A finales de febrero recibimos notificación de la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona (algo similar a lo ocurrido semanas antes en Barañain), en la que se nos indicaba los títulos concretos de prensa que debíamos adquirir para esta Biblioteca Pública. La misma notificación la recibieron el resto de bibliotecas públicas de Pamplona. Ante esta injerencia en nuestra tarea profesional, permanecimos a la espera de la respuesta del Director del Servicio de Bibliotecas del Gobierno de Navarra. Respuesta que llegó ayer día 23 respaldando dicha injerencia.
Los hechos acontecidos tanto en Barañain como en Pamplona nos parecen extremadamente graves y solo tienen un nombre: Censura, palabra que los censores temen utilizar y la disfrazan de términos como homogeneizar, recorte presupuestario, colisión de competencias municipales y forales...; al menos en el caso de Pamplona falta a la verdad quien diga que es un problema presupuestario ya que la partida que el Ayuntamiento concede para comprar prensa es este año la misma que el pasado y que el anterior, 1.950 euros.
A consecuencia de todo lo ocurrido, el personal de esta biblioteca pública (al igual que el resto de las bibliotecas públicas de Pamplona) suspende desde el día de hoy la selección y adquisición de prensa, que queda en manos de la autoridad municipal competente. |