de telas de paraguas y de toldos y otros que, desde un ámbito familiar inicial, llegan a contar con algunos cientos de trabajadores. Estas y otras fábricas centenarias tuvieron que cerrar sus puertas hacia la década de 1960. Paralelamente nace en esta misma época el primer polígono industrial moderno de la villa: el polígono de La Torre, situado en la orilla del Llobregat y que engloba pequeña y mediana empresa. Más adelante vendrían los polígonos de Cerestar, Solvay, SEAT (que limita con los municipios de Sant Esteve Sesrovires y Abrera) y del Congost (en dirección a San Andrés de la Barca). La gran industria moderna de Martorell está representada por tres empresas diferentes: la alimentaria Cerestar, que trabaja a partir de maíz (importado en su mayoría) y hace glucosa y almidón; la química del complejo Solvay que, a partir de la sal de Súria y el etileno de la refinería de Tarragona (que llega por un etilenoducte propio), produce cloro, sosa cáustica y polivinilo, materia prima para la fabricación de plásticos; y, finalmente, la mecánica SEAT, que tiene una planta de fabricación en la ciudad desde 1964, la cual fue remodelada en 1990, y que también cuenta con un centro de investigación. Las zonas industriales y urbanas llenan hoy prácticamente la casi totalidad de la superficie disponible en el término de Martorell, que ha visto desaparecer en los últimos cincuenta años la base de su antigua economía: la viña.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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LA RED VIARIA

La situación geográfica de Martorell, en el cruce que forman la Depresión Prelitoral y el Valle del Llobregat, hace de esta población un nudo de comunicaciones de una gran importancia. El Congost de Martorell, además, es casi obligado para el tráfico entre Barcelona y las zonas centrales y meridionales de Cataluña. Al Desfiladero del Llobregat en Martorell, paso estratégico y vía de penetración hacia la Cataluña interior, confluyen la carretera N-II de Barcelona a Madrid, la Autovía de Lleida, la autopista A-7 de Valencia, los Ferrocarriles de la Generalitat ( en Barcelona en Manresa e Igualada), la línea Barcelona-Tarragona de RENFE y la carretera comarcal de Vilafranca en Terrassa. Todas estas vías de comunicación tienen un trayecto paralelo hasta traspasar el desfiladero, desde donde se abren como un abanico. Llobregat arriba, hacia el Bages, discurre un ramal del ferrocarril, hasta Manresa, y la nueva autovía de Lleida. Por el valle del Anoia, hacia el Penedès, la RENFE (línea de Vilafranca), la autopista A-7 de Tarragona, y la carretera de Gelida, que, en sentido contrario (hacia el Vallès) lleva a Terrassa y Sabadell . Y, aunque, por el interfluvio, de pendientes suaves, entre Anoia y Llobregat se abren paso hacia Igualada otro jamba de los Ferrocarriles de la Generalitat, la carretera N-II y la carretera de Piera. La carretera de Olesa de Montserrat sale al otro lado del Llobregat, pasado el puente Príncipes de España. Esta concentración de vías de comunicación, combinada con la confluencia de los dos ríos, hacen que el término de Martorell haya sido muy modificado por obras como puentes, vías, túneles y desmontes que el agrietan profundamente. La imagen más característica que el viajero se lleva de Martorell es la de sus puentes: el más antiguo, el Puente del Diablo, el abrumador puente de la autopista y el moderno puente de la carretera de Terrassa. A todo esto hay que añadir el trazado del AVE, actualmente en construcción.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

Calendario Festivo

ENERO

  • Cabalgata de Reyes (5 de enero). Tradicional fiesta para los niños.
  • Fiesta de San Antonio Abad (el primer fin de semana de enero o, si coincide con Reyes, el fin de semana siguiente). Esta fiesta se celebra desde el 1642, año en que se crearon las cofradías de San Antonio Abad (patrón de carreteros y arrieros) y San Isidro (patrón de los agricultores) en Martorell. El hecho de que en Martorell, durante los años 1610-1614 hay reside el escultor Agustín Pujol, junto con su hijo que llevaba el mismo nombre y apellido, fue por lo que los cofrades de San Antonio Abad y San Isidro le pidieran que esculpiendo un retablo para venerar las dos imágenes. El sentido de hermandad entre las dos cofradías se remonta muy antiguo pero cada una de ellas celebraba su fiesta en el día de su patrón, excepto durante la Guerra del Francés (1808-1814) que tuvieron que interrumpir sus actividades . Al 1816, la Cofradía de San Antonio Abad reaparece y ya no deja de celebrar, hasta nuestros días, la popular cabalgata, los "Tres Tombs" (las tres vueltas que tras la bendición la comitiva daba por las calles de los alrededores del iglesia) con la figura de "el abanderado" (traje de etiqueta junto con dos otros caballeros que encabezaban el desfile) que lleva la "bandera" en la procesión del día de la fiesta, el baile de San Antonio y el tradicional roscón , todo un símbolo de la tradición de esta fiesta.

FEBRERO

  • Carnaval (móvil en el calendario). Desfile de carrozas y comparsas que muestran sus espectaculares y originales disfraces por las calles de Martorell.

MARZO

  • La Cuadrilla (el primer domingo después de Carnaval). Es un baile típico de Martorell que se remonta, aproximadamente, en el siglo XVIII y que parece estar inspirado en los bailes de salón del mismo siglo. Según la tradición, unos soldados que participaban en la Guerra del Rosellón fueron los encargados de hacerla llegar. Este baile tiene diferentes partes musicales que se mezclan música de ambiente de marcha militar y música de ambiente cortesano. Se ha encontrado documentación (a cargo de Isidre Clopas y el Esbart Catalán de Danzantes) donde se menciona que este baile se bailaba en Martorell durante los días de Carnaval y que el 6 de enero de 1956, lo recupera el Esbart Dansaire (entidad fundada por el matrimonio Gomila Reniu) y se representó nuevamente a Martorell. En 1860 salieron tres grupos: las de los Paus, formada por gente acomodada de la ciudad, la de los Ramírez, con un carácter más popular y la de los Tremendos, formada por gente de 15 a 18 años representantes de la clase más humilde. Este baile ha perdurado hasta la actualidad como baile tradicional de la época de Carnaval, y que consiste en que varias parejas de martorellenses vestidos de gala caminan al compás de la música de la Cuadrilla en el centro "El Progreso"

ABRIL

  • Feria del Libro (23 de abril, San Jorge). Menaje de paradas en la plaza de la Villa y frente al Centro Cultural llenas de libros y de rosas para celebrar la festividades del patrón de Cataluña.
  • Feria de Primavera (último fin de semana de abril y primera semana de mayo). Esta feria se remonta y la época del reinado de Alfonso el Magnánimo cuando se deicida tomar diferentes iniciativas para enderezar ya la vez potenciar el comercio en el Principado. Su esposa, la reina María, otorgó a Martorell el privilegio de celebrar una feria por San Marcos y los cuatro días siguientes (por eso en un principio esta feria era conocida como Feria de San Marcos). Esto ocurrió el 23 de marzo de 1422 y se añadía a otra feria, más antigua, que se hacía en verano, para San Bartolomé. Los primeros años era una feria agrícola y ganadera, donde se intercambiaban cereales y más adelante se añadieron los animales de tiro como fuerza que servía para trabajar el campo. Parece ser que los períodos de decadencia de esta festividades fueron durante las guerras del siglo XIX y la Guerra Civil (1936-1939). Poco a poco, coincidiendo am la etapa de crecimiento económico, la Feria fue incorporando elementos industriales, artesanos, gastronómicos, etc. Actualmente, en el Paseo Quarter, junto al Puente del Diablo, podemos ver más de un centenar de cabezas de ganado para comprar y vender; entre la Plaza de la Iglesia y la Plaza de la Cruz, se ubica la Feria de artesanía, con creaciones artísticas y gastronómicas de artesanos de toda Cataluña y de los comercios de Martorell. También hay que añadir todo tipo de actos culturales y deportivos de entidades del pueblo así como la Feria del Comercio y de la Industria y la Feria de Entidades que se hacen en Ca n'Oliveras.

JUNIO

  • Fiesta del Corpus (móvil en el calendario festivo). Esta festividad se remonta a principios de siglo. La procesión religiosa iba acompañada por una orquesta ante la que se situaban un grupo de niños y niñas que tiraban flores a medida que la comitiva iba avanzando por las calles del pueblo. Tras la Guerra Civil, y como continuación de la tradición, algunas calles de Martorell se adornaban con alfombras de flores. Actualmente, en estas fechas las calles de La Vila continúan con esta actividades gracias a la colaboración • de los vecinos y de diferentes entidades municipales. Otro de los atractivos del Corpus de Martorell es todo el espectáculo festivo del pasacalle que se hace por el casco antiguo con gigantes, bestias festivas y bailes populares. En la fuente que hay en los jardines de la Enrajolada, el jueves después de la semana de Pentecostés, se puede ver "el Huevo como Baila", una de las tradiciones más peculiares de esta fiesta.
  • Fiestas de barrio: El Pla (primer fin de semana) Buenos Aires (segundo fin de semana) Puente del Diablo y Can Bros (24 de junio, San Juan)

JULIO

  • Fiestas de barrio: La Isla Santacana (primer fin de semana) Can Carreras (25 de julio, Santiago)

AGOSTO

  • Fiesta Mayor (15, 16 y 17 de agosto). Es una fiesta que se celebra el día 15 de agosto (día de la Asunción) en honor a la patrona de Martorell, Santa María; el día 16 es San Roque, copatrón de la villa desde 1589 y el 17 fue instituido en la segunda mitad del siglo XIX por las sociedades recreativas de Martorell, ya que anterior a esta fecha era organizada por la Parroquia y el Ayuntamiento y se basaba en celebraciones litúrgicas y baile. En la Fiesta Mayor participaban los símbolos y los referentes más representativos del pueblo. Esta fiesta se encuentra documentada desde el año 1032 y se aprovechaba como paréntesis entre las faenas agrícolas de segar y vendimiar. En Martorell, como en otras poblaciones en que la iglesia está dedicada a la Virgen, se instalaba en medio de la nave de la iglesia, durante estas fiestas, un túmulo (un Cadafalc cubierto por un baldequí, con un altar a los pies) con la imagen tirón de la Virgen de la Dormicó, popularmente conocida como la "Virgen de la cama". Actualmente, la Fiesta Mayor de Martorell, que se considera uno de los referentes más importantes del calendario festivo del pueblo por su configuración y su contenido, mezcla todo tipo de actividades de carácter muy diverso.

SEPTIEMBRE

  • Día Nacional de Cataluña (11 de septiembre). Como acto tradicional y más simbólico, en Martorell despega una bandera gigante (de dimensiones 50 x 11 metros) en la montaña de las Torretas.
  • Fiestas de barrio: Fuente de la Mina (primer fin de semana) Rosanes (tercer fin de semana) Torrent de Llops (cuarto fin de semana)

OCTUBRE

  • Fiesta del Roser (fin de semana anterior al 7 de octubre, día del Rosario). Hay que buscar los orígenes de esta fiesta en 1571, cuando las fuerzas llamadas Liga contra el turco, encabezadas por Luis de Requesens, señor de Martorell, vencieron los turcos. La fe atribuyó esta victoria a la intercesión de la Virgen del Rosario, a la que se habían encomendado los combatientes al iniciarse la batalla, por lo que fue Tabe invocada como Virgen de la Victoria. Gracias a este hecho, la cofradía del Rosario, establecida en Martorell en 1567, recibió de manos del papa Pío V, el 5 de marzo de 1572, la gracia del Jubileo Perpetuo. La Fiesta del Roser, recuperada en 1981, relacionada con la tradición vitícola de Martorell y estrechamente ligada con la popular Fiesta del Mosto, centro de la fiesta. El cultivo de la viña ha sido uno de los motores de la economía martorellense, por eso la Fiesta del Mosto quiere ser una fiesta para rendir homenaje a esta tradición agrícola, ya que la realidad de hoy en día es del todo diferente: la industrialización y el crecimiento urbano han hecho que la viña haya quedado como puro testigo.

NOVIEMBRE

  • Fiesta del Tiscar (segundo domingo). Esta celebración data de mediados del siglo XVIII en honor a la Virgen del Tiscar, una advocación de origen andaluz, venerada en la Capilla de San Juan de Martorell desde 1751.

DICIEMBRE

  • Feria de Santa Lucía (fin de semana después de Santa Lucía, 13 de diciembre). Esta fiesta, documentada desde mediados del siglo XIX, se celebra en el barrio de Rosanes como continuación del encuentro tradicional que se hacía en la Ermita de Santa Lucía de la Torre Bassols, llamada también Torre de Santa Lucía.
  • El Pesebre Viviente (último lunes antes de comenzar las fiestas de Navidad). Se trata de un belén organizado por el Col • legi La Merced. Los protagonistas son los alumnos de la escuela que cambian su labor educativa para convertirse en pastores, pajes, reyes, etc en los jardines de El Progreso.
  • Llegada del Paje Viu-Viu (día de Navidad y de San Esteban, 25 y 26 de diciembre). El Paje Viu-Viu es el enviado de Sus Majestades los Reyes de Oriente y recoge las cartas escritas por los niños de la población.
  • Los Pastorets (durante las fiestas navideñas). La representación de los Pastorets es una actividad que se inició en 1946 y que fue retomada en 1975, después de un periodo de 14 años de interrupción. Intervienen gente del pueblo de todas las edades y las representaciones se hacen en el Teatro El Fomento.

Los Elementos Festivos

LOS GIGANTES

El Ferran (2.5 m. Y 37 Kg.) Y la Isabel (2.5 m. Y 35 Kg.). Fueron construidos en Barcelona entre los años 1943 y 1944 y se estrenaron en Martorell el 10 de junio de 1946. Están hechos de cartón piedra, no tienen pieza musical propia y representan los Reyes católicos como símbolo de La Unidad de España. Bailaron por primera vez en 1946 durante la procesión de Corpus y luego fueron dados el Fomento Parroquial y más adelante, hacia 1965 pasan a manos del Ayuntamiento. Actualmente están expuestos en el Centro Cultural.

La Velleta (3.5 m. Y 43 Kg) y el Diablo (3.80 m. Y 57 Kg). Se construyeron en Terrassa durante el año 1991 por el Taller del Dragón Pequeño de la misma ciudad y se presentaron en Martorell el 25 de abril de 1992. están hechos de fibra de vidrio y es el propietario del Ayuntamiento. Esta pareja de gigantes bailan el baile de la Polca y reflejan los personajes de La leyenda del puente del Diablo. La Velleta lleva el cántaro y la cesta con un gato que asoma del saco mientras que el Diablo hace más respeto; lleva el cetro, el medallón, la pluma y el pergamino como señal de contrata que pretendía firmar con la Velleta.

Pep (2.70 m. Y 18 Kg) y Eulalia (2.70 m. Y 18 Kg) son los gigantes del barrio de Can Bros. Fueron construidos en Abrera, en marzo de 1992 e hicieron su primera aparición en Can Bros, el 14 de marzo de 1992. Son de cartón piedra. Sus propietarios son Eulalia Bosch Farràs y Josep Rodríguez Santafé ya que estos gigantes fueron el regalo de bodas de esta pareja y reflejan su propia imagen. Suelen bailar el popular vals Pepe y Eulalia de la autora Esther Martínez.

El Gigante de la calle Nou Joan (2.70 m. Y 50 Kg) y la Gigante de la calle Nou Joana (2.70 m. Y 50 Kg) fueron estrenados en el barrio del Puente del Diablo el 22 de junio de 1985 (actualmente son los gigantes del barrio) y apadrinados por Ferran e Isabel. Fueron construidos por el grupo de animación El Gallinero (gigante) y la Cuca de Llum (gigante). Son hechos de cartón y madera.

El Secretario Garvil: (2.65 m y 18 Kg). Se estrenó el 26 de abril de 2003. Su constructor fue Jordi Grau del Taller del Dragón Petit (Terrassa). Está hecho de cartón piedra. La Colla de Gigantes de Martorell puso en marcha un concurso destinado a las escuelas de primaria y secundaria de Martorell para escoger el nuevo gigante, el secretario desastre del Diablo, divertido, pícaro y travieso. Entre todas las propuestas que se presentaron, el ganador fue Miguel Sabe Marin, de 2º de ESO del Colegio La Merced. Su clase se convirtió en padrinos del nuevo gigante.

LOS CABEZUDOS

Este son los cabezudos de Martorell, de izquierda a derecha: Roser, el Gepetto, el Petit, la Madrona, el Joanàs, el tambor, el Roc, el Met, el Indio y la Queta.

El Joanàs, Roser y el Petit se estrenaron en 1992 y el constructor fue El Ingenio. El Joanàs y Roser son pareja y tienen un hijo, el Petit. Son agricultores y representan el Heredero y la Pubilla tradicionales catalanes. Son martorellenses de toda la vida. Él lleva faja, barretina, blusa y pantalón y ella falda, blusa y mitones.

El Roc: Se estrenó en 1992 y el constructor fue El Ingenio. En Roc había sido un temible pirata del mar mediterráneo. Raptaba princesas, degollaba pollos y se comía un huevo frito cada día. Era un pirata de los malos. Un día, navegando río Llobregat arriba, vino a parar a Martorell. Al pasar por debajo del puente del Diablo clavó la punta del palo mayor (donde está la bandera pirata) en el culo del Diablo que miraba el río sentado en lo alto del puente. El Diablo se irritó tanto que ordenó al Secretario y Garvil que quemara el barco y le tomara el alma ...

La Madrona: Se estrenaron en 1992 y el constructor fue El Ingenio. La Madrona es una gitana nacida en un pueblecito de la provincia de Lleida. En 1992 se casó con el Roc, y vino a vivir a Martorell. Lleva un vestido para bailar flamenco y es muy alegre y vivaracha. Es muy salerosa y le encanta la juerga.

El Gepetto y el Indio: Son dos renacuajos que se están dentro de Martorell desde 1954. hacía años que no querían salir de casa y nunca se les veía pasear por las calles. Cuando el grupo de renacuajos se formó les convencimos para que se cambiaran los vestidos, se acicalan y salieran a la calle a bailar por las fiestas de Martorell, al igual que habían hecho 50 años.

El Tabaler: Se estrenó en 2003 y fue construido por Jordi Grau del Taller del Dragón Petit (Terrassa). Es el cabezudo con más valor patrimonial de Martorell y uno de los más populares de toda la imaginería festiva. Este cabezudo fue el resultado de una votación popular que se realizó durante el año 1993 y el ganador fue: Jaume Ferrer, el Tabaler (1984-71), comerciante de Martorell. El material utilizar para realizarlo es el cartón-piedra.

El Met y la Queta: Fueron construidos por Jordi Grau del Taller del Dragón Petit (Terrassa) ya que en 2005 se celebró el 75 aniversario de las caramelles. Por este motivo se construyeron dos nuevos cabezudos caramellaires, el Met y la Queta como homenaje a martorellenses que iniciaron las caramelles 1930. Por un lado el mosén Jaume Urgell decide crear las "Caramelles de los niños de Martorell" o "Caramelles del catecismo parroquial" dando a las canciones un aire de simbolismo religioso de la Pascua y por otro está la Enriqueta Sucarrats, una de las primeras cantantes. Llevan el vestuario de las caramelles de Martorell realizado por Ana Cabezas.

EL BESTIARIO

La Carpafera (2.75m de altura, 1.90 m de ancho, 6 m de longitud y 120 Kg). Este animal de fuego fue estrenado en 1997 y construido por Valentín Pàmies. Representa una carpa de río que escupe fuego por la boca tirando cohetes y carretillas. Encima lleva un diablo con mucha fuerza y ​​lleno de genio porque se cree que el demonio llegó a Martorell sobre una carpa.

El Dragón de San Jorge (10 m de longitud y 5 Kg). Es un animal que tiene la cabeza hecha de papel maché y el cuerpo es una ropa de color verde muy larga. Fue estrenada en 1997 gracias a la Mercedes Barrachina que fue la constructora y, también, a la APA del Colegi Los Conventos que fueron los impulsores del proyecto.

Gastronomía

POLLO con uvas

El 21 de abril de 1995 se celebró una mesa redonda en Martorell que llevaba por título Un plato para Martorell, donde se trató el tema de cuál era o podía ser el plato típico representativo de esta ciudad. En esta mesa redonda participaron Anna Maria Carulla y Conchita Planell, presentadoras del programa La cocina de casa de TV3, Manuel Bartés, hostelero del Bar Manel y Jordi Casanovas, de la Cansaladeria Casanovas y el servicio de catering. A partir de aquí, pues, y con la ayuda de varias fuentes documentales se encontró que uno de los platos que había llegado y que a la vez era original era el pollo con uvas. El pollo es una de las aves más populares de nuestro país y la uva va estrechamente relacionado con los orígenes de Martorell en cuanto a su producción vitícola. La receta fue creada por Carme Figueras y Cortés, de la charcutería Casanovas, y en Francisco de Castro y Piera.

Ingredientes

1 pollo de corral

1 decilitro de vino blanco seco del Sindicato

¼ de litro de caldo

1 cebra gorda

1 cucharada de jugo de limón

500 gramos de uva

150 gramos de zumo de uva

sal, pimienta negra y pimentón picante

Preparación

Se hace el pollo en trozos, limpio, salpimentado y con el pimentón. Se dora en una sartén con un poco de aceite y se retira a una cazuela. Con el mismo aceite se sofríe la cebolla cortada muy pequeña vigilando que no se tueste demasiado. Se añade el vino y se deja reducir. Se tira el jugo de limón, el jugo de uva y el caldo y se vierte en la cazuela donde se ha reservado el pollo. Se cuece al horno tapado hasta que quede tierno (1/2 hora aproximadamente). Los granos de uva, una vez lavados y bien secos, se fríen en una sartén a fuego suave con un poco de aceite y después se añaden al pollo haciéndolo cocer todo unos 10 minutos. Y ya se puede servir. Buen provecho!

COCA DEL TISCAR

También se ha recuperado como postres típicos martorellenques: la Torta del Tiscar, receta creada por Ramon Artigues y Archs, de la pastelería Artigues.

Ingredientes

100 gramos de azúcar

100 gramos de mantequilla

5 huevos

250 gramos de harina.

100 gramos de dulce de membrillo cortado en dados reservando algunas tiras finas para decorar el pastel

Levadura o un sobre de Royal

Una cucharadita de sal

Preparación

En un bol se baten los huevos y el azúcar, se añade la harina y la sal y se trabaja. Se añade la levadura y la mantequilla en forma de pomada, esto es teniendo a temperatura ambiente en el que la podemos trabajar fácilmente, hasta que quede una pasta homogénea y consistente, y añade los dados de membrillo y se coloca en una fuente para el horno previamente untada con un poco de mantequilla para que no se pegue. Se colocan las tiras de membrillo por encima para decorar el pastel y se pone en el horno previamente calentado a unos 200-250 grados. Se deja cocer una media hora. Antes de sacarlo del horno hay que espolvorear la torta con un poco de azúcar para que tome color y se quita dejándola enfriar. Hay que utilizar la torta con un buen vino seco del Sindicato o si se prefiere un dulce blanco del Sindicato.

Fuente: Pastelería Artigues

Banyeta del diable

Las Banyetes del Diable son unas longanizas pequeñas y estrechas, de sabor picante, hechas por la Cansaladeria Casanovas y que las elaboran desde 1993 cuando Martorell fue declarada Ciudad Pubilla de la Sardana.

Chocolate capuchino

El Chocolate capuchiino proviene de la época de los capuchinos que vivían en el antiguo Convento de Capuchinos, actualmente el Museo Municipal Vicenç Ros, y que la servían como obsequio a los visitantes y como final de las comidas cuando recibían algunas personalidades. Ramon Artigues, de la Pastelería Artigas, es quien conoce el secreto de su elaboración (dice que la base está en el uso de una serie de especies concretas) y normalmente se sirve en la celebración de algún acto que se en cuanto al Museo del Enrajolada o el Museo Vicenç Ros.

Edificios de Martorell

CAL NICOLAU RIC

Se trata de una antigua casa señorial de labradores acomodados, construida a principios del siglo XIX; su nombre popular hace patente la posición de la familia Nicolau. La casa está situada en el núm. 7 de la Plaza de la Villa; es una vivienda de planta baja y dos pisos, buhardilla, balcones, un patio situado en la parte interior, y con fachada de estilo neoclásico, con dos portales centrales de medio punto y dos más de adintelados. La casa fue construida por el terrateniente viticultor, Antoni Nicolau, 1834. Su hijo, Josep Antoni Nicolau y Bujons, se enriqueció mucho antes de la plaga de la filoxera y entonces (1880-1890) comenzó su afición por el coleccionismo de pintura; llegó a gozar de una extensa colección de cuadros de pintores destacados de la escuela italiana como Veronés, Claudio Coello o Mario de Fiori, y también de otros pintores como Lluís Rigalt, Modest Urgell, Antoni Caba, ... Además, fue un hombre de mundo que tenía gran amistad con la misma reina Isabel II, quien parece que pasó una noche en Cal Nicolau Rico, y de ahí que un cuarto de la casa reciba el nombre de la "cámara de la reina ". Las salas de la planta noble fueron decoradas con pinturas de estilo imperio, de las que aún se conserva una parte. En 1976, Joan Nicolau vendió el edificio al ayuntamiento de Martorell: en la bodega de la casa se montó una sala municipal de exposiciones, la planta baja se cedió al Club Cine-Foto; en el primer piso se asentaron las dependencias del Juzgado y el segundo piso fue compartido por la Emisora ​​Municipal y entidades culturales. Posteriormente ha sido restaurada parcialmente y actualmente acoge la Escuela Municipal de Música.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

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CAN PASTALLER

Se trata de una masía, probablemente de origen medieval, situada en el antiguo Priorato de San Genís de Rocafort, al pie de la carretera de Martorell en Gelida. Sabemos por la documentación que el 1780 la masía era propiedad de Francisco Pastaller. La masía es de gran tamaño y tiene las características arquitectónicas de la masía catalana. En el siglo XIX fue parcialmente restaurada. Junto a la casa había una amplia paliza, una era de trillar el grano, dos fuentes llamadas de la Casa y Fuente Cerrada (más alejada) y unos lavaderos. Los lavaderos estaban situados cerca de la Fuente Cerrada y los propietarios los dejaban utilizar a las mujeres de la ciudad por el precio de diez céntimos diarios entre los años 20 y 30. Estos lavaderos tenían el inconveniente de estar muy alejados del núcleo de la villa , a unos dos kilómetros, y esto suponía que las mujeres tenían que recorrer esta distancia con los canastos llenos de ropa encima de la cabeza. Las mujeres de las familias más humildes no se podían permitir pagar esa cantidad de dinero y lavaban la ropa en el río. La transformación económica de los años sesenta y setenta llevará al progresivo abandono o transformación de casi todas las masías del Priorat, como Can Pastaller. Después, en 1970, la construcción de la autopista acabará por transformar el paisaje (los lavaderos de Can Pastaller desaparecieron afectados por esta obra). Actualmente la masía se mantiene en pie, pero en un estado ruinoso. Es uno de los pocos ejemplos de masía que se conservan en Martorell.

Fuente: Historia visual de Martorell. Centro de Estudios martorellense. Martorell. 2003

CAPILLA DE LA VIRGEN DEL PONTARRÓ

Se trataba de una pequeña ermita de camino, situada a poca distancia del puente de madera del río Anoia y delante mismo del camino de Montserrat, hoy desaparecida. La primera noticia que tenemos de la capilla data del siglo XIV, concretamente del año 1346. Sabemos que era una ermita espaciosa y que estaban las habitaciones del ermitaño al lado. La fiesta a la Virgen se hacía el 12 de septiembre, festividad del Nombre de María. El siglo XIX fue nefasto para la capilla: El 6 de junio de 1808 el ejército francés había sido derrotado en el Bruc y pasó deshecho por Martorell. Como revancha incendiaron la capilla y las casas que en esta época formaban el pequeño arrabal del Pontarró. Josep Casasayas, de la vecina masía de Can Sayas, decidió entonces esconder la imagen de la Virgen. Una vez acabada la Guerra del Francés, se inició la reconstrucción de la capilla. En 1863, el nuevo trazado de la carretera de Madrid, que corresponde a la actual calle Montserrat, obligó a la demolición de la capilla. Los restos de la capilla son bajo el trazado de la calle, prácticamente delante del colegio Montserrat. Aunque el compromiso inicial de edificar una nueva, este no se cumplió. Uno de los pocos recuerdos que nos quedan de la capilla del Pontarró es la pila de agua bendita, que se encuentra actualmente en el Museo Santacana, y una fiel reproducción de la Virgen del Pontarró, obra del artista Joaquim Renart, que se venera en la parroquia de Santa María.

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CAPILLA DE SAN BARTOLOMÉ

La capilla de San Bartolomé estaba situada en el solar del antiguo matadero, cerca del Puente del Diablo, al que dio nombre durante la edad media. Desconocemos la fecha de su fundación, pero sí sabemos que ya existía en 1208. La capilla podría ser más antigua si tenemos en cuenta que el culto a San Bartolomé se había introducido en Cataluña ya desde el siglo X. En la segunda mitad del siglo XVIII se creía que esta capilla había sido la primera iglesia de Martorell, y que luego, durante la invasión sarracena, había sido convertida en mezquita. Desconocemos la base de estas suposiciones, pero no son ciertas. San Bartolomé también era venerado en la iglesia parroquial de Martorell y el día de su fiesta, el 24 de agosto, se celebraba una feria, documentada desde el siglo XIII, y que subsistió hasta 1966. Sabemos que a mediados del siglo XV San Bartolomé percibía censos de varias propiedades cercanas como viñedos, casas, lavaderos, abrevaderos, ... Estas rentas fueron unidas a principios del siglo XVI en la parroquia de Martorell. Las características arquitectónicas de la capilla sólo se conocen fragmentariamente, pero las excavaciones arqueológicas realizadas entre los años 1990 y 1991 aportaron más datos: la capilla tenía una planta rectangular, con dos contrafuertes para ambos entrada frontal, con un portal de comunicación con ámbitos adosados ​​en el lado norte. La obra tiene una calidad muy irregular y con multiplicidad de fases. Se conserva aún en su interior un pavimento que combina losas regulares de gres rojo con baldosas. El espacio en el entorno de la iglesia presenta restos de construcciones adosadas y una necrópolis, con enterramientos de época medieval y posteriores. En el siglo XVI la capilla se encontraba en muy mal estado. En el siglo XIX, durante la Guerra del Francés, se utilizó como granero, unos años más tarde se abrió nuevamente al culto, y aún dentro de este siglo fue profanada, incendiada y destruida. La capilla no se volvió a reedificar, y en 1856 el obispado cedió los terrenos al ayuntamiento de Martorell, sobre los que se construyó en 1870 el primer matadero.

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CASA DE LA VILA

En el solar de la actual Casa de la Vila estaba la casa señorial de la familia Rosanes, que durante la Edad Media fueron sub-feudatarios de la villa de Martorell. Esta casa señorial fue después de los señores de Castellvell, los de Foix, los Requesens y, en los siglos XVII y XVIII, los marqueses de Vélez. El edificio fue ocupado, casi siempre, por los procuradores de los citados señores jurisdiccionales de Martorell. En la segunda mitad del siglo XIX, el último señor de Martorell, Florenci Cavero, último marqués de los Vélez, vendió el edificio a su apoderado Antoni dibujo, notario de Martorell. Este cambio de propietario motivó que el antiguo edificio, conocido hasta entonces como la casa del Marqués, fuera conocido por las nuevas generaciones por el nombre de Cal Notari. En 1919 la familia Roig-Buixó hizo renovar el arco y la ventana de la fachada principal y hizo también suprimir la antigua escalera gótica, sustituyéndola por una barandilla modernista. En 1935, Josep Roig y Buixó vendió el edificio al Ayuntamiento, presidido por Miquel cañamo y Salvany, que lo destinó a Casa de la Villa. El edificio, y sobre todo la fachada, fue restaurado en 1937 y se comprobó que los antiguos ventanales góticos habían sido sustituidos por balcones de hierro y azulejos del siglo XVIII. La fachada fue decorada con unos esgrafiados del prestigioso artista barcelonés, Ferran Serra y Sala. En la fachada se puede ver una al • alegoría a los ríos Llobregat y Anoia, dándose la mano y formando el Puente del Diablo, además de referencias al supuesto origen del nombre de Martorell. Hasta 1937 la casa de la villa había sido situada en el edificio de enfrente. Después del traslado, el antiguo ayuntamiento permaneció desocupado hasta 1946 en que fue habilitado para el Juzgado Comarcal, aunque inicialmente se había previsto la instalación • instalación de la biblioteca municipal. Por este motivo Ferran Serra, que también esgrafià esta fachada, utilizó elementos decorativos relacionados con la imprenta y el libro. El día 1 de febrero de 1982 el antiguo edificio de la Casa de la Villa fue derribado, momento en que el Centro de Estudios martorellense aprovechó para hacer una excavación arqueológica. Se excavó un sector de la cimentación de la muralla del Revall y, dentro de una torre de planta circular, se encontraron los restos del antiguo horno de pan municipal, que funcionó del siglo XVI al XVII.

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CASA GAUSA

Fue edificada probablemente entre los siglos XIV y XV, cuando Martorell crecía longitudinalmente a partir de la vuelta de las Horas. La antigua fachada de la Casa Gausa es hecha con piedra escuadrada, y contaba con la planta baja y un único piso. Actualmente la casa ha sido dividida en dos; en la de la derecha, la mejor conservada, se puede ver todavía una ventana gótica tripartita por dos columnas con su capitel y rematada por dintel. Conserva también el voladizo del tejado y hasta hace poco, en los años setenta, un portal adintelado que hoy es parcialmente destruido por la ampliación que se hizo con el fin de guardar los vehículos. La casa de la izquierda está mucho más desfigurada. En primer lugar, se ha levantado un segundo piso, destruyendo el tejado antigua. Además, el trozo de fachada añadido no es hecho con piedra como la fachada original. En segundo lugar, en la ventana gótica que, aunque tapiada, es perfectamente visible le falta una columna a causa de un pequeño ventanuco que se ha abierto posteriormente y el portal de la planta baja es de factura reciente.

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CUARTEL DE CABALLERÍA

La decisión del Ayuntamiento de Martorell de construir un cuartel de caballería vino condicionada por una Real Orden de Carlos III que debía poner fin a los inconvenientes que suponía alojar las tropas y sus caballerías en las casas particulares de la ciudad. El 8 de enero de 1733 fue firmada la venta perpetua de los terrenos donde se iba a edificar el cuartel, situados justo delante de la capilla de San Bartolomé y del Puente del Diablo, por el precio de 120 sueldos. Las obras tardaron mucho en empezar, hacia finales de la década de los 60 del siglo XVIII, y fueron dirigidas por el arquitecto Antoni Saus. Justo antes de su inicio se había llevado a cabo una reforma del Puente del Diablo, muy deteriorado, dentro de la campaña de restauración y consolidación de las vías de comunicación llevada a cabo por Carlos III. El cuartel era un edificio rectangular, con planta baja y un piso, y un tejado a dos aguas. Originalmente ocupaba toda la manzana del actual Paseo del Quarter, pero a partir de 1934, cuando el cuartel fue vendida a unos particulares, se fueron haciendo viviendas. La historia de este edificio muy ligada a los hechos de la Guerra de la Independencia, en el siglo XIX. Martorell tenía una innegable importancia estratégica y es por eso que en este momento el cuartel alojó muchas tropas que participaban en las luchas. De cuartel solo queda el extremo oriental, con una puerta y unas ventanas rectangulares de gres rojo de una gran sobriedad. En el interior aún se conservan los comederos de los caballos, en la planta baja, una galería interior para la tropa y un gordo Enviga que sostiene el tejado. En la puerta principal, hoy desaparecida, había un escudo del municipio con fecha de 1772 que ahora se puede ver en el Museo Municipal Vicenç Ros.

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CASTILLO DE ROSANES

Los restos del castillo, conocido también como castillo del Pairet o del Mateuet, se encuentran situadas en la cima de la colina del Pairet, en la sierra del Ataix, dominando la ciudad de Martorell. Formaba parte del conjunto de fortalezas que en época medieval defendían la línea del Llobregat, clave para la defensa de Barcelona y el control del territorio del Penedès, además del de Martorell. Situado dentro del territorio del Castellvell de Rosanes, el castillo de Rosanes aparece por primera vez documentado en 1032, aunque su origen puede fecharse del siglo IX o X. En los primeros años del siglo XII Guillem Ramon I de Castellví dio el castillo en feudo a Udalard Ramon de Rosanes, y permanecería en manos de esta familia hasta bien entrado el siglo XVI, pero siempre bajo la dependencia de los señores de Castellvell. Así pues, el castillo de Rosanes formó parte de la baronía de Castellvell de Rosanes. Del castillo hay conservada una parte de la muralla que recorría el perfil de la colina, la cual combina hiladas de pequeños sillares regulares con fragmentos de muro en forma de espina de pescado (opus spicatum). Se conservan los cimientos de una torre circular, que parece que reforzaba la muralla por el lado de mediodía. En la parte central del recinto hay una estancia de planta rectangular adosada a la muralla y cubierta con bóveda ligeramente apuntada. Para los encajes y agujeros de poste que se observan en la roca, es de suponer que el castillo tenía una parte importante construida con madera, al menos en los primeros tiempos, al tiempo que aprovechaba las numerosas cavidades naturales que la erosión ha excavado en el conjunto rocoso sobre el que se asienta.

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CASTELLVELL DE ROSANES

El castillo está situado en las montañas del Ordal, dominando el valle del Llobregat y la del Anoia, al término de Castellví de Rosanes. Su relación con Martorell proviene del hecho de que esta fortificación fue el centro de la baronía de Castellvell de Rosanes, a la que pertenecían los actuales municipios de Martorell, Sant Andreu de la Barca, Castellbisbal, Abrera, Sant Esteve Sesrovires y Castellví de Rosanes. En la cima más alta del castillo se yergue una torre romana que dominaba la Vía Augusta a su paso por el Llobregat, construida seguramente, como el Puente del Diablo, en época de Augusto. Aprovechando esta estructura anterior, en el siglo X se construye el Castellvell, que pertenecía a una poderosa familia cercana al conde de Barcelona: los Castellvell. El primer Castellvell que conocemos es Sendred, sobrino del conde Guifré y embajador condal en Córdoba, el cual poseía bienes en los valles del Llobregat y Anoia, al plan de Barcelona y el Penedès, donde tenía varios castillos. Otro Castellvell, en el siglo XI, con su mujer Sicarda, fundó el monasterio de Sant Genís de Rocafort, que sería panteón familiar de la familia. En el siglo XIV el castillo cambia de manos y los Castellvell pasa a Montcada y de éstos a Foix. Mateo de Foix protagonizó una rebelión que provocó que el castillo y su baronía pasaran a formar parte de la corona catalanoaragonesa. El 1428 es clave en la historia del castillo debido a las luchas de los Foix con las tropas reales y en un terremoto. La fortificación sufrió sus efectos y los consejeros de Barcelona hacen una inspección a fin de hacer reformas. El 1714 se produce la destrucción definitiva del castillo por las tropas de Felipe V. Gracias a la inspección de 1428 podemos conocer bastante bien cómo era el interior del castillo. Había dos recintos: el soberano, llamado Castellet, donde estaba la torre maestra, que era la antigua torre romana, y el inferior, llamado Primera Mola, que era el recinto que rodeaba el soberano.

El recinto inferior era cerrado por una muralla que recorría el perfil de la colina, por lo que, en planta constituía un polígono totalmente irregular. El recinto contaba con un espacio noble, la sala gótica. Esta sala es llamada en 1428 el cuarto de la condesa, y comunicaba con un patio descubierto, donde iban a dar también otras estancias. Había también una cisterna de gran capacidad, cubierta con bóveda de cañón. Cada uno de los recintos del castillo se cerraba por una puerta. Al recinto superior había dos: una en la torre más alta o torre maestra y otra en el Castellet, llamada la Puerta Superior, que tenía puente y cadenas, es decir, se trataba de una puerta levadiza. Al recinto inferior había también dos puertas: el Portal Mayor, situada cerca de la sala gótica, y la Portelleta, una pequeña puerta prerrománica situada en la muralla que se utilizaba en caso de emergencia. Al Castellvell todavía había una tercera muralla, a tramontana los recintos soberano y inferior, que probablemente tenía la función de reforzar la vertiente más accesible del castillo. Cerca del castillo hubo la albarca o barrio del castillo, formado en época medieval y abandonado en 1714. Era rodeado de murallas y torres, pero de este barrio actualmente no queda casi nada.

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COLONIA CAN BROS

Una vez acabada la Guerra del Francés (1808 - 1814), el Capitán General de Cataluña, Francesc X. Castaños, concedió a Salvador Roca y Sunyol el derecho de construir un molino de harina en los terrenos de la actual barriada de Can Bros, que eran propiedad de Vicenta Ros, mujer de Salvador Roca. Así pues, en 1816, se construyó en estos terrenos un núcleo industrial formado por el molino, un aserradero y una fragua, que funcionaban con el agua del Llobregat. El año siguiente, en 1817, fue concedido un permiso a un comerciante de Barcelona, ​​Miquel Elias, para construir un molino papelero y una fragua de cobre a unos terrenos cercanos. Elias se hizo levantar una bella mansión neoclásica junto a sus propiedades. Sabemos por la documentación que en 1859 el molino de harina de Can Bros estaba arrendado por Vicente Ros, originario de Sant Vicenç dels Horts, que era el molinero. Este molino estuvo en activo hasta 1913, movido siempre por el agua del Llobregat, y el último molinero fue Martí Llena. Unos años más tarde, se estableció una fábrica de tejer lana cerca del molino papelero. Este primer núcleo de actividad fabril de Martorell era conocido con el nombre de Can Bros, por la existencia de una antigua masía vecina llamada así. Con el tiempo, la masía tomó el nombre de Can Bros Viejo, para diferenciarla de la colonia industrial. En 1850 funcionaban dos fábricas de hilado y el censo de la población de la colonia era de unos 700 habitantes. Una de las fábricas se llamaba La Igualadina, que se quemó en 1853, y se reconstruyó más tarde. Las casas de los obreros y sus familias estaban situadas en las actuales calles de San Miguel, San Ramón, la Avenida Fontdevila y Torras, y las calles de Elias y Santa Paula. Tanto las calles como las viviendas eran pequeños, y las casas tenían pocas aberturas; lo que nos indica las condiciones de vida y de higiene de la época.

En 1889 los censos indican que la población había disminuido mucho, vivían tan sólo unos 300 vecinos. En 1897 se construyó una iglesia neogótica en la colonia fabril, proyectada por el arquitecto Joaquín Bassegoda i Amigó. El motivo de esta construcción vino dado por la lejanía de la colonia respecto Martorell y la parroquia de Santa María. Se trata de una iglesia de una sola nave y fue sufragada por la viuda de Ramon Catarineu. En 1946 el censo era similar al de 1889; casi todos los trabajadores eran de la fábrica de hilados Fontdevila y Torras, S.A, y algunos otros trabajaban en el campo o eran ferroviarios. La fábrica Fontdevila cerró sus puertas en 1967. La colonia quedó entonces prácticamente abandonada, subsistiendo sólo las viviendas de la calle de Fondevila y Torres, en la entrada de la colonia.

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CONVENTO DE LOS CAPUCHINOS El rey Carlos II autorizó, en 1686, a la orden de los Capuchinos a establecer su convento en Martorell, justo a los pies de la sierra de las Torretas, encima de una roca de gran tamaño. Las obras de construcción del convento comenzaron al año siguiente y finalizaron en 1700. Las obras fueron llevadas a cabo por los propios religiosos, dirigidos por el fraile Hilari Prats, el cual murió en un accidente durante el transcurso de estas . El edificio tenía una apariencia de masía catalana y era muy austero. Constaba de una nave principal y cinco capillas laterales, coro y una espaciosa sacristía. El claustro era de planta cuadrada y tenía pilares que sostenían una cubierta de vigas. En el centro había una boca de pozo, formada por dos pilares de piedra y un dintel para aguantar la polea. Dicha dintel lleva grabada la fecha de 1722. Bajo el claustro había una gran cisterna, y en su entorno se encontraban los dormitorios y el refectorio, y al mismo nivel la huerta-jardín del convento. Todo el recinto estaba cerrado por un gran muro conocido con el nombre del "Clos". Al 1835 la comunidad de los Capuchinos, que estaba formada por siete monjes y cuatro legos, fue expulsada como consecuencia de las desamortizaciones de Mendizábal, en el contexto de la primera guerra carlista. El 1842 el edificio fue cedido al Ayuntamiento por la reina Mª Cristina con fines benéficos o de instrucción. Así pues, el antiguo convento se convirtió primero en hospital, después en la escuela-convento de las monjas Mercedarias, en cuartel durante la última guerra carlista y posteriormente en escuelas nacionales. Hoy día, buena parte del antiguo convento está ocupado por la escuela pública, mientras que la iglesia es, desde 1945, la sede del Museo Municipal.

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EDIFICIOS MODERNISTAS

Aunque en general no se trata de grandes edificios, la arquitectura modernista está presente en Martorell en varios edificios. Su número era superior a los conservados actualmente, ya que algunos como la antigua central eléctrica, Cal Simó, etc., han sido derribadas, algunas lamentablemente en tiempos recientes. Sin duda una de las pérdidas más destacadas fue la de la Torre Betlla, en la calle de Pere Puig, desaparecida durante los años de posguerra.

La Torre Betlla: era una gran torre de estilo modernista, del 1910, que fue propiedad de Joan Betlla. El edificio estaba situado en la calle Pere Puig, 12-14-16. Joan Betlla se enriqueció mucho con la construcción de carruajes de lujo y encargó la construcción de su casa, única en Martorell en su momento, al arquitecto municipal José Ros. Organizó grandes fiestas populares con motivo de la inauguración del edificio, en las que participó gran parte de la ciudad. La torre tenía un gran balcón y grandes ventanales. En la entrada una escala muy amplia conducía a la segunda planta. Había comedores, una sala, numerosas habitaciones, una capilla y un jardín con salida a la calle de Arriba. En conjunto era una casa muy suntuosa. A la muerte de su propietario, la Torre Betlla fue vendida, junto con su mobiliario modernista, por cuarenta mil pesetas. La casa fue derribada en medio de grandes críticas en 1948, y su terreno fue dividido en parcelas para edificar nuevos pisos.

Torre Ros: fue la casa del arquitecto municipal José Ros y Ros, y fue construida en 1920 en la calle Vistalegre, a pie de la sierra de las Torretas. Es un edificio de estilo ecléctico, entre el modernismo y el novecentismo; está formado por dos cuerpos perpendiculares unidos por una torre octogonal con un coronamiento piramidal; en esta torre se abren cinco ventanales de línea neogótica. Todas las cubiertas son hechas de cerámica y la chimenea es de trencadís.

Casas de Parellada: situadas en la calle Montserrat, 18-34, forman parte del barrio de Can Carreras. Fueron construidas entre 1920 y 1929, cuando Martorell creció alrededor de la estación de ferrocarril y en el entorno de la carretera de Piera. Constituyen un grupo de viviendas unifamiliares de planta y piso de una gran unidad compositiva. Sus fachadas incorporan elementos decorativos extraídos de la estética modernista, como el azulejo de Pujol y Baus que enmarca las puertas y las ventanas de las plantas bajas, o los arcos bulbiformes situados encima de los balcones de las primeras plantas. En la parte superior de las fachadas hay otra vez la misma baldosa, que en este espacio son utilizadas como antefijas en forma de almena. En uno de estos almenas puede leerse la fecha de 1927.

La Central Eléctrica: En 1908 la empresa La Eléctrica de Cataluña inició la construcción de sus instalaciones en Can Carreras, en la zona llamada del Pontarró. Hasta 1999 se conservaba en este lugar un edificio de una sola planta, con un cuerpo central de acceso con una escalinata y decorado con cornisa con tres pináculos y varias claustros, con motivos vegetales. A ambos lados se extendían dos alas simétricas, coronadas con una cornisa lisa, con cuatro grupos de ventanas alargadas verticalmente. Los grupos de ventanas y la puerta estaban enmarcados en los lados y en la parte superior por molduras decoradas. Se desconoce el arquitecto autor de este edificio; uno de los pocos testimonios de la arquitectura modernista industrial en Martorell, lamentablemente desaparecido.

Otros edificios modernistas de Martorell son: Cal Roca (calle de San Juan, 18. Construida en 1916), el antiguo almacén Hay Baviera (calle Gomis, 27. Construido en el 1925), Casa Sierra (calle del Pedró, 16. Construida al 1913), Hay Montal (calle del Pedró, 31. Construida en 1917), el edificio del Sindicato Vinícola Comarcal (carretera de Piera, 7. Construido en 1917) y Cal Simó (Av. Sant Antoni M. Claret, 11, chaflán con la carretera de Piera).

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Edificios novecentistas

Café del Progreso: El local, situado en la calle Muro, fue inaugurado en 1908 como sede del Centro Republicano El Progreso, una entidad formada por socios republicanos provenientes de la antigua sociedad coral. El primer edificio del Progreso estaba situado al otro lado de la calle del Muro de donde es hoy, en un edificio modernista, reconvertido en una sala de cine, el Cine Martorell, y derribado parcialmente como resultado del ensanche de esta calle por el paso de la N-II, los años 1960. En 1928 se construye el edificio novecentista, proyectado por el arquitecto local Josep Ros y Ros y construido por los hermanos Parellada. Se trataba de un edificio prestigioso y único en la ciudad, que contenía una gran sala - café gestionada por la sociedad El Progreso, de 27 m. de largo por 10 m. de ancho y 6 m. de altura. La fachada principal y posterior tienen un coronamiento curvilíneo y tres portales semicirculares separados por pilastras decorativas. En el centro hay un gran óvalo con el nombre El Progreso. En las fachadas laterales hay una serie de arcos que se enlazan enmarcando las ventanas. Este edificio fue levantado en una parte del extenso terreno llamado el Clos de los Frailes, que antiguamente había sido propiedad del Convento de los Capuchinos, casi en frente de la antigua sede de la entidad. En 1931 se inauguró la sala de baile y espectáculos, de dos plantas y un gran escenario. En la planta baja encontramos unas lonjas de madera que rodean la pista de baile, la cual tiene la particularidad de que se puede poner plana o inclinada, según la actividad a realizar en la sala.

El Círcol: La sociedad llamada "Círcol Democrátic Recreatiu" fijó su sede en la plaza de la Villa, donde en 1917 inauguró el nuevo edificio de tres plantas, que acogía una gran planta semisubterránea con acceso desde la calle del Revall, una planta con acceso desde la plaza, que comunicaba con el café y el teatro, y una tercera planta que se extendía sobre el café. La fachada del edificio se articula a ambos lados de una escalinata, con dos parejas de columnas a cada lado y dos grandes portales en cada extremo. Las columnas sustentan un friso con decoración floral y un frontón, con un gran escudo en el centro. Posteriormente esta parte fue modificada y si añadió una gran galería de madera, que todavía se conserva hoy. Las sociedades "El Progreso" y "el Círcol" fueron disueltas una vez finalizada la guerra Civil, en 1939, y de la única del patrimonio de ambas se creó el llamado "Centro Artístico". Con la recuperación de la democracia, a pesar de mantenerse la unión de ambos patrimonios, la sociedad pasó a denominarse "El Progreso". El Ateneo: Dentro del mismo corriente arquitectónica y en el marco del movimiento asociativo, cabe mencionar la sociedad del Ateneo, situada el barrio de Can Carreras, fundada en 1928. El edificio de esta entidad fue inaugurado en 1930 y disponía de café y una amplia sala que, modernamente, fue convertida en cine durante unos años. Actualmente se está reformando.

Ca l'Oller: situado en la calle de la Cambreta, es una obra de 1926. Tiene dos plantas, tejado a dos vertientes, la fachada principal orientada a mediodía y justo frente un jardín. Se trata de una casa con grandes portales en la planta baja y unas ventanas enmarcadas en arcos de medio punto en la planta superior. El interior cuenta con decoración cerámica en las paredes y con vidrieras emplomadas, donde están representadas escenas de Adán y Eva o de las cuatro estaciones, de estética novecentista. Actualmente la casa es de propiedad municipal.

Casa Mestres: Construida en los años 1950, de la arquitectura de esta casa destacamos sus palcos con columnas toscanas y de su decoración, unos esgrafiados de Fernando Sierra, realizados en 1957. Actualmente la casa es de propiedad municipal.

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L'ENRAJOLADA. CASA-MUSEO SANTACANA

Francesc Santacana y Campmany (1810 - 1896), heredero de una familia acomodada de Martorell y pintor vocacional, comenzó, a mediados del siglo XIX, a recoger elementos arquitectónicos de varios edificios emblemáticos de Barcelona y de otros lugares, que las autoridades tiraban deliberadamente cuando derribaban o transformaban estos edificios, los cuales estorbaban en los nuevos proyectos urbanísticos. L'Enrajolada era la casa de la familia Santacana, situada en la antigua calle Anoia, actual calle Santacana. Es un edificio de tres pisos, con fachada de ladrillo visto de arriba abajo, portal adintelado, y varias ventanas similares a las de los palacios góticos, situadas en la planta baja y el primer piso. La casa solariega de la familia Santacana se acabó convirtiendo, en 1876, en una casa, museo: l'Enrajolada. El fondo del museo está formado por elementos de edificios desaparecidos como:

- El convento de la Virgen de Jerusalén, hoy Mercado de la Boqueria (Barcelona)

- El Palacio Menor, que estaba situado en la calle de los Templarios (Barcelona)

O bien de edificios que todavía existen, pero muy transformados:

- Casa Gralla, situada en la calle Duque de la Victoria (Barcelona)

- Convento de San Pedro de las Puel.les (Barcelona)

- Murallas (Barcelona) - Monasterio de Poblet

En 1916 el nieto del fundador, Francesc Santacana y Romeo, siguió la afición de su abuelo y agrandó el fondo del museo. Contiene colecciones de azulejos de origen catalán, castellano, valenciano y árabe de diferentes épocas. Destacan las llamadas de oficios y las que representan escenas del martirio de Santa Eulalia, procedentes de la antigua iglesia parroquial de Santa María. Además, hay pinturas importantes de escuela flamenca o italiana del siglo XVIII; y dibujos y pinturas de pintores catalanes del siglo XIX como Mariano Fortuny, Lluís Rigalt, ... Se completa la colección con muebles antiguos propios de una casa acomodada de finales del siglo XIX. En 1965 la Diputación de Barcelona adquirió la casa-museo e incorporó una importante colección de cerámica catalana reunida por el general Luis Faraudo San Germeny. Desde aquella fecha es un centro público gestionado por el Ajuntamentde Martorell.

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LAS ESCUELAS DE JOSEP LLUÍS SERT

Josep Lluís Sert (Barcelona 1902-1983) fue un destacado arquitecto catalán, muy influido por Le Corbusier, con quien trabajó en París. Apenas terminada la carrera de arquitectura fundó el GATCPAC. Fue el principal aglutinador en Cataluña del movimiento racionalista. En 1935 proyectó dos edificios escolares para Martorell, por encargo del Ayuntamiento: el colegio Montserrat, en el barrio de Can Carreras, y el colegio de los Conventos, que toma el nombre del antiguo convento de los capuchinos, una parte del cual fue incorporada al nuevo edificio. La construcción de estos edificios fue interrumpida por la guerra Civil y el arquitecto no pudo completar la dirección de las obras. El edificio de los Conventos, que era en estado de construcción más avanzada, mantuvo prácticamente la entidad que le había dado su autor. No fue así en el caso del colegio Montserrat, fuerza modificado respecto del proyecto original. Fruto de la época, el colegio Montserrat se denominó durante el franquismo Correa Weglison, y los Conventos, Generalísimo Franco. A finales de los años sesenta la construcción de la autopista A-7 dañó una parte importante de los espacios abiertos del colegio de los Conventos y modificaciones posteriores alteraron la disposición del edificio por su lado sur. También fue derribada la casa del conserje, obra del mismo arquitecto. Hoy ambos edificios son de los pocos ejemplos de las construcciones escolares de Sert, lo que les da una especial importancia y hace imprescindible su recuperación.

En conjunto, sus obras representaron la vanguardia, no sólo a nivel de Cataluña, sino también a nivel europeo. Defendía el cemento armado como material constructivo básico para cumplir las exigencias que imponía la funcionalidad del nuevo estilo: simplicidad, armonía, equilibrio, orden y proporción, negando la aplicación gratuita de elementos ornamentales y la imitación, y concibiendo la arquitectura como respuesta a una finalidad utilitaria, en relación con la que el interior se desarrolla racionalmente para la función y se proyecta al exterior de una manera simple y constructiva.

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IGLESIA DE SANTA MARIA DE MARTORELL

La iglesia primitiva de Martorell aparece mencionada por primera vez en la documentación del siglo XI. Dos tumbas medievales encontradas a raíz de las excavaciones arqueológicas en la Plaza de la Iglesia, en 1986, acaban por confirmar su existencia en esta época. En el siglo XVI, en un emplazamiento cercano al de la antigua iglesia, se construyó un nuevo templo, que mezclaba los estilos gótico y renacentista. Era un edificio de una sola nave, muy espaciosa, con un ábside poligonal, una fachada renacentista y un campanario. El material con el que se construyó la fachada, una piedra amarillenta, contrastaba mucho con la piedra propia de la zona, de color rojo, con el que estaba construido el resto del templo. La puerta quedaba enmarcada por un frontón triangular y dos columnas corintias. En la parte interna del frontón estaba el escudo de la ciudad, y encima del frontón, un grupo escultórico formado por la Virgen, San Pedro y San Pablo. En el interior del edificio había varios sarcófagos góticos, colocados en las paredes, uno de los cuales pertenecía a Guillem de Rosanes, feudatari del Barón de Castellvell y Señor de Martorell. En la actualidad los sarcófagos forman parte del fondo del Museo Municipal Vicenç Ros. En el siglo XVII la iglesia contaba con un retablo mayor y un retablo dedicado a la Virgen del Rosario, ambos de estilo barroco y realizados por el escultor Agustín Pujol. Había también un órgano, obra de Francesc Espill.

La iglesia parroquial de Santa María fue quemada en 1936, en el marco de la Guerra Civil. En este momento se perdieron los retablos y el órgano, y los sarcófagos fueron parcialmente destruidos. Posteriormente se derribó gran parte de la iglesia, exceptuando una parte de los muros laterales que daban a la plaza y la fachada principal. A partir de 1941 comienza la reconstrucción de la iglesia parroquial; el nuevo edificio fue proyectado por Francesc Folguera y Josep Ros y Ros. La nueva iglesia de Santa María cuenta con una nave central con cubierta plana sobre unas arcadas transversales sostenidas por cinco sólidas columnas a cada lado, hechas con ladrillo visto; y dos pequeñas naves laterales. El interior queda iluminado por unos vitrales policromados. En la nave lateral izquierda hay cuatro capillas, y en la nave lateral derecha encontramos un arcosolio y una hornacina que contiene una reproducción fiel de la imagen de la Virgen del Pontarró. El altar mayor es hecho de alabastro, y está cubierto por un baldaquino de madera de columnas estriadas con el interior decorado con pinturas. El presbiterio tiene un corazón a un lado y una amplia sacristía al otro. En 1992, coincidiendo con el cuatrocientos aniversario de la iglesia (siglos XVI al XX), fue reconstruido el campanario y otra vez se pudo disfrutar del sonido de las campanas de Santa María. Posteriormente se coloca la fachada renacentista del siglo XVI, que había sido sustituida durante las obras de reconstrucción de la iglesia en los años 40.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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FARMACIA BUJONS

Situada en la Plaza de la Villa núm. 41, era propiedad del farmacéutico Josep Anton Bujons. Fue inaugurada en 1842 y el negocio se mantuvo hasta el año 1957. La parte más importante del edificio es la planta baja, donde se encuentra la tienda de la farmacia, la trastienda y los elementos nobles de la vivienda. La farmacia tiene una gran vidriera como puerta de entrada y unas portones de madera que se abren hacia fuera, muy características de las tiendas de aquella época. Cuando se accede al interior de la tienda, uno tiene la sensación de retroceder en el tiempo, pues nos encontramos en una farmacia del siglo XIX, con todos sus elementos originales. Formando parte de su mobiliario encontramos un gran mostrador de madera trabajada en estilo modernista, estantes llenos de frascos de vidrio y de cerámica alineados y con los nombres de las sustancias que contenían, el "Cordelier", situado cerca de la entrada, con estantes y vidrieras y decorado con la frase Pharmatia cum naturaleza ad salutem conspirans, útiles para la fabricación de medicinas (morteros, balanzas, ...), un reloj, una báscula, más de cien cajas de hierbas y plantas medicinales para hacer remedios, ... La trastienda era el espacio donde se preparaban las medicinas a partir de productos naturales o de aceites, extractos o tinturas. Es una estancia pequeña apretada de armarios, estanterías, cajas y otros objetos. Cabe destacar la biblioteca y archivo de la familia Bujons, donde encontramos obras de medicina y de farmacia desde finales del siglo XIX; revistas de farmacia como "El Restaurador Farmacéutico", propaganda farmacéutica de todo tipo (cromos, calendarios, ..), obras manuscritas (recetarios, apuntes de un estudiante de medicina del siglo XIX, ...). A continuación de la trastienda, a través de un pasillo, entramos en la parte noble de la casa, concretamente en el comedor y la cocina. La sala del comedor consta de una chimenea, y sus paredes están decoradas con pinturas de principios del siglo XX. Seguramente fueron hechas por un pintor local, el cual quiso tratar escenas agrícolas y campestres combinándolas con algún detalle de modernidad como la presencia en una de ellas de un globo aerostático. A mediados del siglo XX se decoró la fachada de la casa con unos esgrafiados del artista Ferran Serra. El esgrafiado representa la alegoría de la profesión de farmacéutico: la serpiente enroscada en una copa; y también podemos ver la fecha de restauración de la casa, en 1841. El edificio de la farmacia es sede del Centro de Estudios martorellense y de la Fundación Bujons - Vivó. Cabe mencionar la importante tarea de recuperación de la Farmacia Bujons llevada a cabo por el Centro de Estudios martorellense; desde hace años sus miembros se propusieron recuperar los objetos propios de la farmacia, restaurar los objetos, el mobiliario y el fondo de la biblioteca, además de dar a conocer la importancia de la Farmacia, y la biblioteca y el archivo de la familia Bujons.

Para más información puede acceder a la página web del Centro de Estudios martorellense: https://sites.google.com/a/intranetcem.net/la-farmacia-bujons/

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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HOSPITAL Y CAPILLA DE SAN JUAN

En el siglo XIII se creó un hospital de enfermos pobres, situado a extramuros de la villa, en la actual calle de Pere Puig, en un punto cercano a la plaza de la Cruz. El hospital fue ampliado con la construcción de una capilla adosada. Desconocemos la fecha exacta de su construcción, pero en una visita pastoral de 1313 ya se menciona, por tanto, fue construida en ese intervalo de tiempo. Del antiguo hospital, que fue reformado en el siglo XVIII, se conservaban en la fachada dos arcadas ojivales tabicadas, visibles desde la calle. Cuando se esperaba la recuperación de este edificio emblemático, este fue vendido a unos particulares y en 1987 fue derribado, con el compromiso pero, de incorporar los elementos de la antigua fachada a la nueva construcción, actuación que finalmente no se se ha convertido. La capilla del hospital ha sido el único que ha llegado hasta nuestros días. Se trata de un edificio de estilo gótico que consta de una sola nave de planta rectangular, sin ábside diferenciado, cubierta con bóveda, aunque originariamente los arcos de la nave sustentaban la cubierta de vigas. Sabemos que en el siglo XIV el vicario general ordenó la reedificación del pórtico, y de esta época sería la arcada gótica de la entrada. En el siglo XVIII se hicieron más reformas, con la construcción de un corazón elevado y la fachada. La puerta de entrada, adintelada y enmarcada con grandes sillares, tiene encima una hornacina con la imagen del patrón, San Juan Bautista, de quien la iglesia toma el nombre, y una rosetón con una flor de seis pétalos. Modernamente ha sido decorada con esgrafiados del artista Jaume Amat. El presbiterio está presidido por un retablo (tapado en parte por la imagen de San Juan que hay delante) y un altar. Dos columnas salomónicas con capiteles jónicos, decoradas con pantallas y pájaros, enmarcan una pintura de la Virgen de Gracia con el Niño (siglo XVI), donación de Montserrat Ros (1987). Sustituye un retablo de Jerónimo Escarabatxeres (siglo XVII) destruido en 1936. Actualmente la capilla de San Juan es abierta al culto y es sede de conciertos y actividades culturales.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

MOLINO D'EN CARMONA O D'EN GOMIS

Este molino harinero fecha del 1607 y su nombre originario es "molino de Carmona", ya que fue Francisco de Carmona su primer propietario. Era un molino de dos muelas conectadas a ruedas de madera, que eran movidas por las aguas de una acequia aún existente, y que paralelo al río Anoia toma el agua de una esclusa del término de Gelida. Hasta el siglo XVIII el molino de harina continuó a manos de los Carmona, pero al 1790 la había adquirido el doctor Bonaventura Vallocera, un ciudadano de Barcelona. En esta época fueron construidos junto al antiguo molino de harina un molino de paños o papelero, una molina de serrar madera y una fragua de cobre. El año 1840 los molinos pertenecían a Francisco Gomis, y de ahí proviene el nombre con que serán conocidos a partir de ese momento. Un siglo más tarde, en 1940, los molinos eran propiedad de Ramon Alegre, pero el molino papelero estaba arrendado a una familia de Gelida. En los años 70 la situación de los molinos había cambiado notablemente, pues en el caso del molino de harina éste se había convertido en vivienda, y en el caso del molino papelero restaba abandonado y dañado.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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EL MOLÍ FARINER

En 1454, el baile general de Cataluña hizo una concesión al prior del monasterio de Sant Genís de Rocafort para establecer un molino de harina de dos muelas en el punto del río Anoia que considerara más adecuado. El molino fue construido en la orilla izquierda del río, cerca del monasterio, y siguió en activo hasta el siglo XIX, en que fue edificada una fábrica de hilados a su lado. Esta fábrica de hilados era conocida por la gente con el nombre de Molí Fariner y fecha del 1854. Se trata de un edificio rectangular de planta baja y tres pisos, con tejado a dos vertientes. Cada planta tiene diecinueve ventanales y dos puertas con cristalera. Los techos son hechos con vigas de madera y bovedillas. La fábrica pertenece a una tipología de fábricas inglesas que se difundió por toda Europa y en particular en Cataluña hacia finales del siglo XIX. En la planta baja está la turbina, la cual se alimentaba a través de un canal de riego. La fábrica cerró sus puertas en 1981, y su propietario dio el edificio en el ayuntamiento de Martorell. El edificio de la fábrica y el antiguo molino, que habían caído en un estado ruinoso, han sido objeto de diversas intervenciones de rehabilitación dentro de los programas de Escuelas Taller y Casas de Oficios promovidos desde el Ayuntamiento de Martorell.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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MUSEO MUNICIPAL VICENÇ ROS

El museo fue inaugurado en 1945 y ocupa una parte del antiguo Convento de los Capuchinos, situado a los pies de la sierra de las Torretas. El que fue director de este museo, Vicente Ros y Batllevell (1883 -1970), hizo donación de gran cantidad de objetos y sobre todo, de cerámica catalana de los siglos XVII y XVIII. Precisamente ha sido esta importantísima colección de cerámica (15.000 piezas) la que ha dado más renombre en el museo. De las piezas expuestas hay que destacar los paneles cerámicos siguientes: el panel de la Batalla de los gatos y las ratas, tres paneles dedicados al tema de la caza y el panel de la Virgen de la Merced. Hay gran cantidad de baldosas que forman barandillas y paneles de santos pertenecientes a casas particulares y en capillas de la calle. El fondo del museo también incluye restos arqueológicos locales provenientes de excavaciones realizadas por el historiador Isidro Clopes. Algunas de estas piezas son sarcófagos medievales de miembros de la baronía de Castellvell de Rosanes, de la que Martorell era un núcleo importante; o capiteles románicos y góticos. En la parte baja o sótanos del museo encontramos la sección de etnología, con instalaciones que reconstruyen algunos obradores de oficios antiguos como sillero, botero, cordero, o alfarero. Completan el fondo del museo un archivo documental y la biblioteca, que contienen gran cantidad de documentos antiguos. Del antiguo convento el museo ocupa la iglesia, que es de nave única, cubierta de bóveda de cañón con lunetos y capillas laterales intercomunicadas; y la bodega, donde se exponen unas enormes botas, llamadas "barcos", procedentes de la Viña Nueva de Collbató. El museo fue declarado monumento nacional en 1962.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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LA PLAZA Y EL CAMPANARIO DE LAS HORAS

Hasta las ampliaciones modernas, este lugar era más bien un cruce de calles, pues en este punto confluyen la calle Losetas (antigua calle del Valle), la plaza de la Villa y la calle Anselm Clavé (antigua calle de la Fuente). La Plaza de las Horas se formó en 1925 al ser derribado el antiguo portal de muralla conocido por el Portal de las Horas o la Torre del Horno, porque era cercana al horno de pan municipal. La razón de esta remodelación urbanística fue que el antiguo portal dificultaba el paso de los coches; se conservó pero la torre, que, una vez desalojada la prisión, sirvió de urinario público El Portal de las Horas cerraba el primer recinto de la muralla que, entre el Valle y el Revall, defendía Martorell. Este portal era formado por una alta torre cuadrada altomedieval y el propio portal. Más adelante, en este recinto fue instalada la prisión del municipio. Ya en 1668 se instaló un reloj a dicha torre, que desde entonces toma el nombre de Torre de las Horas o Cordura de las Horas. Al 1731 se remodela el Portal de las Horas, y la fecha es inscrita en un dintel. A principios del siglo XX se instala la Sociedad "La Unión Agrícola Cooperativa" y el portal es conocido en esta época también como el Portal de la Cooperativa. En el Museo Municipal Vicenç Ros se conserva la maquinaria del reloj del Juicio de las Horas, uno de los más antiguos de Cataluña. Además, también encontraremos expuesta una pintura al óleo del portal de las Horas que data de la segunda mitad del siglo pasado y es una obra de Lluís Rigalt, artista muy vinculado a Martorell ya sus paisajes.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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PUENTE DEL DIABLO

El puente romano

El puente del Diablo, uno de los monumentos más emblemáticos de Martorell, tiene su origen en la época romana, justamente cuando en época del emperador Augusto se funda la ciudad de Barcino (Barcelona) y se lleva a cabo una profunda reestructuración de la red viaria en esta zona. El puente será construido hacia los años 10 a 1 antes de Cristo y formará parte de la infraestructura de la llamada Vía Augusta, que seguía el Mediterráneo desde Roma hasta Gadex (la actual Cádiz). El Congost fue el lugar elegido para cruzar el Llobregat y aquí se construyó un puente bastante diferente de lo que vemos actualmente. Adornado con un arco honorífico a la entrada, que seguramente señalaba el límite entre demarcaciones territoriales (el nombre del lugar en aquella época era Ad-Fines, que significa cercano al límite), el puente tenía tres arcos y presentaba un perfil prácticamente plano. La construcción se hizo con piedra procedente de las canteras del torrente de Les Deveses, en el límite entre los términos municipales actuales de Martorell y Castellví de Rosanes, y de una cantera aún conservada entre San Llorenç y Gelida.

El puente medieval

El Puente del Diablo, construido en época romana, estuvo en uso hasta que seguramente a finales del siglo XI o comienzos del XII una riada del Llobregat lo destruyó. Durante un largo periodo de tiempo estuvo fuera de uso, tal vez sustituido por un paso de barca. Finalmente en 1283 se inicia la construcción de un nuevo puente. La primera noticia se remonta al 26 de mayo de 1283, momento en el que el rey Pere III concede salvaguarda y real custodia a los obreros ya los que cobraran limosnas para la reparación y reedificación del puente sobre el Llobregat, en Martorell. El 1286 Alfonso III concede a Berenguer de Orís, procurador del señor de Castellvell, la facultad para cobrar pontazgo a la finalización de la obra, que podría parecer inminente. Pero en 1290 aún proseguía, dados los mandatos del rey a sus oficiales, en 1289 y en 1290, para que dieran facilidades a Bernat Sellés o Sellarés, como responsable de la obra. La financiación de la obra, y de seguro su continuidad, son motivo del requerimiento de ayuda económica a la obra que el niño Pedro a los alcaldes de Vic, Torelló, Tona, Castellvell del Penedès y Castellbisbal el 1294. También ordenó a Galcerà de Rosanes que exigiera de los hombres de su distrito y al prior de Sant Genís de Rocafort las aportaciones que les correspondían. En 1295 varios documentos evidencian que la obra aún no es finalizada; el infante Pedro hace nuevos requerimientos a alcaldes y procuradores para la obtención de fondos destinados al puente. Como se puede ver, fue un proceso lento y largo, con bastante dificultad y precariedad de medios, lo que llevó a un aprovechamiento intensivo de las piedras que quedaban del puente romano, el arranque, por ejemplo, las piedras del arco honorífico romano que decoraba la entrada. El nuevo puente fue construido siguiendo el estilo de la época, el gótico, y se basaba en dos grandes arcos góticos. Uno al lado derecho del río, poco más ancho que los del puente romano, y uno central, extraordinariamente grande para la época, que salvaba la anchura total del río y evitaba que una riada pudiera arrastrarlo nuevamente. Este puente era pensada para circular a pie o bien con animales, pero no con carruajes.

El puente desde el siglo XVIII

Será ya en el siglo XVIII cuando se harán en el puente una serie de reformas que le darán su perfil actual. Los ingenieros militares de la época diseñaron una modificación de la pendiente, levantando las barandillas, por lo que los carros pudieran transitar. Esto conllevó la creación de un terraplén que enterró los basamentos del arco honorífico romano de la entrada. El arco fue restaurado parcialmente en 1928 y, finalmente, recuperados sus basamentos en la restauración de 1933, que suprimió parte del terraplén creado en el siglo XVIII. En enero de 1939 el puente fue volado durante la retirada de las tropas republicanas. El arco central desapareció y no fue reconstruido hasta el 1962, momento desde el cual el puente recupera su imagen.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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SANT GENÍS DE ROCAFORT

El monasterio de Sant Genís de Rocafort es situado en la cima de una roca, sobre el cementerio de Martorell y la autopista de Barcelona en Vilafranca, no muy lejos del peaje de Martorell. Fue fundado por los señores de Castellvell de Rosanes, Bonfill y su mujer Sicarda, el 1042, y parece que los fundadores querían convertirlo en panteón familiar. Poco después fue construida su parroquia, Santa Margarita. El monasterio tuvo posesiones por todo el Baix Llobregat, desde Olesa hasta Cornellà. Aunque en origen el monasterio se llamó San Ginés de Castellví, el topónimo Rocafort aparece mencionado ya en los primeros documentos, de lo cual se deduce que seguramente debía haber una pequeña fortificación anterior. Sin embargo, los restos conservados son datables los años centrales del siglo XII. El rellano inmediato del peñasco de Rocafort es cercado por una muralla reforzada con torres (se conserva una de redonda) que sigue el perfil curvilíneo de la roca: eran las defensas del monasterio, que restaba así fortificado La consolidación del monasterio se produjo en tiempos de Guillermo Ramón I, el heredero de Bonfill, y Guillem Ramon III, en el siglo XII. Desde el 1282 es documentada su vinculación al priorato de Sant Miquel de Cruïlles, y más adelante, ya en el siglo XIV, entró en decadencia. El terremoto de 1448 ocasionó graves daños al monasterio, de los que ya nunca se rehizo. Se derrumbó la bóveda del templo, así como la de su parroquia, Santa Margarita, y se derruir del todo el monasterio y la casa de los monjes que había al lado de mediodía.

Sant Genís fue secularizado en 1534, cuando el mercader barcelonés Joan Seta y el prior Comajuncosa avenga a sacar adelante el priorato y se repartieron la responsabilidad económica y los servicios religiosos. Joan Seta hizo restaurar entonces las iglesias, entre otras reformas. La iglesia es un edificio de planta rectangular, con tres cuerpos sólo diferenciados interiormente, construida con piedra local rojiza, muy bien escariado. En las paredes de la nave se pueden observar los acorsolis a modo de pequeñas capillas. Se conserva un arco toral apuntado que hace pensar en una bóveda de cañón apuntada, correspondiente a una tipología usual en los edificios de tradición tardoromànica de finales del siglo XII y de todo el XIII. La puerta principal, situada a poniente, tiene dos arquivoltas, enmarcadas por una sencilla imposta, y guardapolvo exterior adornado con semiesferas. El tímpano, liso, es centrado por un grabado con una flor de seis pétalos. Hay otra puerta más pequeña a mediodía, que debía dar los edificios monásticos. La iglesia de Sant Genís de Rocafort tiene un paralelismo muy próximo y muy claro en la de Santa Margarita, su parroquia, que la imita, bien que la del monasterio es mucho más homogénea y de mejor construcción. El Museo del Enrajolada - Santacana y el Museo Vicenç Ros de Martorell conservan capiteles, sarcófagos y varios elementos esculpidos procedentes de Sant Genís de Rocafort. Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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IGLESIA DE SANTA MARGARITA

La romanización de la península supuso una profunda transformación al tiempo que se construían una serie de ciudades y núcleos de población además de una importante red de caminos que las unía. Entre las ciudades hay que destacar la de Tarragona y, en cuanto a los caminos o vías, la llamada Vía Augusta. El paso de ésta por el actual Martorell (lugar cercano al Ad Fines romana) es testimoniado por la obra y el arco romano del puente del Diablo y por los restos del mil • rio descubiertas en Santa Margarita. La situación de Ad Fines se puede calcular gracias al itinerario recogido en los vasos Apolinares. La presencia del puente y la existencia de asentamientos de época romana, así como la situación en la ruta de Barcelona a Tarragona, deben tener influencia en la construcción del asentamiento de Santa Margarita. Los restos romanos que se han detectado hasta ahora se limitan, sin embargo, a pequeños fragmentos cerámicos. La etapa que ocupa de finales del siglo IV al inicio del VI parece una de las de más vitalidad en la implantación del cristianismo en el territorio de la Cataluña actual. Ya antes encontramos una comunidad cristiana en Tarragona con el obispo Sant Fruitós y los diáconos Augurio y Eulogio, martirizados el 259. También entre el 303 y el 311 sabemos del martirio de Sant Cugat y de Sant Feliu. Sabemos también de la estrecha relación entre la iglesia hispana y la norteafricana en estas fechas. La diócesis de Tarragona se documenta ya el 343 seguida pronto por la de Barcelona. El 516 encontramos ya referencias a los obispos de Tarragona, Barcelona, ​​Girona, Tortosa, Lleida, Empúries, Vic, Egara y Urgell. Es en este contexto de expansión del cristianismo, seguramente dentro del siglo V, a situar los restos arqueológicos de la primera iglesia de Santa Margarita y de la necrópolis que la rodea.

La iglesia paleocristiana

Los restos de la primera iglesia identificada en Santa Margarita describen un edificio con un aula rectangular, con la entrada al lado de mediodía, y con una cabecera tripartita formada por dos cámaras laterales rectangulares y uno central con planta de herradura. En el conjunto han sido identificadas, dentro de lo que tenemos que considerar la época paleocristiana, un total de tres fases, la primera de las cuales presenta un regañadientes. En un segundo momento el conjunto es ampliado con la construcción de un vestíbulo, con funciones funerarias, que se construye junto a mediodía de la iglesia. El estudio permite identificar la realización de numerosas transformaciones en la disposición interna del edificio.

Primera necrópolis

Simultáneamente con la construcción de la iglesia o inmediatamente después, el espacio alrededor de la iglesia, e incluido en el interior de la cámara norte de la cabecera, se forma una densa necrópolis. Aunque las tumbas presentan una tipología diversa, mayoritariamente corresponden a enterramientos con cubierta de tegula a doble vertiente. Por sus características constructivas y disposición en el espacio, hay que pensar en una diferenciación social, además de la cronológica, en la distribución de los enterramientos. El estudio de los restos antropológicos permite un conocimiento preciso no sólo de las características físicas de los individuos, sino también muchos datos sobre las enfermedades que ha sufrido y las condiciones de vida.

Periodo prerrománico

La excavación de la iglesia nos ha mostrado como ésta es utilizada durante el periodo prerrománico. Todo parece indicar que el estado del edificio era bastante satisfactorio y nada parece indicar que se produjeran muchas transformaciones, salvo las necesarias para adaptar el espacio a las pautas litúrgicas del momento. El horno de fundición descubierto, que cronológicamente corresponde con este periodo, parece reforzar la idea de la realización de intervenciones en el edificio. Nada parece indicar, sin embargo, que este hubiera sido afectado de forma notable por los acontecimientos históricos que se habían sucedido. La implantación del feudalismo, especialmente desde finales del siglo X y durante el siglo XI, conllevará una presión sobre los agricultores que, en muchos casos, llevará a estos a construir sus casas y sus graneros dentro del espacio de las sagreras eclesiásticas. Este fenómeno se puede documentar arqueológicamente en Santa Margarita, donde el espacio de la sagrera es ocupado por casas y silos para la conservación del grano, incluso en el interior de la iglesia, en detrimento del que ocupaba anteriormente el cementerio. De ahí la superposición de los casas en las tumbas. Tanto las casas como los silos tienen su origen dentro del siglo XI y pervivirán seguramente durante casi todo el siglo XII. La excavación de las casas y especialmente de los silos, proporciona numerosos datos sobre la vida, la agricultura y los instrumentos de uso cotidiano. La cerámica, clavos de hierro, fragmentos de herramientas, restos del grano conservado en los silos o de otros restos vegetales provinets del entorno, proporcionan importantes datos para el conocimiento de la vida y el paisaje medievales.

La iglesia románica

El 8 de abril de 1042, Bonfill y su esposa Sicarda, señores del Castellvell de Rosanes, materializaron el documento de fundación y de dotación del monasterio de Sant Genís de Rocafort. No será hasta el siglo XII que encontramos las primeras referencias a la vida monástica en el lugar; época que coincidirá con la construcción del conjunto que hoy vemos en Sant Genís y con la reforma de Santa Margarita. La iglesia de Santa Margarita y la de Sant Genís presentan bastante semejanza estilística como para pensar que son dos obras románicas, de finales del siglo XII, surgidas de la misma mano. En el caso de Santa Margarita, la nueva iglesia fue construida aprovechando los muros de la iglesia antigua. Las dos iglesias presentan similitudes importantes, entre las que destaca la sobriedad en las formas y la decoración. La construcción de la nueva iglesia supondrá la reestructuración total del antiguo espacio de la sacristía, con el derribo de las casas, la amortización de los silos y la recuperación del espacio cementerial.

La reconstrucción y el posterior abandono de Santa Margarita

Tras la adquisición del priorato de San Genís por parte del comerciante barcelonés Joan Seta, en 1534, se iniciará un proceso de recuperación tanto de las rentas del priorato como los edificios. Joan Seta rehará la cubierta de Santa Genís y, posiblemente, hará construir el muro que dividía en dos la nave de Santa Margarita, desprovista de cubierta desde los terremotos del siglo anterior. Santa Margarita, ya para siempre, quedará dividida como iglesia y cementerio. En este espacio se han documentado los enterramientos a partir del siglo XVI. Hacia 1870 se llevarán a cabo las últimas obras de mejora en la iglesia de Santa Margarita, señalando un punto de inflexión hacia un abandono creciente que culminará con la destrucción en 1936. La transformación económica de los años sesenta y setenta llevará al progresivo abandono o transformación de casi todas las masías del priorato, como can pastel. Tras la construcción de la autopista culminará la transformación del paisaje. En 1971 Santa Margarita, casa e iglesia, eran totalmente abandonadas y en manos del vandalismo y de la degradación.

La recuperación de Santa Margarita

En 1967 Pablo Sendrós, entonces propietario de Sant Genís de Rocafort y de Santa Margarita, hizo cesión de este patrimonio en el municipio para que éste se ocupara de promover la investigación y la restauración en ambos monumentos. Lamentablemente en 1972 todo era abandonado: la masía de Santa Margarita era en estado de ruina avanzado y la iglesia invadida por los setos. Es en este momento cuando un grupo de personas, que luego se convertirán en los fundadores del CEM, inician trabajos de limpieza, de documentación y, posteriormente de acondicionamiento del lugar. Desde 1972 el CEM ha dedicado sus energías de forma preferente a la recuperación y la búsqueda arqueológica e histórica en Santa Margarita. Los trabajos propios del CEM, los realizados en diversos campos de trabajo en verano y la actuación de la Escuela Taller Museo Vicenç Ros ha hecho que hoy la vida haya retornado al lugar y se haya convertido en un punto de referencia obligada como yacimiento arqueológico y como patrimonio de Martorell. En Santa Margarita se desarrolla también una importante labor de formación y de investigación en colaboración con la Universidad de Barcelona, ​​el Ayuntamiento de Martorell y la Generalidad de Cataluña. Para más información, puede acceder a la página web del Centro de Estudios martorellense: https://sites.google.com/a/intranetcem.net/santa-margarida/

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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LA TORRE DEL ÁNGEL

Fue construida en el núm. 32 de la calle Vistalegre en 1888, el mismo año de la construcción de la Torre de las Horas. Se llama así porque encima de la segunda planta figura una torre-mirador con una veleta giratorio en forma de ángel. Se trata de una torre de gran tamaño, con anchos balcones, sótanos y jardín. En 1911 se edificó junto a la torre la casa del casero, de estilo modernista.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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LA TORRE DE LAS HORAS

Fue residencia del filósofo, poeta, autor teatral y crítico de arte martorellense Francesc Pujols. La Torre de las Horas fue construida en 1888; Y en aquella época el edificio fue la admiración de la villa. Se trata de un claro ejemplo de mansión señorial del siglo XIX. Consta de planta baja, un piso, desván y una torreta-mirador. La casa está rodeada de jardín. El nombre le viene del reloj de las Horas, situado en la villa y muy cercano a la casa. El interior de la Torre de las Horas está lleno de recuerdos de Francesc Pujols; encontramos una gran colección de dibujos, acuarelas y óleos de autores catalanes de principios del siglo XIX, como Ricard Canals, Feliu Elias, Xavier Nogués, Salvador Dalí, ... Hay que destacar el despacho y la biblioteca, el recibidor, la sala de estar, el comedor; espacios donde se exponen estas obras.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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LA TORRE DE SANTA LUCÍA

De las antiguas masías que se conservan en el plan, la más importante es, sin duda la Torre de Santa Lucía. Se trata de un edificio mitad masía y mitad casa señorial o palacio, y lo encontramos documentado desde el año 1208. Su nombre ha ido cambiando a lo largo del tiempo; en época medieval fue llamada Torre de los Crossos, y en la actualidad la conocemos como Torre Bassols o Torre de Santa Lucía. Perteneció en el siglo XVI a la familia Calders y los Ferran, que eran procuradores de los Requesens y Señores de Martorell. Los Requesens también hicieron estancias cortas. En esta época la casa también hospedó miembros de la casa real, como fue el caso de Carlos V y el rey Felipe II. La parte más interesante es el patio renacentista; formado por dos pisos y una galería doble a uno de los lados. Cabe destacar un escudo de armas conservado en una de las arcadas de la galería superior, donde aparecen las insignias de la familia Requesens y de los Calders. El portal de entrada tiene un arco semicircular con dovelas. Hay cinco ventanales góticos; otros fueron afectados por las reformas del siglo XVIII. El interior tiene habitaciones con decoración neoclásica. El conjunto cuenta con una capilla neorrománica, edificada en 1896 por el arquitecto Antoni Robert Morera, donde se veneraba la imagen de Santa Lucía, patrona de las modistas, que reunía, el día 13 de diciembre, un tradicional romería. Hoy en día la Torre de Santa Lucía es propiedad de los herederos de Joaquín de Barnola y Bassols; los viñedos y huerta de la casa han sido sustituidas por la industria.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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TORRETA DEL CLOS

Hay una cordillera que se alza en la orilla derecha del Anoia, dominando el casco antiguo de la Martorell, que recibe el nombre de la sierra de Las Torretas. Ha tomado el nombre de dos antiguas torres, se trata de la Torreta del Clos y la Torreta Griminella. La Torreta del Clos (llamada también Torre Grande, Torre de los Frailes o Torre Badal) tiene muy probablemente un origen romano y dominaba el paso de la Vía Augusta. También fue utilizada como torre de vigilancia en épocas posteriores y fue fortificada con motivo de las guerras civiles del siglo XIX; de esta época son los muros con ventana, buena parte de las aspilleras y también una garita que controla la puerta de entrada. La torre tiene una planta original cuadrada, hecha en técnica de opus quadratum muy sencilla. En términos constructivos es idéntica a la Torreta de Griminella, por lo tanto se puede asegurar sin lugar a dudas que fueron construidas en el mismo momento. En 1952 el historiador municipal Isidro Clopas localizó restos cerámicos y tejas de época romana en una excavación hecha en la base de la torre. También se han hecho algunos hallazgos puntuales a su entorno.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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TORRETA GRIMINELLA

Hay una cordillera que se alza en la orilla derecha del Anoia, dominando el casco antiguo de la Martorell, que recibe el nombre de la sierra de Las Torretas. Ha tomado el nombre de dos antiguas torres, se trata de la Torreta del Clos y la Torreta Griminella. La Torreta Griminella (llamada también Torre Pequeña) tiene muy probablemente un origen romano y dominaba el paso de la Vía Augusta sobre el Puente del Diablo. Se hicieron unas prospecciones arqueológicas recientemente y fue encontrado un pivote de ánfora romana Tarraconesis embebido en el mortero de una de las paredes de la torre. La torre tiene una planta original cuadrada, hecha en técnica de opus quadratum muy sencilla. En términos constructivos es idéntica a la Torreta del Clos, por tanto se puede asegurar sin lugar a dudas que ambas se construidas en el mismo momento.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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Otros datos histórico artístico

LOS ESGRAFIADOS

En Martorell encontramos varias fachadas de edificios decoradas con la técnica del esgrafiado, sobre todo en el entorno de la Plaza de la Villa. El esgrafiado más antiguo data de 1821. La técnica del esgrafiado ha sido utilizada desde tiempos muy antiguos; por ejemplo, en el siglo XII el interior de los templos ya eran decorados con esta técnica; posteriormente cayó en desuso, sobre todo después del Modernismo. Normalmente los esgrafiados son aplicados a las paredes de los edificios; antes de comenzar los trabajos se hace un dibujo a tamaño natural en papel, luego se prepara el estuco, se deja reposar un día o dos, después se coloca en la pared la cantidad de estuco necesario para cubrir la parte de muro que s'esgrafiarà en una jornada, y finalmente, con herramientas de cortar y rascar, se va haciendo el dibujo que previamente se ha estarcido sobre el estuco fresco. Los tonos más utilizados son los ocres y rojos. En Jaume Amat Bargués es el artista que, siguiendo la maestría de Ferran Serra, se especializó en este arte en los últimos tiempos en nuestra villa, y contribuyó en gran medida al hacer del esgrafiado un rasgo característico de las casas de Martorell.

A continuación enumeraremos la situación de algunos edificios esgrafiados de la Plaza de la Villa:

1. Banco BBVA: esgrafiado hecho por Ferdinandus Sierra al 1940 donde se representa una alegoría del trabajo de campo y la vida rural.

2. Casa de la Villa: esgrafiado hecho por Ferdinandus Sierra en 1937 donde se representa un personaje femenino con el cuerno de la abundancia. Aparecen también las montañas de Montserrat y el Puente del Diablo.

3. Edificio de Correos: esgrafiado de Jaime Amat en 1984, tiene una decoración floral y medallones con el escudo de Martorell y el anagrama de correos.

4. Plaza de la Villa, 35: edificio de la antigua confitería "La Moderna". Esgrafiado de autor desconocido, con fecha de 1821, y restaurado por Ferran Serra posteriormente. Hay motivos neoclásicos y algunos símbolos alegóricos de la mampostería.

5. Plaza de la Villa, 41: edificio de la antigua "Farmacia Bujons". Esgrafiado de 1954 donde se representa la alegoría de esta profesión, las serpientes retorcidas en una copa.

También encontramos esgrafiados en otros puntos de la ciudad:

1. Calle Anselm Clavé, 5: esgrafiado de 1955 de autor desconocido. Hay una decoración floral, de cintas y angelitos.

2. Calle Nueva, 8: en este edificio había habido una fábrica de paraguas y de ahí que la decoración representa una chica con un paraguas en una medalla.

3. Calle Nueva, 78: el esgrafiado es obra de Fernando Sierra, hecha entre los años 1942-45 y es una al • alegoría de la vida campesina.

4. Calle Nueva, 79: esgrafiado realizado por Jaume Amat 1985. Hay representados motivos florales que vierten de una cesta.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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EL FERROCARRIL

En 1856 fue inaugurado el ferrocarril de Barcelona a Martorell, uno de los primeros de España, después del de Mataró. Se trató de un gran acontecimiento, y en su viaje inaugural, el día 10 de noviembre, las autoridades y la gente de las poblaciones del trayecto fueron a ver cómo pasaba el tren. La estación de plazo del ferrocarril era la llamada "Estación Vieja", en el lado izquierdo del Llobregat. Fue una instalación provisional hasta completar la construcción del puente sobre el Llobregat. La estación definitiva se construyó en el emplazamiento actual de la de RENFE, en el barrio de Can Carreras. En estos primeros tiempos había toda clase de temores hacia las consecuencias de este medio de transporte; se hablaba de que su característica humareda envenenaba el aire, mataba los pájaros y provocaba la peste. Una vez la línea de ferrocarril ya fue puesta en funcionamiento, se estableció un servicio de diligencias que hacían las líneas de Igualada y de Vilafranca y recogían los viajeros de la estación de ferrocarril. Cruzaban el Puente del Diablo, pasaban por la ciudad, después cruzaban la Anoia por el puente de piedra y, a la altura del Hostal del Pontarró, enfilaba por la carretera que iba a Igualada, conocida como "Camino Hondo" y que da nombre a la actual avenida que sigue prácticamente este antiguo trazado. Hacían una pausa en el camino para cambiar las caballerías en el Hostal del Bonastre, en Masquefa. El año 1861 se decidió hacer una prolongación de la primera línea Barcelona-Martorell, para que el tren llegara hasta Tarragona. Las obras planteaban obstáculos importantes, sobre todo en Martorell, ya que se tuvo que abrir un gran desmonte que cruzaba el Plan. Este desmonte, hoy cubierto, constituye el paseo de Cataluña.

Con motivo de la prolongación de esta línea, se construyó una nueva estación, situada en el barrio de Can Carreras. Se trata de la actual estación de la RENFE. Este hecho supuso un rápido crecimiento de la barriada, que en pocos años se juntó con el arrabal del Pontarró. El servicio de diligencias se mantuvo hasta 1893 en el caso de Igualada. En 1892 fue construida la línea de ferrocarril de vía estrecha que enlazaba Martorell e Igualada; era el llamado Ferrocarril Central Catalán. La estación estaba situada junto a la del ferrocarril de Barcelona a Tarragona y se conoce como Martorell-Central, por la denominación original de la compañía. Este espacio se convertirá ahora nuevamente un intercambiador entre ambas líneas. En 1912 se inauguró el ferrocarril Barcelona - Martorell, con estación junto al Puente del Diablo y en la actual estación de Martorell - Enlace. En 1924 se enlazó con línea de vía estrecha que unía las poblaciones de Martorell y Manresa, definiendo la estructura de las líneas que gestionaría la Compañía de Ferrocarriles Catalanes. La estación de Martorell-Enlace sería el punto de confluencia de todas: la proveniente de Barcelona, ​​de Manresa y de Igualada.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA BÒBILA BONASTRE

La zona que actualmente ocupan las edificaciones entre la rambla de las Bòbiles y la avenida del Camino Hondo estuvo explotada durante años para extraer allí arcillas que se utilizaban en el tejar situadas en este mismo lugar. Como consecuencia de las actividades extractivas de arcilla, en 1962 se descubrió en este terrenos un conjunto funerario subterráneo formado por un pozo vertical de acceso, sellado con guijarros y una losa, y una cámara en forma de cúpula, todo excavado en el sol natural. El conjunto no fue nunca estudiado de manera sistemática, ya que la actividad de las máquinas dañó considerablemente el conjunto. De todos modos, fue posible recuperar varias piezas de cerámica, algunas pequeñas piezas de sílex y varias restos antropológicos que podrían corresponder a un total de hasta diez individuos. La tipología de las piezas cerámicas permitió a los arqueólogos datar esta tumba como perteneciente a las últimas fases del mundo neolítico. Tanto los restos antropológicos como las cerámicas se conservan en el Museo Municipal Vicenç Ros.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA PLAZA DE LA IGLESIA

El yacimiento arqueológico ocupa la superficie correspondiente a la plaza de la Iglesia de Martorell, situada en el casco antiguo de la villa. Se conocen dos documentos que, con respecto a este espacio, debemos considerar fundamentales; el primer fecha del 1.032 y el otro de 1033. Ambos documentos son los primeros conocidos en que se menciona el nombre de Martorell, y además dan interesantes referencias complementarias sobre el espacio que en parte ocupa el yacimiento, el cual correspondía al foro o mercado de Martorell. Nunca, hasta 1987, no se habían realizado trabajos de excavación arqueológica en esta zona. Estos trabajos fueron a cargo del Ayuntamiento de Martorell y del Centro de Estudios martorellenses e hicieron coincidiendo con las obras de remodelación urbanística. Aparecieron varias estructuras excavadas en la arcilla natural; una de ellas de forma casi cilíndrica, de dos metros de diámetro, con paredes reforzadas con losetas y piedras pequeñas y una profundidad conservada de unos dos metros. El fondo presentaba un pavimento de losas de gres rojo. Además, se encontraron otras estructuras que parecen corresponder a silos. La más grande de estas, en el centro de la plaza, disponía de una rampa para poder acceder al fondo con más facilidad. También aparecieron enterramientos correspondientes a dos fases muy bien diferenciadas: dos tumbas antropomorfas anteriores a las estructuras antes mencionadas, y tumbas de la necrópolis que rodeaba la iglesia hasta finales del siglo XIX, que estaban muy fragmentadas y mezcladas, de modo que no se pudieran identificar e individualizar enterramientos. Los materiales arqueológicos recuperados corresponden en su mayoría a cerámicas grises medievales (siglo XII).

Como resultado de los trabajos de investigación, se establecieron las siguientes conclusiones:

- Dos tumbas medievales indican que la primitiva iglesia de Martorell, mencionada en la documentación del siglo XI, estaría emplazada en un lugar muy cercano a la plaza, pero no necesariamente donde se encuentra la actual iglesia, construida en el siglo XVI.

- La actual plaza de la iglesia siempre ha tenido una función de espacio público; los silos y otras estructuras de almacenamiento pueden estar relacionadas con la función de mercado o espacio público comunal. - El trazado del camino antiguo era inmediato a la plaza, y se corresponde casi totalmente con el de la calle Francesc Santacana en esta zona.

- La plaza, salvo un primer momento al que corresponden las dos tumbas medievales, ha tenido función de cementerio sólo en parte, y, seguramente, a partir del siglo XVI.

- Este espacio, con una topografía originariamente diferente a la actual, debió ser transformado en el siglo XVI, en el momento de la construcción de la nueva iglesia parroquial, en la que se destruyeron las estructuras y necrópolis medievales. Originalmente era un lugar más elevado, donde se abrió una de las puertas de la muralla, el portal del Mercadal o de Anoia.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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MILIARIO DE SANTA MARGARITA

Las vías romanas eran señaladas con miliarios, grandes piedras cilíndricas donde se indicaban los nombres de los puntos de parada y poblaciones que recorría la vía, las millas que las separaban y, a menudo, el nombre del cargo público que lo había hecho erigir . En 1975 fueron encontrados dos fragmentos de un miliario romano junto a la masía de Santa Margarita, inmediata a la iglesia románica del mismo nombre, mientras se estaban retirando piedras y escombros procedentes del cultivo. El material con que está hecho este miliario es arenita bioclàstica, un tipo de piedra que muy probablemente fue extraída de la cantera de Can Raimundet, en Sant Lorenzo, y de donde también proceden algunos de los sillares de la obra romana del Puente del Diablo. Uno de los fragmentos corresponde a la parte baja y el otro en la parte central, ya que presenta una de las caras redondeada para incluir una inscripción que tan sólo nos ha llegado parcialmente, la cual ha sido interpretada de la siguiente manera: (D (Omino) .N (Ostrava) .MAGNO MAG) NENTIO (PI) O (FELICI AVG (usto) ...) Por tanto, la inscripción estaría dedicada al emperador Magnenci, piadoso y feliz August, por lo que datamos el miliario de Santa Margarita en el entorno de los años 350 al 353 dC. Este miliario pertenecía a la Vía Augusta y se relaciona con la mansio Ad Fines, es decir, con el punto de parada de la vía que, en época romana, habría en un lugar cercano al actual municipio de Martorell.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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LAS MINAS DE PLOMO

En el centro de un anfiteatro formado por la Sierra del Ataix (276 mts.), El Montgoi (325 mts.) Y la Baldanya (241 mts.), Dentro del término de Castellví de Rosanes ya poca distancia de su divisoria con el de Martorell, están los vestigios de una antigua explotación minera de plomo, la cual ya había sido probablemente beneficiada por los romanos. El lugar es conocido desde tiempo inmemorial por la Argentera, y el torrente que discurre a sus pies, afluente del de la Gajola, es conocido por Torrent de las Minas de Barniz. La primera noticia que nos sitúa el inicio de la explotación quizá en época romana la encontramos en la obra de Bonaventura Pedemonte Notas para la Historia de la Baronía de Castellvell de Rosanes; este autor al • alude al hallazgo de restos datables en la época del emperador Adriano (años 117-138), sin especificar de qué tipo son. Hay que interpretar que estos restos fueron localizadas durante los trabajos en la mina al cortar alguna antigua galería, lo que sí tenemos documentado. Noticias concretas de actividades extractivas las tenemos claramente en el siglo XVIII. En las respuestas al Cuestionario de Zamora (1789) Sebastián Santacana dice: "En tierras que possehen en el Mismo Término [Castellví de Rosanes] los señores Dn Mariano Lleopart y el Sor. Dn. Miguel Solá hay un paraje nombrada la Argentera, que en los papeles más antiguos siempre se ha nombradas assí, sin duda Porque de allí sacarían la plata los romanos. Yo he visto beneficiar esta mina: sacaron de ella abundancia de alcol y de cobre; y como los mineros no gobernaron bien la mina, se hondió ésta y quedarón muertos y sepultados dos trabajador. y dende este tiempo no se ha trabajado más en dicha mina ". Las diferentes compañías mineras que han explotado la zona han actuado sobre algunas o varias concesiones. Veremos cómo hay procesos de adquisición para aumentar el área de actuación. No sabemos exactamente la zona en explotación que se documenta en el siglo XVIII, aunque por las informaciones parece que el área habría que situarla entre las minas Mongoy, Rosanes y La Martorellense. Las prospecciones mineras del siglo XIX, como ya hemos dicho, encuentran en su recorrido antiguas galerías colmatado. Las noticias del siglo XIX son extraordinariamente escasas. La obra de Bonaventura Pedemonte Notas para la Historia de la Baronía de Castellvell de Rosanes nos relaciona como el 22 de julio de 1819 se estableció en Josep Pich, comerciante de Barcelona, ​​la facultad de beneficiar la mina de plomo que dijo haber descubierto al término de Castellví de Rosanes, en el lugar llamado la Argentera. Lamentablemente no tenemos ninguna noticia respecto a la historia de esta iniciativa que, en todo caso, parece que antes de 1891 tenía que estar ya paralizada. En todo caso, parece que la mina iniciada a partir de 1819 explotaría el área con la denominación de "La Martorellense", lo anteriormente había recibido el nombre de mina "Milagro". Dentro de esta área bien sea por parte de la compañía citada o alguna que la sucediera y de la que no tenemos noticia, se practicaron diversas labores, que en 1909 nos son descritas así: "... se abrió un pozo en el fondo del valle por donde pasa el denominación "torrente de las Minas del barniiz" por una compañia que demarcó y obtuvó las pertenencias de la mina "Milagro" cuya compañia despés de dar al Pozo, que se conocido en el país con el número de " Pozo de los andaluces "una Profundidad de 13 metros suspendio sobre Trabajos definitivamente, renunciando despues la concesión y Dejando el terreno libre y franco á fin de faciilitar la constituciión de una nueva Entidad. Se Comprende que todos los Trabajos realizados de que se ha Hecho Mención fuerón tentativas llevadas á quepo miedo particulares con mitjans insuficientes, con poca constancia para conducirlas a plazo y tal vez con poco Conocimiento para dirigirlas convenientemente ". En 1893, aunque quizás los primeros pasos se hicieron con anterioridad, se constituye la "Compañía Minera Martorellense", la cual adquirió las 12 pertenencias de la mina "La Martorellense". La compañía constituyó un capital de 49.375 pesetas divididas 1975 acciones de 25 pesetas cada una. Parece que un número importante de acciones estaban en manos de martorellenses. Después de varios trabajos iniciales orientados básicamente a la prospección y a la vista de que los resultados no eran los esperados, en 1895 se suspendieron las actuaciones, las cuales no se reanudaron hasta noviembre de 1903. La Sociedad Minera Martorellense llevó a cabo importantes trabajos, y abrió 700 metros de galerías y traviesas, 130 metros de pozos y chimeneas y excavó un pozo maestro de 4 x 2 metros y 114 metros de profundidad, a los que hay que añadir la construcción de las edificaciones anexas, el castillete, la maquinaria de extracción, el cabrestante, las instalaciones de carpintería, fragua y manipulación del mineral. El total de mineral extraído en el periodo que duraron estas actuaciones fue de 500 toneladas, con una ley de entre un 81 y un 82% de plomo y entre 60 y 65 céntimos de onza de plata por quintal. Desgraciadamente el precio del plomo, constantemente a la baja (pasó de 22 libras esterlinas en octubre de 1907, a 13 en enero de 1908), junto con la insuficiencia de capital, situó la sociedad en una posición económicamente difícil que provocar la paralización de los trabajos en 1909, a pesar de las condiciones ventajosas del coste de mano de obra (de 3 a 4 pesetas el jornal de los obreros) y de transporte desde la mina al puerto de Barcelona (8 pesetas la tonelada). Las instalaciones del complejo minero habían sido inauguradas el 24 de junio de 1907. En 1909 la "Sociedad Minera la Martorellense", a pesar de los buenos resultados conseguidos, no era en condiciones de afrontar la continuidad de los trabajos, por lo que se plantearon varias alternativas: el aumento del capital, la venta, el arrendamiento, aportación o la liquidación y disolución. Sabemos indirectamente que la sociedad detuvo su actividad y, finalmente, optó por la solución del arrendamiento de la explotación. En 1916 la Sociedad Minera Virgen de Montserrat, que era propietaria de las minas "Montserrat", "San Raimundo", "Deseada" y "San Jordi" arrendó la explotación de la mina de la "Sociedad Minera la Martorellense". Según consta en las memorias anuales de la Sociedad Minera Virgen de Montserrat, el estado de las instalaciones • instalaciones arrendadas era de gran precariedad, por lo que fueron necesarias notables inversiones económicas, sin que ello permitiera alcanzar la meta de la rentabilidad económica. La extracción del mineral a través del pozo maestro y la eliminación del agua que constantemente se filtraba en la mina elevaban los costes hasta un nivel que se convirtió en insoportable. Como solución a estos problemas se planteó la necesidad de abrir una galería que enlazara por la base con el pozo maestro y que permitiera la extracción del mineral a pie plano y el desagüe natural de las aguas de la mina. La galería indicada, de 850 metros de longitud, se abrió por debajo de la carretera de Gelida, junto a la masía de Can Pastaller, donde se trasladaron todas las instalaciones de la mina, abandonando las tradicionales en lo alto de la montaña. El trabajo de perforación de la galería representó un esfuerzo económico y humano muy elevado, que se extendió desde el 5 de marzo de 1918 hasta septiembre de 1925. La galería recibió el nombre de "Socavón de San Eusebio". Este esfuerzo no se vio gratificado ya que entre 1926 y 1927 el precio del plomo experimentó un descenso del 50%. El plomo de la mina encontró su mejor mercado en el lugar donde había estado desde al menos el siglo XVIII: los alfares. La documentación conservada deja buena constancia de este uso, el que seguía aún en las últimas épocas. El plomo conseguido de la mina se llevaba a Linares, mientras que el más puro, llamado alcohol de hoja, era adquirido por las alfareras, especialmente de la Bisbal. El llamado alcohol de hoja era utilizado por el vidriado de las piezas de cerámica (ollas, cazuelas, platos, etc.) hasta que finalmente fue prohibido su uso en los utensilios de cocina por la posible toxicidad; esta disposición afectó gravemente la economía de la mina, que vio cómo se cerraba su mejor fuente de ingresos. El trabajo en la mina no era fácil ni cómodo y requería de cierta especialización. Algunos obreros se reclutaban a zonas mineras como Linares, Mazarrón o Huelva como seguramente había sucedido en el pasado como lo testimonia el llamado pozo de los andaluces. Sabemos pero que en el momento de la industrialización creciente, durante los últimos años de la mina, los mineros preferían acomodarse en industrias que ofrecían empleos menos penosos, con lo cual se hacía difícil disponer de mano de obra para la mina. En 1962 la mina sufrió graves desperfectos en las instalaciones exteriores como consecuencia de los fuertes aguaceros. El estado en que quedaron las instalaciones y las escasas perspectivas en lo referente al mineral aconsejaron el cierre definitivo.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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EL PUENTE DE ANOIA

El núcleo urbano antiguo de Martorell se desarrolló entre dos puentes: el del Diablo y el de Anoia. El Puente del Diablo tiene su origen en época romana y fue reconstruido en época medieval. Salvo un período sin puente, posiblemente hacia el siglo XII, casi siempre se ha dispuesto de puente para cruzar el Llobregat, aunque desde el siglo XIII el camino por el Congost y Sant Andreu de la Barca, donde se cruzaba el río con una barca, tomó más importancia como camino de Barcelona, ​​en detrimento del antiguo por. En el caso del puente sobre el Anoia, la situación siempre ha sido mucho más complicada, aunque el cruce del río también resulta mucho más simple a vado, que al Llobregat. La construcción del primer puente del que se tiene noticia histórica sobre el Anoia fue autorizada en 1437 por la reina María, esposa de Alfonso el Magnánimo. Parece que era un puente con pilares de piedra y el tablero de madera. Enlazaba la actual calle Santacana con el camino del Pontarró. En 1828 se construyó un puente de piedra para resolver la precariedad de las obras existentes hasta ese momento. El hecho de que el margen izquierdo del río no exista una zona sólida para anclar la obra siempre ha sido un problema para la estabilidad de los puente. Este puente, que fue construido en pendiente para enlazar con el camino del Pontarró, fue arrastrado por una riada en 1850 y a partir de ese momento el paso se hacía sobre un tablero de madera apoyado sobre los restos del puente destruido. Una nueva riada en 1865 arrastró definitivamente esta estructura.

Será a partir de este momento que, coincidiendo con el replanteo de la carretera hacia Madrid, que dio lugar a la apertura de la calle del Muro, se construyó un nuevo puente ya en el lugar que ocupa el actual. Su vida fue breve ya que el 20 de octubre de 1866 fue arrastrado también por una riada. La obra definitiva se hizo esperar hasta el 1899, año en el que se inauguró un puente metálico de dos tramos, construido por la Maquinista Terrestre y Marítima. Este puente estuvo en uso hasta el 23 de enero de 1939, fecha en la que las tropas republicanas en retirada el volaron, al igual que el resto de puentes de Martorell. El mismo año 1939, durante el mes de mayo, el Servicio Militar de Puentes y Caminos inició la construcción de un nuevo puente sobre el río Anoia; las obras fueron ejecutadas por prisioneros de guerra. La nueva obra fue hecha utilizando el hormigón y aún subsiste actualmente, aunque la estructura original fue modificada profundamente por la ampliación que se hizo en 1976.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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EL REFUGIO ANTIAEREO DE LA GUERRA CIVIL

En 1982 se llevaron a cabo las obras de remodelación de la Plaza de la Villa de Martorell, fruto de estas obras se redescubrió un refugio antiaéreo utilizado durante la Guerra Civil española (1936-1939). A partir de ese momento se despertó un gran interés para conocer cuándo y cómo fue construido el refugio, cuál era su finalidad y, por tanto, conocer más de cerca la situación de la Guerra Civil. La Guerra Civil fue la primera guerra donde de forma sistemática se bombardeó la población civil de las villas y grandes ciudades. En 1937 se produjeron dos bombardeos muy significativos: Durango y Gernika; las acciones, que causaron cientos de muertos y arrasaron, sobre todo en el caso de Gernika, las villas, fueron llevadas a cabo por la Legión Cóndor. Poco después la aviación del ejército fascista atacaba también Cataluña; las ciudades más afectadas fueron Tarragona y Barcelona. Desde el inicio de la guerra se adoptaron medidas para prevenir la población en el caso de un ataque aéreo. Una de estas medidas, aunque un poco tardía, fue la creación por parte de la Generalidad de Cataluña, con Lluís Companys al frente, de la Junta de la Defensa Pasiva de Cataluña (1937). Esta Junta autorizaba la creación de Juntas Locales y / o de veguería. En Martorell también hubo una, se creó el 17 de marzo de 1938 y estaba constituida por: Miquel Salvador Roca, Delegado de la Alcaldía; Francesc Massana Rovira, médico municipal; Josep Ros y Ros, arquitecto municipal; Joan Martrat Torres, representante de la CNT; Magí Figueres Farré, representante de ERC y Josep Piqué Garcés, representante de UGT.

Había una gran escasez de recursos para construir los refugios antiaéreos, carecían dinero para comprar cemento y otros materiales de construcción, o bien estaban los materiales pero no la mano de obra, ya que se producían constantes movilizaciones para defender los frentes. Esta situación era muy peligrosa, porque los bombardeos iban produciendo cada vez con más frecuencia y en muchos lugares los refugios estaban a medias. En Barcelona la gente se refugiaba amontonada en el metro y en los pueblos se huía hacia el campo a fin de encontrar una cueva o un abrigo natural donde protegerse. La Junta de Defensa Pasiva de Cataluña, impotente ante la derrota, promovió un nuevo plan de refugios y galerías de mina, ya que la construcción de grandes refugios con condiciones técnicas óptimas era del todo inviable. El 11 de julio de 1938 la Junta Local de Martorell aprobó el plan de refugios y se tomó la decisión de construir un refugio en la Plaza de la República (actualmente Plaza de la Villa) aprovechando las minas y las grutas que había el subsuelo. Gracias a una subvención otorgada en marzo de 1938 por el Gobierno de la República, se pudieron finalizar todos aquellos refugios que estaban a medio construir. A partir de ese momento y hasta el final de la guerra deberían aprovechar estos escasos recursos y unir esfuerzos por parte de todos los ciudadanos para dar una última empuje a los proyectos de defensa pasiva. El 26 de diciembre de 1938 la Junta acordó una serie de medidas, por ejemplo crear una brigada de paletas para desescombrar en caso de bombardeo, y el Dr. Massana encargaría de formar una Brigada Sanitaria para socorrer a las víctimas. La Guera Civil (1936-1939)

La primera consecuencia del estallido de la Guerra Civil en la villa será el incendio y posterior destrucción de la iglesia parroquial de Santa María, en 1936. Pero será entre el mes de diciembre de 1938 y el mes de enero de 1939 cuando se desencadenaron una serie de hechos decisivos para la historia de Martorell. A finales de diciembre de 1938 las tropas franquistas habían roto el frente del río Segre, dentro de lo que llamaban La campaña de Cataluña. Para muchos el final ya estaba cerca y las poblaciones iban cayendo a manos de los nacionales muy rápidamente. Las tropas franquistas se dirigían hacia Barcelona, ​​y ya el 18 de enero de 1939 algunos puentes del río Llobregat fueron volados por el ejército republicano con la intención de impedir o retrasar el paso del enemigo. En Martorell también decidieron tomar esta medida drástica, e iniciaron los preparativos para la colocación de unas cargas explosivas hechas con trilita los seis puentes de la ciudad, entre los que estaba el Puente del Diablo. Según el testimonio oral de un habitante de Martorell, en Valentín Mas, los agujeros para colocar el explosivo en el Puente del Diablo estaban situados entre el suelo y la barandilla del puente, y eran pequeños. Además, los tapaban para aumentar la presión y conseguir un mejor resultado. El día 20 de enero del ayuntamiento de Martorell aún estaba en activo, pero por poco tiempo, pues el día 21 hubo un bombardeo en Vilafranca del Penedès y se ocupó la población, y el día 22 también fueron ocupadas poblaciones cercanas a Martorell como Sant Sadurní d'Anoia, Lavern, La Granada o Olèrdola.

El día 23 de enero llegan los bombardeos a la ciudad en dos oleadas: a las 9 de la mañana y las 2 de la tarde. En el primero, muy vecinos huyeron hacia el campo y la montaña para refugiarse. La carretera estaba llena de escombros de las casas de la calle Muro y el total de víctimas fueron unas 14. El segundo bombardeo sorprendió a algunos vecinos que buscaban a posibles supervivientes entre los escombros. Por la tarde de ese mismo día el grueso de las tropas republicanas abandonaron el pueblo y tomaron posiciones para defender la ciudad a la orilla izquierda del río, mientras que algunos soldados se quedaron hasta la tarde sacando escombros. La noche del 23 al 24 de enero fue la escogida, ante la inminencia de la ocupación franquista, para volar los puentes. En el caso del Puente del Diablo desapareció la arcada gótica situada en la parte central. A media tarde del día 24 de enero las tropas republicanas fueron vencidas en la Torre del Telégrafo y se produjo la ocupación de Martorell por parte del ejército franquista. Una parte de la población se refugió en los sótanos del convento de los Capuchinos.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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LOS RÍOS Y LAS INUNDACIONES

Si los ríos son un elemento característico e indisociable de Martorell, lamentablemente también lo son sus efectos negativos, que con el paso del tiempo se han visto agravados por una ocupación temeraria e indiscriminada de sus cauces con centros industriales y áreas urbanas. Si bien la historia de las riadas en Martorell se remonta siglos atrás, sus efectos más negativos se han hecho sentir más modernamente, aunque ya fue una avenida del Llobregat la que en época medieval arrastró la obra romana del Puente del Diablo. En la memoria reciente de los martorellenses las dos de efectos más catastróficos, aunque no sean las únicas: la de 1962 y la de 1971. El día 25 de septiembre de 1962, después de un día intensamente lluvioso, entre las 10 y las 11 de la noche se abatió sobre Martorell, y especialmente sobre la sierra de las Torretas, un temporal que dejó más de 200 litros de lluvia por metro cuadrado. A resultas de ello todo el casco antiguo de Martorell se vio afectado por un alud de agua, piedras y barro, que afectó con especial virulencia algunas casas del barrio de Rosanes y la calle Pere Puig. En este último se derrumbaron varias casas, provocando víctimas mortales. Entre ellas estaban las hermanas Maestre, en memoria de las que se dio nombre a la plaza que se creó en el lugar que ocupaban los edificios destruidos. Los daños de aquella catástrofe se evaluaron en casi 25 millones de pesetas de la época. Como ya hemos señalado, las crecidas del río se documentan de antiguo. Tenemos noticias de fuertes riadas en 1617, 1740, 1743, 1842, 1850, 1865 y 1866, 1898, 1907, 1913, 1942, 1971 y 1982. En el caso de Martorell en 1962 la riada no tuvo efectos tanto negativos como los de la propia lluvia sobre la zona montañosa del municipio. El 20 de septiembre de 1971 nuevamente la fuerza del río hará sentir su lado más negativo. En esta ocasión las intensas lluvias caídas en la cuenca media del Llobregat provocarán una súbita crecida que rápidamente, en prácticamente un intervalo de tres horas, harán subir el caudal del Llobregat hasta más de 3.000 metros cúbicos por segundo, sobre un caudal de entre 5 y 6 metros cúbicos por segundo. La magnitud de este valor permite darse cuenta de que los efectos debían ser catastróficos, provocando un aumento de más de 8 metros de altura sobre el nivel habitual del río, lo que llevó las aguas hasta la misma plaza de la iglesia, inundó totalmente el polígono industrial de la Torre y toda la parte baja del barrio de la Villa, con el agua en el primer piso de las casas del sector de la Isla de en Santacana.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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EL SINDICATO VITÍCOLA COMARCAL

Francesc Santacana fue el impulsor de este proyecto; el primer paso fue dar a conocer su ideal cooperativista a amigos y conocidos, a los que ofreció la posibilidad de formar parte. Finalmente, después de cerca de cuatro años de estudios y de investigación de adhesiones, se constituyó el Sindicato Vitícola Comarcal de Martorell, era el año 1917 y Francesc Santacana era su presidente. La actividad inicial de la cooperativa fue el tratamiento de residuos vínicos: brisas y madres. Eran dos sub-productos infravalorados por el mercado, y en según qué comarcas (especialmente la brisa), sin cotización. La producción de alcohol sería fácilmente absorbible por la proximidad de la gran área comercial barcelonesa. El área de influencia del Sindicato fue amplísima, abriendo en muy poco tiempo 38 delegaciones. El número de socios, que inicialmente fue de 1200, se fue incrementando en años sucesivos, llegando a contar en 1932 con 3775 afiliados. Hubo dos periodos en los que por falta de capacidad de destilación se suspendió la admisión de nuevos socios. Los costes de las instalaciones del Sindicato fueron sufragadas por los mismos socios; aquellos que aportaron más capital exigieron formar parte de la Junta, y este hecho llevó a la crisis de 1933. Estas instalaciones contaban con 32 lagares, que podían contener 4 millones de kg. de brisa. La sección de aprovechamiento de madres no se creó hasta 1920. A partir de esta fecha se fueron creando nuevos servicios, tal como decidían los socios, por ejemplo: la "Sección de abonos" (1922) que implantó los abonos químicos en nuestra comarca, la fábrica de licores (1930) que llegó a elaborar 24 especialidades de licor y 12 de colonia, el molino para piensos (1931) o la adquisición de la fábrica de alcoholes " Vda. de Domènech ". El Sindicato Vinícola gozó de gran prestigio en Cataluña y fue considerado uno de los más importantes de España en su género, tanto en ins • instalaciones como en el volumen de sus transacciones comerciales. En 1929 participó en la Exposición Internacional de Barcelona, ​​en la que obtuvo un "Gran Premio" y "Medalla de Oro". También, en el II Congreso Internacional de la Viña y el Vino del mismo año 1929, le fue otorgada una "Medalla de Oro" por sus productos. La constitución del Sindicato y la progresiva expansión de sus actividades económicas tuvieron una influencia negativa sobre el pequeño comercio local, que se resintió duramente de la competencia. El socio ya no hacía la mayoría de sus transacciones comerciales ni con los almacenistas ni con los detallistas de la Villa, sino que compraba y vendía al Sindicato. Es más, en 1931 el Sindicato abrió un comercio minorista en la Plaza de la Villa, "La Sucursal". Fueron razones económicas de este tipo las que generaron la hostilidad de parte del comercio local contra el Sindicato. Por otra parte, el Sindicato influyó muy positivamente en la economía y servicios de la clase campesina de la comarca.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

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VIA AUGUSTA

El Congost de Martorell ha sido un cruce natural de caminos desde siempre. Dentro la época romana debemos diferenciar dos periodos políticos: la República y el Imperio. Estos dos periodos han dejado su huella en el territorio, pues la ordenación del territorio refleja también las acciones de la política. En época republicana había una gran vía principal dentro del Imperio romano que iba desde Roma hacia el sur de la Península Ibérica: la Vía Heraclea. Dentro del territorio catalán actual esta vía pasaba por los Pirineos, y desde el Empordà se dirigía hacia el Vallès, el Penedès y Tarraco (Tarragona). Además había otros caminos secundarios, como probablemente el que enlazaba con Mataró y Vic pasando por Caldes de Montbui. En época republicana, el territorio donde hoy hay Cataluña estaba ampliamente romanizado y densamente poblado mediante una red de villae rurales, pero sin ninguna ciudad que el vertebrase políticamente. Esta situación será transformada en época imperial. El emperador Augusto llevó a cabo un gran proyecto para consolidar el dominio militar y político y asegurar la explotación de los recursos económicos del territorio conquistado. Ejecutó su proyecto basándose en dos puntos: la reforma de la red viaria y la fundación de ciudades en puntos estratégicos. A finales del siglo I aC. se funda la Colonia Barcino (Barcelona) en una pequeña colina cercano a la costa. La fundación de esta ciudad obedece al plan del emperador Augusto, y tuvo enormes consecuencias en el poblamiento, la economía y la estructuración del territorio del Plan de Barcelona y de todo el centro del litoral catalán. En este contexto, August hizo construir un nuevo ramal de la Vía Augusta, en la vía que antiguamente era conocida como Vía Heraclea. Este nuevo tramo recorría la costa desde Blandae (Blanes), pasando por Barcino (Barcelona) y una vez atravesado el río Rubricatus (Barcelona), seguía remontándolo por su orilla izquierda hasta llegar a Ad Fines (Martorell), donde se unía otra vez con la Vía Augusta antigua, proveniente del Vallès. La situación de las diversas poblaciones y lugares de parada de la vía y las distancias entre cada una se puede seguir, por ejemplo, en los llamados Vasos Apolinares, descubiertos en Italia, donde podemos leer el nombre Ad-Finas. La mansio Ad Fines, que era una estación o núcleo creado a raíz de la existencia de estas vías de comunicación, estaría situada en un emplazamiento próximo a la actual Martorell. El puente romano de Martorell, posteriormente llamado Puente del Diablo, fue construido en el contexto de estas reformas. De hecho, la unión de las dos ramas de la Vía Augusta (la interior y el nuevo tramo costero) se producía justo en este punto. Era habitual que la milicia participara en la construcción de ciudades e infraestructuras; en nuestro caso las legiones IV (Macedonica), VI (Victrix) y X (Gemina) fueron las encargadas de construir el puente, y probablemente también las murallas de la ciudad de Barcino y la Vía Augusta. En Martorell confluían muchos otros caminos, aparte de los ya mencionados: las rutas que llevaban el Bages siguiendo el curso de los ríos Llobregat y Cardener; las rutas hacia Lleida atravesando la comarca del Anoia; y el camino que conducía al puerto de anclaje de las Arenas, situado en el estuario del Llobregat, bajando por la orilla derecha del río, pasando por el Palacio (San Andrés de la Barca) y Sant Boi.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

VILLA ROMANA DE MARTORELL-ENLACE

Los restos romanos más antiguos que conocemos en Martorell pertenecen a la villa romana de Martorell - Enlace, llamada así porque los restos fueron encontradas en los terrenos de esta estación de ferrocarril. Una parte del mismo conjunto arqueológico había sido descubierto en la otra lado de la calle Montserrat en 1964 y fue identificado como Términos GLUDE, al encontrarse los restos en los terrenos de esta empresa. Durante los trabajos de cimentación de una torre eléctrica dentro de los terrenos de dicha factoría fueron localizadas unos restos que dieron la alarma al responsable del Museo Municipal Vicenç Ros, Isidro Clopas. Ponte en contacto con el Museo Arqueológico de Barcelona, ​​éste encargó la realización de unas excavaciones arqueológicas, las cuales se realizaron bajo la dirección M. Bergés. Resultado de estos trabajos, desarrollados entre 1964 y 1965, fue el descubrimiento de las termas de una villa romana. Estos restos aún son visibles parcialmente y fueron casi totalmente colmatada por tierras en urbanizar el área del Ayuntamiento de Martorell y crear un parque infantil, desaprovechando la ocasión de recuperar la zona y musealizar los restos. En 1984 la compañía de Ferrocarriles de la Generalidad de Cataluña inició los trabajos de ampliación de los talleres, extendiéndose hacia el límite de sus terrenos en dirección a la calle Montserrat. La realización de estas obras se realizó bajo supervisión arqueológica, por lo que todos los fundamentos fueron excavados mecánicamente y a mano para detectar y documentar posibles restos de la villa, como efectivamente sucedió. Las excavaciones arqueológicas fueron llevadas a cabo bajo la dirección del arqueólogo Alfred Mauri. La dificultad de la intervención no permitió una excavación completa, pero si conocer la entidad y la extensión del conjunto edificado, al tiempo que precisar la datación. Esta villa hay que enmarcarla en época republicana (siglo II - I aC), y fue abandonada en época imperial, por lo que fue un asentamiento sin una continuidad posterior. Las condiciones en que se tuvo que hacer la excavación arqueológica y el mal estado de conservación del conjunto dificultaron mucho la interpretación de los restos; sin embargo podemos saber que era una villa de grandes dimensiones y alejada del camino principal que conducía en Tarragona. En la villa había una zona residencial y otra zona rústica, es decir, dedicada a la explotación agrícola (mayoritariamente aceite y vino), también había unas términos que eran provistas con el agua del manantial que hoy alimenta la fuente del Mamut, muy cercana, la cual era canalizada con tubos de plomo.

Fuente: Historia visual de Martorell - Recurso electrónico. Martorell, Centro de Estudios martorellense, 2003

Camino Ral de Montserrat

Hasta hace pocos años era una imagen típica ver los grupos de romeros que, por el borde izquierdo de la carretera general, atravesaban a pie los municipios de la parte norte de la comarca del Baix Llobregat en dirección a Montserrat. Estos excursionistas son los últimos representantes de los que, al menos desde el siglo XIV, iban a Montserrat desde Barcelona y desde las villas y pueblos del valle bajo del Llobregat. Aunque existen otras alternativas a este camino para llegar hasta Montserrat, no tienen la tradición de éste, que ya era conocido desde la Edad Media como el camino ral de Montserrat. Tras la consulta de más de una cincuentena de relatos de viajeros que el recorrieron entre los siglos XIV y XIX, se ha podido constatar que este camino real coincide con el de la parte catalana del camino de Santiago o Camino de Santiago .

Para más información puede acceder a la página web del Centro de Estudios martorellense: https://sites.google.com/a/intranetcem.net/cami-de-montserrat/