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¿Es necesaria una biblioteca de semillas?

Si te paras un segundo a pensar, te das cuenta de que la vida empieza en las semillas. Nuestra alimentación comienza por las semillas.

Pero las semillas no son entes aislados, sino que están conectadas con nuestro pasado y conocimientos tradicionales. Las semillas locales son aquellas que se han diferenciado mediante un proceso histórico de selección por parte de los agricultores, en base a criterios locales de adaptación, usos y cualidades de los frutos, y no en base a criterios comerciales (como sucede con híbridas y transgénicas).

Además de tener grandes cualidades nutritivas y organolépticas, las semillas locales han sobrevivido al paso del tiempo adaptándose a las condiciones concretas de la zona y a las técnicas de la agricultura tradicional, esto es, en unas condiciones de clima, suelo, resistencia a plagas y enfermedades, sequías, etc. Conservan en su genoma toda esa historia y poder de adaptación, lo que significa que tienen más flexibilidad para adaptarse a nuevas perturbaciones climáticas y, por tanto, mayor resiliencia en el contexto de cambio climático en el que nos encontramos.

Suponen una auténtica herencia cultural vinculada directamente con los saberes tradicionales, favorecen el desarrollo de la economía local y diversifican nuestra base alimentaria. Manteniendo y multiplicando las semillas locales impedimos que este patrimonio genético histórico, fuente de biodiversidad agrícola, bien comunal que nos pertenece a todos, se pierda (como ha sucedido en el siglo XX, en el que se han perdido 3 de cada 4 variedades agrícolas en todo el mundo, según la ONU, o quede en manos de empresas privadas que nos obliguen a pagar derechos por multiplicar o guardar semillas.

Por eso, los objetivos que queremos conseguir con la biblioteca de semillas, son los siguientes:

  • Crear y mantener una colección de semillas locales, digamos “el fondo de armario” de cualquier huerta de nuestra zona.
  • Poner a disposición de la ciudadanía dichas semillas, facilitando y promoviendo su uso, producción y conservación, fomentando así la autonomía alimentaria y la biodiversidad agrícola local.
  • Recuperar y multiplicar variedades tradicionales de Guadalajara, entregadas por la ciudadanía o donadas por los bancos de germoplasma públicos.
  • Crear una red de guardianas de semillas que seleccionen, multipliquen y mantengan la colección de semillas de la biblioteca.
  • Generar una red de horticultores para el intercambio de semillas locales.
  • Educar en la importancia de la semilla local, enseñando a multiplicarla y conservarla.